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En países con una alta presión recaudatoria como España, nadie sabe tan bien como los empresarios y profesionales liberales lo que es vivir ahogado por un Estado que se queda con la mitad (o más) de tus beneficios. 

En el caso de España nos encontramos con cuotas de autónomo que van desde los casi 300€ hasta los más de 1.200€, retenciones de IRPF que llegan hasta al 45%, IVA del 21%… Una retahíla de cargas impositivas que hacen que muchos trabajen la mitad de su vida laboral –única y exclusivamente– para satisfacer las demandas del Estado

Pero aquí no acaba la cosa: todo apunta a que la situación no hará más que empeorar para los empresarios y profesionales liberales, tanto en España como en muchos otros países. 

Y no solo porque la crisis causada por el COVID-19 haya podido afectar de forma directa su volumen de negocio, sino más bien por las nuevas medidas recaudatorias que muchos estados del mundo están empezando a implementar. 

Si nos fijamos en España, vemos como el actual Gobierno de coalición lleva meses planificando una subida del IRPF, un nuevo impuesto para los más adinerados, un exit tax más duro y restrictivo para los empresarios… 

Y como colofón, también entrará en vigor la nueva normativa DAC6 que obligará a los gestores a denunciar a sus clientes si éstos están planificando estrategias “agresivas” (que no ilegales) cuyo objetivo sea la reducción de la carga fiscal. 

"Los gestores estarán obligados a denunciar a sus clientes si éstos planean estrategias 'agresivas'"

Un escenario desolador; una verdadera prisión “fiscal” destinada a que nadie pueda escapar del afán recaudatorio del Estado Español.  

“Pobres empresarios españoles” –pensarán los lectores de otros países– “les tocará mantener con su sudor y con su esfuerzo a los que vivirán de Ingreso Mínimo Vital; les tocará vivir ahogados para mantener a un país que vira cada vez más hacia el socialismo extremo”. 

Sin embargo las cosas tampoco pintan bien en muchos otros países: el sobrecoste que prácticamente todas las naciones del mundo han tenido que afrontar para hacer frente a la crisis del COVID-19 repercutirá en subidas impositivas en muchos casos

Son tiempos difíciles para los empresarios y profesionales liberales. 

El único “agujero legal” que te permite escapar de la “prisión” recaudatoria

La mayoría de empresarios y profesionales liberales que lean este artículo probablemente pensarán que no pueden hacer nada ante esta situación, que empeora a cada día que pasa. 

“Solo queda soportarla con estoicismo y resignación”, pensarán. “No se puede hacer nada…”. 

Pero… ¿Y si existiera una manera legal de escapar de los grilletes impositivos? 

¿Y si las cadenas de la recaudación fiscal abusiva se pudieran romper –de una vez por todas– y se pudiera vivir bajo tasas impositivas más justas, digamos del 10%, del 5% o incluso de 0%?

Este “agujero legal” existe y, de hecho, cada año miles de youtubers, programadores, empresarios, diseñadores, profesionales del márketing, consultores, deportistas, etc, lo utilizan para no pasar la mitad de su vida trabajando para un Estado abusivo

En España un ciudadano con una renta media pasa medio año trabajando para el Estado. En caso de rentas superiores a la media, el ciudadano pasa más de medio año trabajando únicamente para el Estado. / Fuente: Fundación Civismo.

La buena noticia es que ni siquiera tienes que ser rico para poder utilizar este agujero legal. Simplemente necesitas el asesoramiento legal adecuado (para no cometer ningún error que podría salirte muy caro) y…  dejar tu país de residencia. 

(Al menos, un mínimo de 6 meses al año).

Como supondrás, estamos hablando de la reubicación de la residencia fiscal: la única solución efectiva para reducir drásticamente la carga fiscal a la que estás sometido. 

La única solución real para no pasar la mitad de tu vida trabajando para el Estado

Reubicación fiscal: una solución mucho más simple, rápida y económica de lo que nos hacen creer

Imagínate por un momento que vives en una gran ciudad con varios supermercados donde puedes hacer tu compra semanal. 

En uno de los supermercados te reciben con una alfombra roja, te tratan con respeto, te invitan a probar nuevos productos… Además, el gerente de dicho comercio siempre está disponible para hacer que te sientas mejor; sabe perfectamente que su trabajo consiste en hacer que tu experiencia sea lo más satisfactoria posible para que no te vayas a hacer la compra a otras grandes superficies… Y además, este supermercado tienen unos productos de altísima calidad a un precio mucho más bajo que la competencia, pues uno de sus principales atractivos es ofrecerte una excelente relación calidad-precio. 

