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La crisis en SoftBank podría hallar una salida.

De acuerdo con Bloomberg, su presidente y máxima autoridad directiva, Masayoshi Son, analiza la estrategia de volver a ser privada a partir de la recompra gradual de acciones.

La idea de Son, según Bloomberg, es comprar acciones circulantes hasta tener una participación lo suficientemente grande como para obligar a vender a los inversores restantes.

Según el medio estadounidense, la táctica financiera demandará al menos un año (o tal vez más) e implicaría que la compañía japonesa continúe vendiendo activos para financiar recompras sucesivas.

En realidad, Son no compraría más acciones, pero su participación en la propiedad, que actualmente es de alrededor del 26 por ciento, aumentaría en la medida que otros inversores vendan.

Según las leyes japonesas, Son podría obligar a otros accionistas a vender cuando alcance el 66 por ciento de propiedad accionaria, incluso sin tener que pagar una prima.

El Vision Fund de Masayoshi Son ha invertido en algunas de las empresas con mayor crecimiento en las últimas décadas.

Ventajas

Para los analistas, una de las ventajas del plan es que le daría a SoftBank flexibilidad para comprar sus propias acciones cuando caigan.

También es probable que los accionistas apoyen las recompras, especialmente porque la compañía continúa cotizando con un descuento sobre el valor total de sus participaciones en compañías como Alibaba Group, Uber Technologies y DoorDash.

Son, a comienzos de 2020, dijo que creía que SoftBank estaba mejor como empresa pública.

“Si nuestras acciones bajan, recompraré acciones agresivamente”, dijo en una conferencia de prensa en noviembre, pero no mencionó esta estrategia de “recompra lenta” o “en cuentagotas”.

Ni bien se conoció la noticia, las acciones de SoftBank subieron un 5 por ciento en la bolsa de Tokio, alcanzando su máximo de 20 años.

Las acciones de SoftBank en los últimos seis meses.

Estrategias

Siempre de acuerdo con lo que publica este miércoles 9 de diciembre Bloomberg, la idea ha sido debatida por Son y sus asesores varias veces en los últimos cinco años, pero todo se apresuró cuando las acciones de SoftBank se desplomaron en marzo con la pandemia de Covid-19.

Desde entonces, ha estado en tratativas con diversos bancos, como Elliott Management y el fondo soberano de inversión Mubadala Investment, de Abu Dhabi.

Todo esto fracasó porque, aparentemente, las entidades no están convencidas de la sostenibilidad del gigante japonés, incluso cuando tiene una capitalización de mercado de casi 50 mil millones de dólares y activos por dos o tres veces más.

En mayo, Son dijo que planeaba vender alrededor de 42 mil millones de dólares en activos para pagar deudas y recomprar acciones.

Un mes después, en junio, vendió 13.800 millones de dólares en acciones de Alibaba, otra porción de la que era dueño en T-Mobile y algunas acciones de SoftBank Corp.

En julio, vendió Arm a Nvidia por 39 mil millones de dólares y una participación mayoritaria en Brightstar.

Aún así, el valor de mercado de SoftBank ha aumentado más del 155 por ciento desde su mínimo de marzo.

Un dato importante: SoftBank no está obligado a divulgar públicamente los planes de compra.

Las reglas de divulgación en Japón tienen algunos puntos poco claros que le darían a SoftBank espacio para evitar esos detalles.

SoftBank actualmente posee poco más del 11 por ciento de las acciones en circulación y Son controla poco más del 26 por ciento a través de diversas entidades.

Otras versiones sobre SoftBank

Otras versiones, sin embargo, dicen que Son no planea la “recompra lenta” sino que está repleto de efectivo y listo para hacer algo más rápido y ambicioso.

Estos analistas estiman que aquella estrategia hará subir el precio de las acciones y el costo se terminaría disparando.

También es probable que la privatización provoque una baja en la calificación de las agencias crediticias, lo que dificultará el refinanciamiento de miles de millones de dólares en bonos corporativos.

Más allá de los problemas con WeWork, los negocios de SoftBank en el mundo no se han detenido.

Tiene incursiones en el segmento de los juegos de azar, en compañías de transporte (como Uber) y alianzas estratégicas con gigantes de las ventas por internet como Alibaba.

También está construyendo una planta de energía solar multimillonaria en el cercano oriente.

En 2018, por ejemplo, firmó un acuerdo con Toyota (otra de las grandes empresas de Japón) para juntas conformar Monet Technologies, una compañía para desarrollar tecnología para vehículos sin conductor.

Antes, decidió invertir casi 2.500 millones de dólares en un rival de Toyota, General Motors, también para el desarrollo de vehículos autónomos.

Con eso logró una participación de más del 19 por ciento en GM Cruise.

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