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Mientras cuatro millones de ciudadanos del Reino Unido han vuelto a un confinamiento estricto, dos millones han salido del aislamiento obligatorio este sábado 1 de agosto.  De modo que las previsiones del gobierno británico, acerca de que se volvería a la normalidad económica en noviembre, se han puesto en tela de juicio.

Hoy habría tenido que comenzar la siguiente fase de recuperación económica en el país más golpeado por el coronavirus en el continente europeo. Sin embargo, la reapertura de locales en Inglaterra se ha retrasado hasta el próximo 15 de agosto según ha anunciado el primer ministro, Boris Johnson.

De acuerdo con el parlamentario la decisión se ha tomado en conjunto con los asesores científicos, que han aconsejado aplanar los casos de COVID-19 que han aparecido nuevamente en este país antes que permitir a los ingleses que se expongan, sobre todo tomando cuenta que en Inglaterra se concentran 56 de 66 millones de habitantes.

Casinos, pistas de patinaje y centros de belleza son algunos de los locales que continúan cerrados este sábado. Las bodas de hasta 30 invitados que habrían tenido que permitirse se han cancelado, al igual que la recepción de audiencia en los eventos deportivos.

Sin embargo, dos millones de personas vulnerables en cuanto a su expediente sanitario ya no están obligadas a aislarse en casa. En Irlanda del Norte y Escocia aquellos de “alto riesgo” pueden volver a sus puestos de trabajo.

Esta medida ha sido considerada “impopular”, ya que los ingleses no se esperaban que cerrarían los bares y se impedirían otras actividades propensas a la propagación del virus. Sin embargo, el conservador Johnson espera que siguiendo estas medidas se pueda abrir el curso escolar el próximo mes.

Regreso a clases

Graham Medley, del Grupo Asesor Científico para Emergencias del Gobierno británico (SAGE) ha aclarado que la reapertura de las escuelas es “clave” para los intereses del gobierno. Por tanto se ha referido a un “un intercambio” en el orden de prioridades del desconfinamiento.

“Estamos en una situación en la que la mayoría piensa que la apertura de las escuelas es una prioridad para la salud”, ha dicho Medley para la BBC.

Para garantizar la seguridad de los escolares en el regreso a clases el investigador ha considerado necesario “cerrar algunas otras redes de conexión” de manera que pueda minimizarse la estadía del virus en Inglaterra.

Por eso a cuatro millones de ingleses al norte se le ha agregado como restricción que no podrán visitar a otras personas en sus casas, considerando un rebrote en Manchester, East Lancashire y West Yorkshire.

Aunque no se permite la interacción con otras personas fuera del grupo familiar, las personas que habiten juntas podrán visitar restaurantes o “pub” siempre y cuando no se mezclen con otros grupos.

La insistencia en esta medida se deba a que la mayor cantidad de contagios se produce “entre hogares que se visitan entre sí y gente que visita a parientes y amigos” según ha declarado el ministro de sanidad conservador, Matt Hancock.

Por otro lado, ya el gobierno ha abandonado el plan de retomar la normalidad económica para noviembre, como lo había anunciado Boris Johnson hacía dos semanas. Por lo cual no se espera que esta próxima sea una Navidad como se había visto antes en el Reino Unido.

En el balance del pasado viernes las muertes por la COVID-19 en todo el Reino Unido se había elevado en 120 al llegar a 46.119. Ese día se cuantificaron 880 nuevos contagios, que ha sido el número más alto del mes.

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