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Mientras en Europa y Asia los países están en diversas etapas de desconfinamiento, la llegada de una segunda ola de coronavirus preocupa a todos.

Una muestra de lo que podría ocurrir en estos dos continentes acaba de producirse del otro lado del mundo, en Australia, donde debido a un rebrote de Covid-19 toda el área metropolitana de Melbourne, una de las principales ciudades del país, vuelve al confinamiento.

La razón: aumentaron repentinamente las infecciones por coronavirus.

Según reportan este martes los medios australianos, Melbourne y el vecino condado de Mitchell volverán a las restricciones de la fase 3 de aislamiento desde la medianoche del miércoles 8 de julio, novedad que fue anunciada por el premier del estado de Victoria, Daniel Andrews.

En un día, la ciudad registró 191 nuevos casos, el total más alto de casos diarios desde que se desató la pandemia en ese país.

El cierre significa que durante las próximas seis semanas, las personas en esos sectores sólo podrán salir de sus casa por una de estas cuatro razones:

  • comprar comida
  • comprar medicamentos o ir al médico 
  • hacer ejercicio y
  • estudiar o trabajar (si es que no pueden hacerlo desde sus casas).

El comunicado oficial dice que la gente no podrá abandonar el área metropolitana de Melbourne para nada que no esté debidamente justificado, previa aprobación estatal. Tampoco para hacer ejercicio o realizar caminatas fuera de la ciudad. Esto incluye salidas vacacionales o ir a una casa de fin de semana.

Las autoridades locales advirtieron que existe un “potencial explosivo” de que una nueva ola de coronavirus se propague muy especialmente en un complejo de nueve torres de viviendas públicas, por lo que quedaron bajo un cierre más estricto.

Esto provocará, además, que se extiendan las vacaciones para cientos de miles de estudiantes que planeaban volver a clases a fines de julio.

Para evitar desbordes, la policía de Melbourne advirtió que habrá “consecuencias graves”, que incluyen cárcel y fuertes multas, para aquellos que intenten transitar sin un permiso de excepción.

Preocupa una segunda ola de Covid-19

“El retorno al confinamiento en toda la ciudad es preocupante, pero la buena noticia es que sabemos que las restricciones funcionan, cuando las cumplimos”, dijo Andrews. “Debemos entender que entrar y salir de diferentes niveles de restricción es algo que será parte de la vida tal como la conocemos ahora”, agregó.

“Podemos reducir los números de casos de Covid-19, siempre y cuando sigamos las reglas básicas, como lavado de manos meticuloso, mantener distancia física, permanecer en casa y hacerse una prueba si se tienen los síntomas”, finalizó.

Para el resto de Australia, es una noticia inquietante: se trata de un recordatorio de que esta situación podría ocurrir en cualquier momento en cualquier otro estado.

También es una advertencia para el resto del mundo, especialmente para Europa, ya que deja en claro que a pesar de haber hecho todo bien en la primera ola (como hizo Melbourne), nada asegura que haya un rebrote.

Daniel Andrews, premier de Victoria, Australia. Foto: ABC.

“Es difícil, pero así debemos actuar hasta que se encuentre una vacuna. Todos estamos ansiosos por volver a la vida normal, pero la realidad es que la vida normal ya no existe para lo que resta de 2020”, dijo la máxima autoridad del estado de Victoria al ser consultado sobre lo que pasará en el segundo semestre del año.

Los australianos están entendiendo con este rebrote que el 2020 ya no será como lo habían planeado el 1 de enero, cuando celebraron la llegada del nuevo año. “Sabemos que la gente se está cansando de esto; nosotros también, pero no hay alternativas a los confinamientos cuando resurgen nuevos casos de coronavirus”, dijo Andrews en un mensaje a todo el estado.

La amenaza de una nueva ola de Covid-19 muestra que incluso si el sistema de detección y de la enfermedad funciona a la perfección, una pequeña falla en algún aspecto del control es suficiente para causar un resurgimiento.

El mayor problema en Melbourne está centrado en lo que llaman los “cruceros verticales”, una serie de torres de viviendas hechas por el Estado y en las que viven miles de personas en pequeños apartamentos.

En ese sector el confinamiento es total, en fase 1, no se puede salir ni entrar sin permisos especiales. 

“Un desastre”

Las fronteras de Melbourne se cerraron por última vez hace 100 años, a partir de la expansión de la gripe española.

Para los granjeros de los alrededores de la ciudad será “un desastre”, le dijo al periódico ABC el granjero Robert Belcher, propietario de granjas en ambos lados de los límites de la ciudad. “Será una catástrofe para mí porque tengo animales a ambos lados de los límites”, agregó.

“Está bien, es una pandemia, pero deben hacer algo para que no mueran animales inocentes y las empresas desaparezcan”, dijo Belcher, quien considera que la agricultura debe valorarse como un servicio esencial.

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