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Después de finalizada una Semana Santa atípica a causa del coronavirus, este lunes 13 de abril se han reintegrado a sus trabajos presenciales unas 300.000 personas en la Comunidad de Madrid. Así se había decretado en el Boletín de Estado, que a partir de este lunes se retomarían actividades económicas no esenciales, como por ejemplo la construcción y producción.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha asegurado que garantizaría la protección de estos trabajadores, al menos con la repartición de 1,4 millones de máscaras en el Metro de Madrid en los dos primeros días de esta semana. No obstante, el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, ha señalado que el reparto de solo se hará en 51 estaciones de las 240 que hay en el sistema suburbano, lo que supone un 20 por ciento del total.

Garrido ha confesado a la prensa que considera esta medida del Gobierno como “improvisada” porque, a su juicio, no se ha hecho con el tiempo necesario ni con las gestiones previas “esenciales” para poder organizar un reparto de tal “envergadura”.

De acuerdo con el Ejecutivo Regional, entre las 6 y 8 de la mañana el número de viajeros de Metro ha aumentado un 34 por ciento con respecto a los días previos de cuarentena, en los que solo se trasladaba el personal de salud y de producción o venta farmacéutica y alimentaria. Pero nada tiene que ver con la hora punto de los trabajadores en un día regular, antes de que el COVID-19 se llevara más de 17.000 vidas de españoles.

Las estaciones de Atocha y Nuevos Ministerios han sido dos de los puntos de reparto. Así como en el otro 20 por ciento de las estaciones, la Policía Municipal y Cruz Roja, junto a la Policía Nacional, han sido los encargados de repartir las mascarillas. Pero, además, se han acercado a las cercanías y repartido en las paradas de los autobuses interurbanos.

Los agentes tendían la mano hacia los pasajeros e insistían a aquellos que las rechazaban “porque ya tenían” a que cogieran más.

Más mascarillas

Las autoridades sanitarias consideran que la mascarilla es un método efectivo para evitar la propagación del virus, puesto que la tela que recubre la nariz y boca de quien la usa, evita que entren y salgan gotas con partículas del virus. Sin embargo, por su material, son desechables. Solo pueden utilizarse una vez.

Se necesitarían más mascarillas para poder llegar al otro 80% de las subestaciones y poder repartir en abundancia, pero la producción del material sanitario tampoco es infinita.

El pasado martes 7 de abril el Ministerio de Sanidad decretó medidas especiales para el otorgamiento de licencias previas de funcionamiento para producir mascarillas y batas quirúrgicas sin marcado CE “a un ritmo adecuado para atender el considerable volumen de pacientes contagiados por el COVID-19”.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado hoy que el Gobierno confía en que a finales de esta semana las farmacias españolas dispondrán de mascarillas.

“Esa es la voluntad del Gobierno”, ha dicho el ministro al medio Cadena Ser donde ha señalado que reiteró el esfuerzo del Ejecutivo para incrementar la producción nacional y las opciones de importación de otros países europeos.

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