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España ha sido uno de los países occidentales que peor ha gestionado la crisis económica, social y sanitaria suscitada por el coronavirus. Al menos así lo considera un estudio reciente realizado por la Universidad de Cambridge. Según el informe, que analiza la gestión de la crisis de 33 gobiernos de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España obtiene la peor puntuación de los países analizados. El ranking, elaborado por el economista Jeffrey Sachs, junto con una red de profesionales de la Universidad, otorga a España una puntuación de 0,39 puntos, en un baremo de 0 a 1 punto.

El informe, que ha sido incluido en el Informe Anual sobre Desarrollo Sostenible, evalúa variables como la tasa de contagio de la enfermedad, el grado de control de la propagación del brote y la tasa de mortalidad. Ante estos indicadores, España obtiene la peor nota de los países de la OCDE en la gestión del coronavirus. Le sigue el Reino Unido con una puntuación de 0,43. Por el contrario, el Ranking de la Universidad de Cambridge establece la mejor puntuación a Corea del Sud con 0,9 puntos. Una puntuación que llega prácticamente al máximo debido a los mecanismos de control de la pandemia y la capacidad de respuesta inminente.

Otros países bien valorados por el Ranking son Letonia (con 0,78 puntos), Australia (0,76), Lituania (0,75), Estonia (0,75),  Japón (0,73), Eslovenia (0,72), Eslovaquia (0,72), y Nueva Zelanda, Noruega y Grecia (0,71). España ha llegado esta semana a un total de 267.500 casos confirmados de Coronavirus y más de 28.000 fallecidos confirmados por la pandemia.

El coronavirus conllevará la peor crisis económica y de salud pública del último siglo

Ante los datos devastadores y los estragos producidos por el Coronavirus, no solo en España, sino en el mundo entero, el informe de la Universidad de Cambridge lamenta asegurar que nos encontramos ante la peor crisis económica y de salud pública del último cierre. En el informe se especifica que el Coronavirus ha costado la vida a cerca de medio millón de personas y que los efectos económicos más severos están todavía por ver. “La crisis de salud pública está afectando a todos los países del mundo”, asegura el informe que alerta de un impacto devastador para las personas vulnerables.

Por otro lado, el informe alerta que el impacto del Coronavirus puede suponer un “revés significativo” al compromiso de muchos estados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El informe alerta que los países más pobres verán su economía fuertemente debilitada por la pandemia, por lo que los recursos movilizados contra el Cambio Climático y el desarrollo sostenible pueden mimbar.  Sin embargo, el informe reivindica la necesidad imperiosa de potenciar lo Objetivos de Desarrollo Sostenible. “Sus principios fundamentales de inclusión social, acceso universal a los servicios públicos y cooperación global son pautas para luchar contra el coronavirus”, sentencia el informe. Según los datos analizados, los ODS pueden ser también una herramienta útil para dirigir la recuperación de las economías del mundo.

Los países asiáticos toman la delantera ante los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Por otro lado, el informe de la Universidad de Cambridge identifica un cambio de tendencia en la aplicación de los ODS en los últimos años. El estudio constata que en 2019 se identificó un “claro progreso” de los ODS. Un progreso que siguió en 2020 hasta la llegada de la pandemia. Según el informe dicho incremento del compromiso se podía constatar con “políticas sólidas y una fuerte cooperación global”. Además, el informe asegura que “los países asiáticos han hecho el mayor progreso hacia los ODS desde su adopción en el 2015”. Paralelamente, el informe identifica un mayor compromiso de los ODS por parte de las economías del sudeste asiático. Y, curiosamente, han sido también los países asiáticos los capaces de responder con mayor celeridad, determinación y eficiencia ante el coronavirus.

En este sentido, el informe alerta de ciertos cambios estructurales en los pesos geopolíticos del mundo. “La crisis acelerará el cambio del centro de gravedad global geopolítico y económico de la región del Atlántico Norte a la región de Asia y el Pacífico”. Un cambio de peso geopolítico que coincide con un incremento de las tensiones comerciales y diplomáticas entre Estados Unidos y China.

Tras unos meses de cierta calma entre Trump y Xi Jinping, el ejecutivo estadounidense parece volver a menoscabar las relaciones diplomáticas con el gigante asiático. Y lo ha hecho con la orden a China de cerrar su consulado en la ciudad norteamericana de Houston. El ejecutivo alega la necesidad de proteger  la propiedad intelectual de EE.UU ante supuesto “actos de espionaje ilegal” realizados por el consulado en territorio norteamericano. Una decisión que desde el ejecutivo chino han tildado de “inaceptable” la agresión diplomática de Trump y ha alertado de que el ejecutivo asiático tomará “las represalias necesarias” al verse legitimado a responder con la misma dureza.

Las consecuencias del cambio climático serán irreversibles

Y ante un contexto internacional de guerra comercial y pérdida de compromiso ante el desarrollo sostenible debido a la pandemia, expertos del programa de especies amenazadas ha alertado que los osos polares podrían ser la primera víctima del calentamiento global. Un informe realizado por WWF, alerta que los osos polares podrían desaparecer en 2100 si el Ártico y la Antártida se deshielan al ritmo actual. El informe, publicado en la revista Nature, recuerda que la población de osos polares en algunas regiones del mundo ya ha disminuido un 50%  en los últimos años.

El deshielo producirá un éxodo de la especia hacia zonas cada vez más delimitadas donde su supervivencia no está garantizada. Según los expertos, actualmente la raza de oso polar cuenta con una población de 25.000 ejemplares repartidos entre Canadá, Alaska, Siberia y Groenlandia. Una cifra que ya hace décadas les hizo incluir en el grupo de animales en riesgo de extinción. El informe deja un pequeño destello de esperanza si se consigue frenar el calentamiento global y el deshielo en las zonas más frías del planeta. Un frenazo al deshielo que solo se podría producir en el caso de una disminución dramática de la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

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