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La disputa mundial por el mercado de la infraestructura móvil de telecomunicaciones tiene tres líderes: Huawei, Nokia y Ericsson.

Entre ellas dominan aproximadamente el 85 por ciento del market share. El resto se reparte entre ZTE (también de China, como Huawei), Cisco (EE.UU) y Samsung.

Sin embargo, la surcoreana, líder en el mercado de la telefonía móvil, quiere dejar ese lugar secundario en la infraestructura de telecomunicaciones y ha decidido avanzar.

Respaldo de marca tiene (quién no conoce Samsung). Hay que ver si ya no es demasiado tarde. 

La decisión de Samsung tiene una explicación: el despliegue de la red de alta velocidad (la llamada 5G) es el gran negocio de las telecomunicaciones actual y quedarse afuera, como lo estaba haciendo, puede traerle más de un dolor de cabeza en el futuro.

Una muestra de la nueva estrategia de Samsung es el contrato que firmó esta semana con la estadounidense Verizon para proveer equipos de red al operador de telefonía.

Se trata de un acuerdo por 5.600 millones de euros.

El gran perdedor fue Nokia, que tenía prácticamente asegurada la provisión, pero el contrato se cayó en las últimas semanas.

La compañía nórdica era la mayor apuesta, ya que Cisco no tiene la capacidad suficiente y Huawei tiene el mercado de Estados Unidos cerrado por decisión de Donald Trump ante los temores de que sea vehículo para el espionaje chino.

Según dio a conocer Samsung, el acuerdo con Verizon se extiende hasta finales de 2025. 

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Samsung quiere jugar (y ganar)

En verdad, Samsung ya tenía un acuerdo con Verizon, pero de mucha menor relevancia. “Nos complace expandir nuestra asociación con Verizon para avanzar en la instalación de su red de nueva generación”, dijo la compañía coreana en un comunicado.

En el texto, habla de un “contrato estratégico a largo plazo” y de “continuar ampliando los límites de la innovación 5G”.

Si bien no se dieron detalles, se entiende que Samsung proveerá todo tipo de desarrollos para la implementación de la red 5G de extremo a extremo, desde chips hasta redes y dispositivos.

Aunque sea más conocido como uno de los principales fabricantes de teléfonos móviles, el acuerdo con Verizon le da al negocio de redes de Samsung una nueva inyección de credibilidad.

Samsung ya tiene contratos con otros operadores estadounidenses, como AT&T y U.S. Cellular, así como acuerdos con compañías en Canadá, Japón y, claro, Corea del Sur.

Sin embargo, está prácticamente ausente de los principales mercados de Europa, que se basan principalmente en tecnología de Ericsson, Nokia y Huawei.

Para los analistas, la incorporación (en serio y con pretensiones) de Samsung a la disputa por las 5G es saludable, ya que se convierte así en una tercera opción creíble. Las otras dos son las firmas chinas (Huawei y ZTE) y las empresas nórdicas.

Además, para los países de buena parte del mundo occidental que prohibieron a Huawei por recomendación (o presión) de Trump, Samsung será la única alternativa a las empresas del norte del Europa.

Asimismo, el hecho de que el cliente sea nada menos que el gigante Verizon le suma respaldo a la marca coreana en un negocio que no le es afín. En todo el mundo saben que Verizon invierte planifica muy bien dónde invierte cada dólar.

Para Nokia, obviamente, no es una buena noticia:

  • Por un lado, pierde un contrato millonario.
  • Por otro, deja participación de mercado.
  • Y además, ahora deberá preocuparse por otro jugador (y de los grandes) en el lucrativo mercado de la infraestructura móvil para el desarrollo de la red de alta velocidad.  

Igualmente, Verizon no puede desembarazarse completamente de las empresas nórdicas.

La red de la operadora estadounidense históricamente ha estado compuesta así: mitad Ericsson y mitad Nokia. Agregar infraestructura Samsung a la red no será tan simple como elegir un proveedor u otro, ya que el equipo tiene que interactuar con los existentes.

Cuando se conoció la novedad del nuevo contrato de la empresa coreana, las acciones de Samsung subieron más del 2 por ciento, traccionando hacia arriba a la bolsa de Seúl.

En paralelo, cayeron los papeles de Nokia. 

Nokia

Samsung tiene una ventaja comparativa en Asia, donde no tiene el problema que sí padecen Huawei y ZTE: la fuerte resistencia de los Estados Unidos a su despliegue.

Trump asegura que las empresas chinas permitirán que Xi Jinping use la tecnología detrás de los móviles para ejercer espionaje.

Esto, por supuesto, es negado por Huawei, pero no ha podido frenar la avalancha de cancelaciones de contratos que la empresa china está sufriendo en todo el mundo, especialmente en los aliados a Estados Unidos.

Trump quisiera poder ofrecer una opción local a Huawei, pero ya es tarde. 

Cisco es la única que podría, pero reiteradamente ha dicho que no quiere subirse a una carrera en la que compite muy desde atrás.

Una de las posibilidades que se han barajado en la Casa Blanca es que Estados Unidos apoye a una empresa local para tomar participaciones de control en Ericsson y Nokia.

Por otra parte, también ha buscado apuntalar compañías como Qualcomm o Intel para que se involucren en las 5G, pero lo concreto es que el país de Trump no posee un “player” destacado que pueda ofrecer una red completa de extremo a extremo como lo que vende Huawei.

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