En la misma ciudad, también tienes a tu disposición otro supermercado, donde te atienden con desdén y desgana. Te tratan como si te estuvieran haciendo un favor. Además, todo el mundo sabe que su gerente acostumbra a robar mercancía y a quedarse dinero de las cajas, lo que hace que los productos que venden sean de peor calidad y que sean mucho más caros… En dicho supermercado, el gerente tiene “enchufados” a sus hijos y familiares, unos holgazanes que no hacen más que entorpecer el trabajo de los pocos profesionales desmotivados que mantienen, como pueden, el comercio en marcha. 

Por si todo esto fuera poco, el gerente de este supermercado te coacciona y te amenaza para que le sigas comprando: te dice que si alguna vez acudes a otro supermercado intentará vaciarte tu cuenta bancaria y tus tarjetas.  

Ante este escenario, ¿a qué supermercado irías a hacer tu compra? 

Salvando las distancias, esta metáfora nos sirve para mostrar al lector que en el mundo existen muchos países con unas ventajas y unas condiciones fiscales extraordinarias, que pueden ofrecer una calidad de vida y unos regímenes fiscales infinitamente mejores que las “prisiones” fiscales que todos conocemos. 

Existen multitud de países que ofrecen una gran calidad de vida y tienen cargas tributarias muy bajas (o incluso inexistentes).

Es muy frecuente que se crea que la reubicación fiscal es un recurso solo al abasto de grandes fortunas y deportistas de élite, probablemente porque es la percepción que a los Estados les interesa infundir.  

Sin embargo la reubicación fiscal es un proceso que requiere una inversión mínima en muchos casos –de unos pocos miles de euros– y, generalmente, de semanas o escasos meses de gestiones. Aún así, sí que encontramos 2 requisitos ineludibles que cualquier candidato a la reubicación debe cumplir estrictamente: 

  • Abandonar tu país de origen y residir un mínimo de 6 meses en tu nueva ubicación. Puedes, sin embargo, pasar los 6 meses restantes viajando o incluso pasar una porción de ese tiempo en tu país de origen. 
  • Que tus negocios se encuentren deslocalizados y no dependan de una ubicación física. Por ejemplo, si tu actividad empresarial consiste en dirigir una franquicia de lavanderías es evidente que no podrás realizar esta actividad desde el extranjero. Sin embargo si eres un profesional del mundo online (programador, diseñador, experto en marketing, consultor…), un deportista profesional, trader, inversor, youtuber, e-gamer, rentista… Es evidente que puedes realizar tu actividad desde cualquier parte del mundo. 

Aunque existen más pormenores, estas son las dos condiciones ineludibles que cualquier persona que desee reubicarse debe aceptar y cumplir. Un pequeño precio que hay que pagar para librarse, de una vez por todas, de cualquier prisión fiscal. 

Sin embargo es importante mencionar que el proceso de reubicación puede producirse de maneras completamente distintas y obtener resultados diametralmente opuestos. 

Puede ser un proceso sencillo, rápido y preciso. Ejecutado con la precisión de un cirujano; blindado como un buque de guerra para protegerte de resquicios legales que tu país de origen pudiera aprovechar para repatriarte fiscalmente. 

O puede ser una auténtica chapuza: un desastre jurídico que disparará las alarmas de Hacienda y hará que venga a por tí e intente sacarte todo el dinero que pueda mediante la repatriación fiscal y las sanciones.  

¿Cómo evitar que la reubicación fiscal se convierta en un “infierno”?

En primer lugar, la elección del destino adecuado es el fundamento de tu proceso de reubicación: Una mala elección puede hacer tambalear toda la estructura que se construya posteriormente.

Portugal y Andorra podrían ser adecuados para ciertos perfiles, que podrían no encajar bien con Chipre, Malta, Emiratos Árabes o Reino Unido. Si, por ejemplo, vives de rentas o te dedicas a la inversión, escoger Estonia, Florida o Irlanda podría ser un gran error. 

Un proceso de reubicación fiscal mal planificado o mal ejecutado puede convertir un paraíso… En un auténtico infierno.

El primer gran reto de la reubicación consiste en saber encontrar el destino ideal: En encontrar esa “media naranja” que te ofrezca una relación perfectamente equilibrada entre lo que buscas en un país y lo que dicho país puede ofrecerte a nivel vital, geográfico y fiscal.

