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La compañía de pagos alemana Wirecard, que fue ejemplo entre las fintech europeas, se declaró insolvente y está a un paso de la bancarrota.

Esto ocurre a una semana de que se conociera que “desaparecieron” 1.900 millones de euros de su contabilidad y de que renunciara su director ejecutivo.

Sus acciones, algunas vez altamente valoradas en el índice DAX alemán, ahora valen un 90 por ciento menos.

En este contexto, los acreedores de la empresa pueden perder miles de millones de euros por el escándalo.

La controversia estalló a mediados de junio, cuando los auditores de E&Y se negaron a firmar las cuentas de la empresa, ya que no pudieron localizar 1.900 millones de euros.

Desde entonces, el ex director, Markus Braun, renunció y luego fue arrestado y acusado de simular finanzas de Wirecard para que parecieran más saludables para los inversores y clientes de lo que en realidad eran.

La misma firma reconoció que hay 1.900 millones de euros que “podrían haber desaparecido”.

La compañía, que tiene sede en Múnich y emplea a casi 6.000 empleados en 26 países, inicialmente había afirmado que el dinero estaba en cuentas en dos bancos en Filipinas, lo que fue negado por las entidades financieras de ese país asiático y confirmado por el banco central filipino.

La novedad de este jueves es un comunicado de Wirecard en el que su nueva administración dice que se presentó en un tribunal de Múnich “debido a la insolvencia inminente y el sobreendeudamiento”.

Ahora la firma está evaluando la decisión de presentar un procedimiento de insolvencia similar para sus subsidiarias.

Una fintech ejemplo, caída en desgracia

Wirecard, fundada en 1999, se unió al prestigioso índice de acciones DAX 30 de Alemania hace dos años con una valoración de 24 mil millones de euros, reemplazando al histórico banco germano Commerzbank.

Wirecard

Pero las acciones de la compañía se han derrumbado drásticamente en la última semana, lo que le da una valoración de mercado de menos de 400 millones de euros.

La fiscalía de Múnich que está investigando a Braun confirmó que amplió la investigación a otros directivos de la firma, entre los que está el ex director de operaciones, Jan Marsalek, que se cree se encuentra en Filipinas, según Reuters.

Braun fue liberado tras pagar una fianza de 5 millones de euros.

Markus Braun, ex jefe de Wirecard.

¿Bancarrota para Wirecard?

La situación de “insolvencia” es algo diferente a la quiebra.

En Alemania, una empresa se declara en bancarrota cuando no cumple con sus obligaciones financieras con los prestamistas al vencer los pagos de su deuda.

En una declaración de insolvencia, tiene la opción de continuar el negocio siempre que haya esperanza de encontrar un inversor que lo adquiera.

La novela de la que fuera una exitosa compañía fintech de medios de pago sigue abierta.

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