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“He decidido dejar el cargo de primer ministro”. Con esas palabras, expresadas en una conferencia de prensa de este viernes en Tokio, Shinzo Abe anunció su salida del gobierno nipón.

La razón es una dolencia intestinal crónica que padece hace más de 10 años.

Abe, de 65 años y el primer ministro de Japón con más años en el cargo, le puso fin así a un período de casi ocho años al frente de la tercera economía más grande del mundo.

“No puedo ser primer ministro si no puedo tomar las mejores decisiones para la gente”, dijo Abe.

Abe padece una colitis ulcerosa crónica, enfermedad que recrudeció en los últimos meses y por la que debió ser internado en dos ocasiones. Por eso, ya había dudas respecto de si podría seguir en el cargo hasta el final de su mandato como líder del partido gobernante y, por lo tanto, primer ministro, en septiembre de 2021.

Cuando se conoció la novedad, y ante la incertidumbre sobre quién lo sucederá en el cargo, el índice Nikkei retrocedió un 2,12 por ciento, mientras que el Topix perdió un 1 por ciento.

Quién será el nuevo líder en Japón

La renuncia desencadena una carrera por el liderazgo en el Partido Liberal Democrático (PLD), algo que podría ocurrir a mediados de septiembre. 

El ganador debe ser elegido formalmente en el parlamento y ocupará el cargo de primer ministro el resto del mandato de Abe.

Quien gane seguramente mantendrá las políticas de Abe relacionadas con la búsqueda de la reactivación militar de Japón mientras lucha con el impacto del coronavirus.

Bajo control

Abe llegó al gobierno de Japón en 2012, cuando obtuvo las elecciones generales por gran margen. En ese momento ya se conocía su padecimiento, pero se hablaba de un fármaco que le permitía tener a la enfermedad bien controlada.

Sin embargo, en los últimos dos meses, la salud de Abe se deterioró y ya no la pudo mantener al margen de su vida diaria, lo que le hizo “perder energía”, según sus propias palabras.

Abe había superado hace una semana el récord de permanencia consecutiva más larga como primer ministro, hito que había sido establecido por su tío abuelo, Eisaku Sato, hace medio siglo.

La renuncia de Abe también se produce en medio de un entorno geopolítico muy incierto, que incluye una confrontación cada vez más violenta comercialmente hablando entre Estados Unidos y China.

Además, están las elecciones presidenciales estadounidenses en noviembre, pieza clave del rompecabezas de la geopolítica global de 2021 en adelante.

Abe, un conservador, prometió en 2012 reactivar el crecimiento de Japón con una combinación de estrategias llamada “Abenomics”, que incluyó una política monetaria simple, ajuste del gasto fiscal y reformas estructurales.

También se comprometió a reforzar las defensas militares de Japón y buscó reformar la constitución, algo que no llegó a cumplir.

Por el impacto del Covid-19 y algunos escándalos de miembros de su partido, Abe vio caer el apoyo popular a uno de los niveles más bajos de sus casi ocho años en el cargo.

Aunque no hubo una explosión de casos de coronavirus, se instaló que Abe no tuvo reflejos rápidos para atacar al virus.

En el segundo trimestre de 2020, la economía de Japón mostró números recesivos graves por la baja actividad de los centros comerciales y la caída de la demanda mundial de automóviles, lo que impactó en sus exportaciones.

En su tiempo al frente del poder ejecutivo nipón, Abe cumplió sus promesas de fortalecer las defensas y el gasto en armamento y en recursos humanos en el ejército, un reclamo del lado conservador de la sociedad japonesa que pretende reimpulsar el poder del país en el exterior.

Un cambio histórico en este sentido sucedió en 2014, cuando bajo su gobierno se reinterpretó la constitución para permitir que las tropas japonesas luchen en el extranjero por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

En 2015, en tanto, se dictaron leyes que eliminaron la prohibición de defender a un “país amigo” bajo ataque.

Impacto en la bolsa

Tras la novedad de la salida de Abe, el yen, que se cotizaba a 106,70 por dólar, se fortaleció hasta 106,11.

Según los analistas nipones, la bolsa bajó en un inicio porque los inversores se apresuraron en deshacerse de algunas acciones, aunque ya habían vendido antes, cuando por las visitas al hospital de Abe se propagaron versiones sobre su posible dimisión.

No se espera, al menos por ahora, un impacto mayor en la economía y en los mercados financieros. Se habla de “efecto limitado”, siempre que la restitución del cargo de primer ministro se haga de manera ordenada y rápida.

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