(Tiempo de lectura: 4 min)

Gran expectativa genera entre los agentes económicos una semana en la que se espera conocer las acciones destinadas a reactivar las principales economías, lo que se reflejó de manera significativa en el comportamiento de los principales valores este lunes.

La principal inquietud está asociada a un posible escenario de reflación que dominaría en los mercados, como resultado de las medidas gubernamentales destinadas a fortalecer el repunte de la economía.

Los mayores temores están relacionados con la merma en el precio de las acciones a largo plazo. Y, eventualmente, una caída en el precio del dólar. Esto lleva a los inversionistas a tomar previsiones y a los analistas a ajustar sus modelos, ante un escenario de decisiones inminentes.

Por parte de la administración Biden, la eventual aplicación de un conjunto de medidas para estimular el crecimiento económico vendrá acompañado de inflación. Justamente, este es el escenario del que muchos inversores y agentes buscan resguardarse.

¿Qué es la reflación?

Los rendimientos en los bonos a largo plazo o el incremento en las materias primas suelen ser una de las herramientas preferidas por los agentes de los mercados para afrontar un probable repunte de la inflación. Esto, como resultado de acciones destinadas a reflotar la economía, lo cual se ha visto reflejado al iniciar las operaciones.

Aun así, el comportamiento de los precios en las materias primas y un nivel proclive a la mejora, evidencian un grado aceptable de confianza empresarial, frente al futuro. Gran parte de esta confianza se apuntala en lo que puedan hacer los estados, más allá de las empresas.

Reflación es un término atribuido a Irving Fisher (Reflation and Stabilization, 1934). Luego de la Gran Depresión lo acuñó para describir cómo las expectativas de crecimiento económico están acompañadas de la presión que generan las medidas de estímulo monetario o fiscal. Es precisamente a lo que se enfrentan hoy las principales economías, en especial la estadounidense.

El incidente de Boeing en Denver

“Las acciones de Boeing cayeron un 3,2% en el mercado previo luego de conocerse ayer que fallara un motor Pratt & Whitney en un avión Boeing 777 de United Airlines”, reportaron analistas de inversión desde el portal Estrategiadeinversión.com

El incidente llevó al fabricante a pedir la suspensión en el uso de la moderna flota de 777, hasta tanto se complete la investigación sobre lo sucedido.

No se trata de un evento aislado. El hecho se combina con otra serie de incidentes mayores y menores que retardan el despegue económico. Luego de la “Gran Reclusión”, como se ha dado en llamar esta del 2020, que ha llevado al FMI a pedir medidas conjuntas a los gobiernos de Europa, para evitar la “División”, algo que resultaría aún más perjudicial para todos.

La empresa Boeing viene de registrar una restricción de casi dos años en su modelo 737 por graves incidentes de aviación. Esta vez, afortunadamente, la explosión de un motor en un 777 en Denver no registró víctimas mortales.

Bolsas en baja

De momento, la tendencia a la baja en las principales bolsas evidencia la fragilidad de una economía deseosa de ponerse en pie, tras el impacto que originó -y sigue ocasionando- la emergencia sanitaria y en especial, el confinamiento a escala global.

Los futuros del Dow Jones retrocedieron 183 puntos, (0,6%) y los de S&P 500 bajaban un 0,8%. Donde más se sintió la caída fue en el precio a futuro de las tecnológicas en NASDAQ de tecnología pesada, con un retroceso de 1.2%

También se observó el comportamiento errático en los sectores de petróleo y gas, con tendencia a subir durante las últimas semanas.

En la Bolsa de Nueva York igualmente se sienten las réplicas de esta volatilidad, en especial por la baja de los valores tecnológicos. El principal motivo son los temores por un posible retorno de la inflación y el rendimiento de los bonos, mientras se concreta el paquete de estímulo.

Las principales bolsas europeas abren la semana con leves caídas por las expectativas frente a las referencias macroeconómicas, tanto las que se dan en Europa, como de los Estados Unidos.

Semana decisiva para la economía estadounidense

En este último país, predomina la expectativa generada en torno a las medidas de estímulo. En especial las que están destinadas a proteger el ingreso familiar evitando la presión extrema sobre los hogares, y aquellas destinadas a favorecer emprendimientos y pequeños negocios.

En este sentido, es clave la visita de Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (FED)  ante el Congreso de su país. Su intervención deberá arrojar luces sobre aspectos como la compra de bonos a largo plazo, entre otras medidas altamente sensibles. También se espera que aborde los temas de la inflación y el empleo.

Powell concurrirá ante la Cámara del Senado, y un día después lo hará ante el Comité de Finanzas de la Cámara de Representantes. Ante el Parlamento estadounidense cursa una solicitud de estímulo fiscal, la primera del presidente Joe Biden, a la espera de aprobación.

No se trata de un paquete de medidas descontextualizado. Ya los líderes del G7 se comprometieron en mantener los niveles de gasto público necesarios para favorecer la recuperación de las principales economías frente a los estragos originados por la pandemia.

Temor a la inflación

No todos toman nota de la inflación como una amenaza inminente. Para Bruno Cavalier, economista jefe del ODDO BHF, “el regreso de la inflación sería una buena noticia, ya que señalaría una verdadera recuperación económica”.

El punto es que las economías están lidiando con una crisis de consecuencias imprevisibles. De una magnitud equiparable a los momentos durante o posteriores a la Gran Depresión y la postguerra.

Tanto los planes de ayuda que se vienen aplicando por parte de los gobiernos a través de diferentes mecanismos, incluidos los bancos centrales, como las medidas de estímulo destinadas a reflotar la economía, demuestran un gran esfuerzo conjunto por el retorno de la actividad productiva a gran escala.

El tema sanitario no deja de atraer la atención. Recién otras dos empresas, la inglesa GlaxoSmithKline y el consorcio galo Sanofi, anunciaron sendos ensayos clínicos para su vacuna basada en proteínas contra el Covid-19.

Metales pesados y petróleo en alza

Las materias primas, en particular los metales pesados y el crudo, forman parte de los componentes que apuntalan las expectativas por un retorno a la actividad productiva en el mediano y largo plazo.

El cobre se aproxima a su precio más alto en una década, luego que alcanzara los USD 2.219 este lunes. En Londres la venta del metal a futuro superó los 9.000 USD la tonelada. Lo propio ocurrió con el hierro, principal insumo en la fabricación del acero.

El aumento de los metales también tiene que ver con las necesidades de respaldo por el empuje de los fondos de cobertura, estimulados por la inyección de dinero flat por parte de los bancos centrales.

Al comienzo de la semana, el oro también reaccionó mostrando un alza importante. Luego de que los inversores apelaran al metal dorado como parte de la cobertura frente al temor por al aumento de la inflación. Lo propio ocurrió con la plata.

Este es otro valor en el que los inversores buscan refugio. Además, el oro fue el primero en dar señales de buena salud a los mercados durante la crisis pandémica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here