Llegados a este punto te encontrarás con 2 problemas distintos

  1. Si consultas gabinetes de asesores o de abogados de España (o de tú país de origen), éstos no tendrán la formación necesaria en fiscalidad internacional para asesorarte bien. Además, es probable que te denuncien a Hacienda por pretender llevar a cabo estrategias “agresivas”, de acuerdo con la nueva normativa DAC6. 
  2. Si consultas a gabinetes jurídicos de hipotéticos países de destino (de Andorra, de Portugal, de Malta, de UK…) cada uno de ellos te dirá que su destino es el más adecuado para tí. Difícilmente te ofrecerán un asesoramiento objetivo y global. Además, como solo conocerán sus legislaciones locales en profundidad, no tendrán conocimiento suficiente para encontrar el destino más adecuado para tí.   

A lo anterior tienes que sumarle que muchos gabinetes, debido a su falta de conocimiento en fiscalidad internacional, ejecutarán un proceso de reubicación con fallas estructurales, frágil como un castillo de naipes. Cuando se lleva a cabo un proceso de reubicación es tan importante conocer la legislación del país de destino como la del país de origen; en caso contrario se pueden producir errores cuyas consecuencias pueden ser críticas

Si un día viene el lobo y se pone a soplar, ¿quieres que te encuentre en una casa de paja o en un impenetrable castillo sin brecha alguna?

Relocate&Save: la innovadora startup que acaba con los problemas de la reubicación fiscal

Imagínate por un momento que existiera un grupo de profesionales pertenecientes a la élite jurídica en lo que a fiscalidad internacional se refiere. 

Un grupo de abogados cuya única ocupación y campo de estudio fuera la reubicación fiscal; un grupo de juristas con el mayor grado de especialización posible, cuyo máximo objetivo fuera encontrar tu destino perfecto en función de tu actividad, y asegurarse de que tu reubicación se sustenta en la más sólida jurisprudencia internacional

Supón que dichos juristas se encontraran fuera de la Unión Europea; es decir, que no estuvieran obligados a comunicar tus datos a ningún gobierno del mundo al no estar sometidos a la normativa DAC6. 

E imagínate, finalmente, que sus credenciales fueran ridículamente baratas. Que sus servicios fueran asequibles para cualquier persona

Lo que acabamos de describir es exactamente lo que Relocate&Save ofrece. En efecto, se trata de la única consultora digital especializada en la asesoría de reubicación; su única y máxima finalidad es ayudarte a encontrar tu destino perfecto e iniciar tu proceso de reubicación con absoluta solidez jurídica

¿Cómo funciona Relocate&Save?

Relocate&Save ha diseñado una innovadora metodología de asesoramiento para poder ofrecerte toda su experiencia y conocimiento en menos de 72h, garantizando tu anonimato. 

A grandes rasgos, su equipo de abogados altamente especializados en fiscalidad internacional elaborará un informe de reubicación a medida, en función de las peculiaridades de tu negocio, de tus circunstancias vitales y de tus preferencias personales.

¿Cómo funciona exactamente el proceso?

  1. En primer lugar, en su página web (https://www.relocateandsave.com/) encontrarás la opción de encargar su informe de reubicación. Dicho informe tiene un precio de 1.249€  499€, y se trata de un extenso análisis de tu caso hecho por su equipo de fiscalistas internacionales, en el que te propondrán los mejores destinos para tu caso y en función de tus preferencias personales. 
  2. En cuanto hayas realizado el pago del informe, deberás rellenar un cuestionario anónimo con toda la información que Relocate&Save precisa para evaluar tu caso. Es importante mencionar que no te pedirán tu nombre ni tus datos personales, más allá de tu dirección de e-mail. 
  3. En cuanto hayas rellenado todo el formulario el equipo de Relocate&Save empezará a trabajar en tu caso y en 72h laborables te hará llegar tu informe personalizado de reubicación. En caso de dudas, tendrás acceso directo a su equipo de abogados vía e-mail. 

Actualización

Relocate&Save está ofreciendo un descuento del -60% a los lectores de El País Financiero. Por un tiempo limitado puedes conseguir que su equipo de abogados especializados en fiscalidad internacional elabore tu informe de reubicación por solo 499€ (en lugar de 1.249€). 

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Advertencia legal: Promoción limitada a los primeros 50 clientes, esta oferta podría ya no estar disponible cuando accedas a https://www.relocateandsave.com/

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