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Un sector muy perjudicado por el confinamiento y por el cierre de las fronteras es el turismo.

Desde que se inició la pandemia de coronavirus, allá por enero de 2020, están sufriendo todas las compañías para las cuales los viajes de negocios y placer son su principal fuente de ingresos: aerolíneas, hoteles, centros de entretenimiento (Disney, por ejemplo), agencias y un casi infinito etcétera.

En esa lista está la plataforma de alquiler de alojamientos privados, Airbnb, que vio descender hasta niveles nunca vistos el número de reservas.

Tanto ha sido así que esta semana anunció en una nota a sus inversionistas que recortará cerca de 1.900 puestos de trabajo, aproximadamente el 25 por ciento de su fuerza laboral.

Una luz de esperanza

Sin embargo, no todo el panorama es oscuro para la compañía liderada por Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb, que en los últimos días está detectando un leve repunte de las reservas en Europa, especialmente en Dinamarca y los Países Bajos.

Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb.
Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb.

Según Chesky, “la recuperación es mejor de lo que habíamos pronosticado hace dos semanas”.

El salto en las reservas (muy leve, por cierto), está indicando que los ciudadanos confinados en sus casas están comenzando a hacer planes vacacionales a medida que los gobiernos comienzan a aliviar los bloqueos que paralizaron la industria de los viajes.

“¿Es una recuperación temporal? ¿Es una recuperación permanente? Nadie lo sabe “, agregó Chesky en una entrevista que le dio al Financial Times desde San Francisco, California, donde vive.

Otros países europeos donde Airbnb ha advertido algún signo de mejora son Noruega, Suecia, Suiza y Austria, siempre hablando de reservas nacionales.

Airbnb primero espera una mejora interna

Se espera que el turismo comience a recuperarse internamente, para luego saltar a una revitalización de los viajes internacionales, ya que se especula que los confinamientos se comiencen a liberar, en primer lugar, hacia adentro de cada país.

Más allá de los números de Airbnb, las compañías temen que, incluso si se levantan las restricciones para hacer viajes y disminuya el miedo al Covid-19, los presupuestos familiares sean muy pobres como para que puedan hacer demasiados viajes.

Una investigación de Boston Consulting Group realizada a fines de abril entre 7.000 consumidores dice que más de la mitad de los estadounidenses y casi el 70 por ciento de los británicos planean reducir sus gastos en turismo en los próximos seis meses.

Los leves “latidos” que muestra Airbnb no son mucho más que eso, apenas señales de vida para un 2020 que será muy malo para la firma que esperaba hacer su debut en el mercado de valores este año.

Esto parece casi imposible en las actuales circunstancias.

Aunque Airbnb no proporciona datos sobre sus ingresos, información de AllTheRooms Analytics, que realiza estadísticas de alquileres, dice que los ingresos de abril para los anfitriones europeos de Airbnb se redujeron en casi un 50 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior. 

Si bien los datos también advierten un repunte para los viajes planeados en los próximos 60 días, los niveles son aún muy inferiores a los de 2019.

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