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Las señales en política internacional son factores clave y China lo sabe.

Luego de esperar una mayor definición respecto del resultado de las elecciones en los Estados Unidos, el gobierno del gigante asiático decidió que ya era tiempo de dar un paso adelante.

Este jueves, el presidente chino, Xi Jinping, envió un mensaje felicitando a Joe Biden por su victoria, marcando el reconocimiento formal de Beijing del resultado después de que Washington comenzara oficialmente la transición de poder.

Xi dijo que a ambos países les interesa promover el desarrollo saludable y estable de las relaciones entre China y Estados Unidos y, a la vez, cumplir con las expectativas compartidas en todo el mundo.

También expresó que espera que las dos naciones mantengan desde ahora su “espíritu de no conflicto, no confrontación, respeto mutuo y cooperación de beneficio mutuo”.

Expresó igualmente que buscará que ambos gobiernos “se centren en la cooperación, eviten las discrepancias y avancen por una senda saludable y estable”. 

El líder del Partido Comunista Chino habló de paz, de desarrollo y de apoyo a la comunidad global.

El vicepresidente Wang Qishan, en tanto, envió felicitaciones a la senadora estadounidense Kamala Harris, quien será la próxima vicepresidenta.

Xi Jinping: “Avancen por una senda saludable”

Beijing ha observado las elecciones del otro lado del mundo muy de cerca, pero ha seguido estrictamente el protocolo diplomático antes de felicitar a Biden.

Los mensajes oficiales del miércoles se produjeron después de que el organismo del gobierno estadounidense encargado de esa tarea comenzara el proceso de transición formal.

China no hizo como Alemania o el Reino Unido, que poco después de que Biden fuera declarado ganador pasado 8 de noviembre, saludaron al demócrata.

Tanto la canciller germana Angela Merkel como el primer ministro británico Boris Johnson enviaron felicitaciones por esos días, ni bien se especulaba que el demócrata era el ganador.

Pero China no lo hizo, lo que provocó especulaciones de que Pekín estaba esperando hasta que los resultados fueran confirmados oficialmente para que no pareciera que estaba favoreciendo a uno u otro.

Era arriesgado para China verse envuelta en la política interna de Estados Unidos.

Una semana después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ofreció cautelosas felicitaciones a Biden y Harris, pero no llegó a llamar a Biden presidente electo y dijo que China entendía que los resultados de las elecciones debían confirmarse “de acuerdo con las leyes y la tradición de Estados Unidos”.

Los analistas internacionales dijeron que China calibró cuidadosamente el momento y la redacción de sus mensajes de felicitación mientras intentaba navegar por la espinosa división entre Biden y el actual presidente Donald Trump.

El 14 de noviembre, por ejemplo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Wang Wenbin, dijo en una conferencia de prensa esta frase: “Expresamos nuestras felicitaciones al señor Biden y la señora Harris y respetamos la elección del pueblo estadounidense”.

Sin embargo, se preocupó por no hablar de victoria ni de los cargos que ocuparán.

Obviamente a China le preocupaba subirse al tren de Biden demasiado pronto, algo que podría haber provocado una tensión aún mayor con Trump.

Había sobradas razones para tener cuidado.

La relación con el magnate republicano no fue fácil. En estos cuatro años la Casa Blanca tuvo múltiples gestos de enfrentamiento con Beijing, incluidas las visitas de funcionarios de alto nivel a Taiwán, sanciones a empresas chinas y la acusación de manipulación de la moneda para perjudicar a Estados Unidos.

China y EE.UU se comprometen a reactivar el acuerdo comercial

China debió reconocer la victoria de Biden

Los mensajes de Beijing de esta semana se produjeron después de que Biden anunciara a los miembros clave de su equipo de política exterior y seguridad, que se espera que no sigan la línea dura de Trump de “Estados Unidos primero”.

Biden eligió a Antony Blinken como su secretario de estado y nombró a John Kerry como enviado climático en el Consejo de Seguridad Nacional.

Ambos son ex diplomáticos y asesores de seguridad que estuvieron en la administración de Barack Obama.

Jake Sullivan, un veterano de China, ha sido elegido como asesor de seguridad nacional, y Janet Yellen, la ex presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos que apoya el comercio libre mundial, será la secretaria del Tesoro.

Cada frase de felicitación de Xi fue medida. El líder chino saludó a los ganadores, pero remarcó cuidadosamente que hay muchos desafíos que enfrenta la relación bilateral.

Xi habría preferido haber esperado hasta un reconocimiento formal por parte de Trump, pero dada la probabilidad cada vez menor de que eso suceda, combinada con la oleada de reconocimiento internacional de los resultados de las elecciones estadounidenses y el nombramiento de Biden de su equipo de política exterior, debió cambiar de parecer.

Con varios diplomáticos veteranos que tienen experiencia en la relación con China en la administración entrante, aumentan las esperanzas de que el gigante de Asia y los Estados Unidos puedan reanudar la cooperación en temas globales como el cambio climático y buscar aliviar las tensiones.

Igualmente, se espera que continúe la confrontación por temas relacionados con los derechos humanos y la seguridad.

Intereses compartidos

Más allá de esto, Beijing y Washington tienen un interés compartido en que haya “aguas tranquilas” en todo el Pacífico.

A ambos líderes les conviene un tono más conciliador.

Biden dijo en una entrevista a principios de este año que China era un competidor, y antes de las elecciones dijo que obligaría a China a cumplir con las reglas internacionales en lo que respecta al comercio y el trato a las empresas extranjeras.

“Todos nuestros aliados en el planeta, que son amigos nuestros, deben decirle a China: estas son las normas”, había dicho Biden.

Sin embargo, hay que entender que a eso lo dijo en campaña, en busca de arrebatarle votos a Trump.

Trump cada vez está más lejos de continuar discutiendo los resultado de las últimas elecciones.

A comienzos de esta semana iba a viajar a Pensilvania para ser parte de un encuentro de republicanos, incluido su abogado Rudolph Giuliani, para analizar el avance de las acusaciones de irregularidades electorales en ese estado.

Sin embargo, el magnate decidió no ir y simplemente llamó por teléfono.

En paralelo, no se han realizado nuevas presentaciones ni conferencias de prensa sobre el tema fraude. 

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