(Tiempo de lectura: 3 min)

En los Estados Unidos, ha comenzado una investigación con el objetivo de lograr el esclarecimiento de la reciente filtración de declaraciones juradas de la renta cobrada a las más altas fortunas de Estados Unidos. 

Se trata de los llamados súper ricos, entre los cuales están incluidos el fundador de Amazon, Jeff Bezos; el cofundador de Tesla, Elon Musk; el presidente y director ejecutivo de Berkshire Hathaway, Warren Buffet, entre muchos otros.

Dicha investigación está siendo llevada a cabo por la administración del presidente Joe Biden, dentro de la oficina que se encarga de los impuestos internos (IRS), que es la agencia tributaria de ese país.

Los responsables de la filtración de una enorme cantidad de datos tributarios fueron los periodistas de la agencia de noticias sin intención de lucro denominada “Pro Publica”.

El informe de Pro Publica evidenció de qué manera las grandes fortunas norteamericanas crecieron de modo desmedido dentro de un período de quince años, pero no así sus contribuciones al fisco.

Igualmente, el informe aclara que dichos multimillonarios en ningún momento se encontraron fuera de la ley.

Cómo se investigó a los súper ricos

La agencia puso en evidencia a través de los datos obtenidos del registro del Servicio de Impuestos Internos la manera –totalmente legal, aclara– en que los magnates pueden llegar a pagar en tributos sobre la renta tan solo una fracción muy limitada de los miles de millones de dólares en que aumentan sus fortunas cada año.

Luego del análisis de los datos obtenidos, Pro Publica estableció que en el año 2007, por ejemplo, el actual hombre de mayor riqueza en el mundo, Jeff Bezos, no le pagó al fisco nada en impuestos sobre las ganancias, situación que se repitió en el 2011.

El informe de Pro Publica.

De la misma manera ocurrió en el 2018 con el cofundador de Tesla, Elon Musk, quien siendo la segunda persona con más dinero del planeta tampoco erogó impuestos federales.

Al igual que los magnates mencionados anteriormente, Michael Bloomberg, ex alcalde de la ciudad de Nueva York, evadió impuestos federales en los últimos ejercicios.

También lo hicieron el empresario multimillonario Carl Icahn (dos veces en dos años distintos) y el financiero e inversionista George Soros, que durante un período de tres años pagó tributos federales sobre sus dividendos.

Filtración 

Charles Rettig, uno de los responsables de la agencia tributaria estadounidense, durante declaraciones en presencia del Comité de Finanzas del Senado, dijo que se había realizado una apertura a una investigación con el objetivo de sacar a la luz la fuente que hizo posible la filtración de los datos a la agencia de noticias Pro Publica. 

Esto puso en evidencia que el Gobierno de Biden está preocupado por la manera en que esos datos de los contribuyentes de la entidad federal se llegaron a filtrar, ya que son confidenciales. 

La responsable de comunicación de la Casa Blanca, Jen Psaki, declaró al periódico británico The Financial Times que todos los datos difundidos no fueron autorizados por ningún organismo y repitió: “son datos confidenciales del Gobierno, se trata de un acto ilegal”.

Es así que es evidente que la Administración de Biden asume de modo muy serio el tema y, según se declaró, tomará cartas en el asunto.

Igualmente, Psaki dejó en claro que esta información filtrada también había dejado al descubierto la necesidad de tomar ciertas medidas que garanticen que tanto las empresas como los individuos paguen de manera justa sus impuestos.

Más impuestos

Esta salida a la luz de declaraciones de impuestos de los más ricos de los Estados Unidos coincide con las propuestas de parte de varios representantes del partido Demócrata con el objetivo de establecer una renta sobre las riquezas que vayan más allá del ingreso que se declara cada año.

El FMI, la organización financiera internacional con sede en Washington, hace unos meses habló de la necesidad de que se movilicen más ingresos para el Estado para poder combatir el gasto público que demanda la pandemia provocada por el coronavirus.

Esta propuesta estaba centrada en las naciones más avanzadas con la idea de que fuera instituida de forma provisional, por un cierto tiempo, para compañías e individuos que posean los mayores ingresos. Sería como un adicional que ayude a reducir el impacto fiscal y la desigualdad, además de aplicarse sobre tributos como los patrimoniales o las sucesiones.

De igual modo, el Fondo, en su más reciente informe, señaló que las personas encargadas de elaborar las políticas pública pueden acordar una contribución por un tiempo imputada sobre los altos ingresos la riqueza, con el objetivo de contribuir a las necesidades de financiación para una mayor recuperación en el contexto de la pandemia del Covid-19.

La institución crediticia internacional considera que son necesarias las reformas fiscales a nivel interno e internacional para obtener los recursos que se necesitan con el objetivo de un mejor el acceso a los servicios más elementales, además de tener que reforzar los intentos para cumplimentar los llamados “objetivos de desarrollo sostenible”.

El FMI viene haciendo referencia desde hace meses a que esta clase de “anabólicos” temporales del impuesto sobre las ganancias de los individuos, a menudo restringidos a los tramos de ingreso más elevados, ya se habían introducido anteriormente en situaciones excepcionales: en Alemania luego de la unificación de esa nación, también en Australia en el año 2011 y Japón en el 2013, tomando sólo algunos ejemplos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here