(Tiempo de lectura: 4 min)

El mundo entero se está quedando sin tanques para almacenar petróleo crudo debido a la crisis generada por el coronavirus y la guerra de precios desatada entre Rusia y Arabia Saudita, dos de los principales productores de petróleo del mundo.

El enfrentamiento entre las dos potencias energéticas junto con la desaceleración de las economías del mundo causada por el Covid-19, hundieron los precios del barril de crudo a niveles de la década del 90.

Los precios en el mercado esta semana han estado tan bajos, que el lunes era posible comprar un barril de petróleo Western Canadian Select por tan solo US$6. El marcador Brent del mar del Norte, por otro lado, alcanzó los US$22, un precio que enloquecería a cualquier comprador si pudiera almacenarlo y dentro de un mes todo volviera a la normalidad.

Hasta hace apenas un par de meses atrás, el precio del barril Brent era de unos US$70 mientras que el Western Canadian superaba los US$35. En cambio esta semana el West Texas Intermediate sucumbió a un precio inferior a los US$20 y el Brent apenas se cotizó en US$22,58.

A pesar del colapso de los precios, Arabia Saudita reiteró que elevará la producción a 12,3 millones de barriles diarios, a partir de este miércoles. Esto ocurre en medio de la emergencia mundial que podría llevar los niveles de consumo a mínimos históricos, según prevén expertos y analistas.

Tanques de petróleo en alquiler en Estados Unidos.

¿Dónde meter tanto petróleo?

Así mismo, plantea un serio desafío para el sector petrolero con la debilitación de los precios por debajo de los costos de producción.

En semejante escenario de aumento de la producción a niveles máximos y caída vertiginosa de los precios, otro problema que está surgiendo es: ¿dónde se va a almacenar tanto petróleo?

Si bien hasta ahora el dilema para las economías más importantes del planeta era cómo lograr mantener almacenado suficiente combustible para cubrir eventuales crisis de suministro, en este momento el dilema es otro: ¿cómo hacer para guardarlo si los tanques están repletos?

Es tal la sobreoferta petrolera a precios que hasta hace poco tiempo atrás podrían parecer irrisorios, que muchos países exportadores ya han cerrado sus válvulas.

El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, dijo la semana pasada que “en algún momento, muy pronto, es posible que la capacidad de almacenamiento de petróleo a nivel global alcance su límite”.

Para la consultora petrolera noruega, Rystad Energy, el 76% de la capacidad de almacenamiento mundial está ya cubierta. La firma estima que al ritmo actual de producción y bajo consumo, para este abril ya no habrá dónde guardar un barril más de petróleo.

Más oferta que demanda

En declaraciones ofrecidas al sitio de noticias BBC Mundo, el experto petrolero de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, explicó que la crisis provocada por el brote del coronavirus agravó la amplia brecha que se venía registrando en el mundo entero entre producción y consumo de petróleo.

“El problema que tenemos hoy en día -y el talón de Aquiles que tiene la industria de hidrocarburos- no es la oferta”, dijo Piñón. “Todos sabemos que hay suficiente petróleo en el mundo, el problema está en la demanda y cómo se va a recuperar después de esta crisis”, agregó.

Este fenómeno de contracción de la demanda y altos niveles de producción, fue previo a la aparición del virus chino. La desaceleración de las economías de China y la India, dos de los mayores consumidores mundiales de crudo, contribuyeron a hacer más pronunciada la brecha.

Después, con la rápida propagación de la pandemia a nivel global, la situación empeoró. Con las industrias paralizadas, los aviones en tierra, casi todas las ciudades del mundo en cuarentena y sin tráfico de vehículos, el consumo se ha reducido a niveles sin precedentes.

Actualmente, hay compañías especializadas en buscar lugares para almacenar petróleo debido a la escasez que ya comienza a notarse.

Caída del consumo en el primer trimestre del año

La firma de investigación, IHS Markit, calcula que en el primer trimestre de 2020 el consumo de petróleo sufrió una caída de 3,8 millones de barriles diarios. Esto representa un 4% aproximadamente del nivel de suministro mundial y es una situación que no se veía desde la crisis financiera causada por la burbuja inmobiliaria de 2008.

Otras firmas de consultoría como Vital Group, consideran  que los países productores deberían reducir su producción en al menos un 10% a fin de evitar que dentro de pocas semanas se llegue al tope de almacenamiento de crudo.

Pero esto no es lo que están pensando dos de los mayores productores del mundo: Arabia Saudita y Rusia, que están enfrascados en una guerra de poder. La situación actual y las amenazas de Arabia Saudita al mercado, las resume el investigador Jorge Piñón en dos frases:

“No importa si Arabia Saudita produce más, el problema es que ahora no tiene clientes para comprarle el petróleo”. Y añade: “entonces la pregunta es qué puede hacer con todo ese petróleo que va a sacar”.

Adicionalmente, algunas compañías de refinación adelantaron hace varios días que como consecuencia del bajo consumo de combustibles, reducirán los niveles de procesamiento de crudo. Esto, desde luego, puede aumentar también los inventarios del petróleo extraído.

Si el petróleo crudo no puede refinarse, en estos momentos carece de valor, opinan los expertos, por lo que necesariamente las compañías petroleras y los compradores tendrán que encontrar dónde almacenarlo hasta tanto se pueda procesar.

Terminales petroleras.

Alternativas de almacenamiento 

Normalmente, el crudo que se extrae es depositado en tanques que están cerca de las refinerías o en los mismos campos petroleros. De allí se lleva a otros almacenamientos secundarios adyacentes a las terminales marítimas, donde aguardan los tanqueros para cargar los hidrocarburos para su exportación.

Cuando los tanques en tierra están repletos de crudo y no hay más lugares para almacenarlo, se recurre a los grandes buques petroleros para depositarlo allí. Este es el caso de algunos países productores de petróleo como Venezuela.

Tras las sanciones impuestas por Estados Unidos por violación de derechos humanos y patrocinio del narcotráfico, Venezuela no ha podido vender la totalidad del petróleo que produce. Entonces, el régimen ha optado por mantenerlo almacenado en cargueros propios y alquilados. El problema es que ya ha llegado a sus límites.

Datos publicados por la compañía Kpler que se encarga de monitorear por satélite el tránsito de grandes buques petroleros en altamar, afirma que el volumen de petróleo crudo que ha sido colocado en buques a la espera de mejores tiempos para su venta, ha aumentado en marzo un 25%.

Es decir, que hasta el 31 de marzo estaban circulando por el mar unos 10 millones de barriles de crudo o, lo que es igual, el 10% del consumo diario del mundo en una situación normal.

Quienes logren comprar petróleo a estos precios y puedan mantenerlo almacenado hasta que el mundo vuelva a la normalidad, habrán hecho un negocio fabuloso. Este tipo de operación comercial que se conoce con el nombre de contango es, sin embargo, una jugada arriesgada en medio de la incertidumbre planteada por la pandemia.

“Si quieres alquilar un buque grande para hacer contango, cuesta US$50.000 por día. Depende en general del tamaño y el tiempo que esté en alta mar, pero puede costarte hasta US$1,50 por barril”, precisa Piñón.

EPF-organic

EXCLUSIVAEl País Financiero

Las lucrativas oportunidades de inversión post-COVID-19

El equipo de analista financieros de EL PAÍS FINANCIERO comparte las mejores oportunidades de inversión única y exclusivamente con sus suscriptores.

Únete completamente gratis a nuestra lista de suscriptores y descubre las irrepetibles oportunidades de inversión que esta crisis global ha dejado para los inversores más hábiles.


Tus datos personales serán tratados con absoluta confidencialidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here