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La crisis económica desatada por la pandemia producirá el colapso de los países cuya actividad productiva ya se encontraba frágil. Como consecuencia, 2020 podría traer oleadas migratorias tanto de países subsaharianos y magrebíes como de las américas hacia Europa.

A penas el pasado fin de semana los servicios de socorro en España rescataron a 205 inmigrantes provenientes de África que trataban de llegar irregularmente en siete embarcaciones sin motor a las costas del país. Desde el Mediterráneo un grupo se dirigía a Murcia y las islas Baleres, y desde el Atlántico a las Canarias. El fin de semana anterior fueron 454.

El primer día de agosto las autoridades han localizado en Almería y Cádiz a 66 inmigrantes que viajaban en dos embarcaciones precarias.

Al día siguiente, la madrugada del sábado 2 de agosto el Salvamento Marítimo rescató a 31 inmigrantes que se dirigían a España cerca de Lazarote, una de las islas canarias. Posteriormente llegó al muelle de Arinaga, Gran Canaria, una canoa con 55 ciudadanos subsaharianos.

Al tiempo las autoridades también han rescatado 26 inmigrantes en tres embarcaciones en Murcia, y en Baleares, 27 personas más ingresaron en dos pateras según las fuerzas de seguridad.

Desde enero pasado, las Islas Canarias han recibido por mar a 2798 inmigrantes irregulares de la misma procedencia, seis veces más que en los dos primeros trimestres del 2019 según ha revelado el Ministerio de Interior el pasado 15 de julio.

Sin embargo, también es cierto que la migración irregular a tierra firme se ha reducido en un 34,1% ya que ha disminuido la presión migratoria en el Estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo. Unas 7.700 personas han llegado por esta vía en lo que va del año.

 

Acogidos como refugiados

Los líderes gubernamentales están tomando cuidado de estas personas, que al momento se encuentran aisladas debido a las medidas de prevención al contagio.

Muchos de los inmigrantes que tramitarán el papeleo para obtener el estatus de refugiados serán alojados en los campos.

El 2018 batió el record por haber recibido alrededor de un millar de refugiados. Según el Comité español de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados para ese año la mayoría provenían de Siria (10,5%), seguido Nigeria (10,3%), Guinea (7,8%), Costa de Marfil (7,6%) y Marruecos (6,5%). En el top diez también entraron los migrantes provenientes de Bangladesh (5,1%), Gambia (4,8%), Algeria (4,8%), Eritrea (4,6%) e Iraq (4,5%).

Además del continente de procedencia, los refugiados tienen como característica común el huir de la persecución étnica, religiosa o por género y sexualidad. Por esto buscan protección en países con una democracia más estable donde tienen acceso a la asistencia de organizaciones internacionales.

Sin embargo, la coyuntura de violencia en estos países usualmente viene acompañada de una crisis institucional que ha arrojado a la mayoría de sus habitantes a una situación de pobreza. Los países mencionados no tienen capacidad de dar respuesta a la crisis generada por la pandemia.

Así como algunos optan por arriesgar su vida cruzar la frontera marítima, otros se exponen de otras maneras. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres ha advertido que el COVID-19 ha exacerbado la desigualdad social y “ha expuesto a millones de personas a un mayor riesgo de ser objeto de trata con fines de explotación sexual, trabajo forzoso, matrimonio forzado y otros delitos”.

Con el aumento de la pobreza también se “ha incrementado de forma alarmante” la vulnerabilidad de las personas desesperadas por una solución, ha asegurado la relatora especial sobre el Tráfico de Personas, Maria Grazia Giammarinaro.

 

Asilados y migrantes

España también podrá esperar un aumento de migrantes económicos en busca de oportunidades laborales y solicitudes de asilo por emergencia humanitaria, una cifra que ha venido in crescendo.

En 2019 España recibió 118.264 solicitudes de asilo, más del doble que en 2018, cuando 54.075 personas pidieron protección internacional.

De ellas, la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio de Interior ha estudiado a penas 62.398 casos y casi 40.000 solicitantes (66% de los expedientes) se les ha concedido un permiso especial de residencia por razones humanitarias.

De estos el 80% de los solicitantes proceden de Suramérica. Venezuela ha sido el país que encabeza la lista, hogar de origen de la mayoría de las personas a las que se le ha dado el permiso de residencia mencionado. Le siguen Colombia, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Perú.

Con una proyección de caída de más del 9% del PIB de América Latina es de esperarse que aumente en la región la pobreza extrema. De acuerdo con la Comisión Económica de América Latina (CEPAL) 30 millones de personas estarán en situación de pobreza en los próximos meses.

Por tanto, más serán los necesitados en ingresar a Europa en búsqueda de una crisis económica menos fuerte and lanza un paquete de medidas.

Para el 2019 España contaba con 6.104.203 migrantes en su territorio, que procedían principalmente de Marruecos (11,66%), Rumanía (10,20%) y Ecuador (6,80%).

 

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