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Parece que los astros por fin se han alineado para conjugar los esfuerzos de recuperación de la economía estadounidense. El ritmo de crecimiento que ha alcanzado la actividad económica hace presagiar que, si no hay más sorpresas negativas con el covid-19, la velocidad del rebote irá in crescendo.

Ya se ha visto que el repunte económico está siendo impulsado por un consumidor que cada día recupera fuerzas y está más consciente de su participación en la tarea de recuperar la economía. Pero esto no es suficiente. El reto de recuperación post pandemia pasa por una apuesta más audaz del sector empresarial, que está arrimando la brasa a su pescado.

Para lograr el crecimiento de la economía, es necesario que una serie de factores confluyan en el mismo esfuerzo de forma equilibrada. Vale decir, aumento del gasto de los consumidores, expansión de la demanda de vivienda, estímulos del gobierno distribuidos eficientemente y mayor inversión pública y privada.

El gasto empresarial es clave en la recuperación

Este último factor ya comienza a mostrarse con más fortaleza. El gasto empresarial como factor clave en la ecuación del crecimiento económico, parece estar preparado ya para acelerar su propio impulso. Mientras tanto, las previsiones de aumento del gasto de hogares para los próximos dos trimestres son sólidas.

Durante el segundo y tercer trimestre del año pasado, el gasto empresarial se desplomó y arrastró al resto de la economía. La paralización de los desembolsos privados abarcó la inversión fija no residencial, así como los proyectos de ampliación y mejoramiento de la capacidad, incluidos bodegas, almacenes e instalaciones de distribución.

Igualmente, sufrió un duro golpe la inversión en maquinaria, computadoras y software. Sin embargo, el sector empresarial entendió que debía participar más activamente en la tarea de recuperación económica y cambiar su estrategia de producción y ventas. Por ello, en el segundo semestre de 2020, aumentó la inversión en equipos y tecnología.

Era vital adaptarse y alinearse con los cambiantes hábitos de consumo que impuso la pandemia de origen chino. Algunas de esas empresas que hacen inversiones en operaciones para buscar una mayor eficiencia son Alphabet (Google), PepsiCo Inc. y el minorista Urban Outfitters Inc. Solo por nombrar algunas.

Aumento del gasto no residencial

En el último trimestre del año pasado el gasto de los consumidores retrocedió. A pesar de que en el trimestre anterior el consumo alcanzó niveles récord. Era apenas lógico que esto ocurriera, porque se estaba saliendo del encierro. Después de las duras medidas de confinamiento impuestas tras el repunte de los contagios de covid-19, hubo un “destape” de gastos.

No ocurrió lo mismo con el gasto no residencial. En este sector los gastos se aceleraron superando el consumo personal en un porcentaje récord desde 2011. Los últimos datos conocidos indican que el crecimiento de la inversión privada sigue en alza.

Desde agosto hasta principios de año, los pedidos de bienes de capital, que sirven como indicador de inversión (sin incluir a los aviones comerciales y el gasto en tecnología militar), mostraron un fuerte ritmo de crecimiento interanual de seis meses. Algo que no se veía desde 1992.

Inversión reprimida

Los analistas señalan que esta tendencia se mantiene y tiende a crecer conforme han aumentado las cifras de personas vacunas con el covid-19. La relajación de las restricciones comerciales por parte del gobierno y la aceleración del gasto de los hogares, han sido otros dos factores claves.

Así lo señala el economista senior para las Américas de UBS Group AG, Brian Rose. “A medida que el consumo repunte, creemos que la inversión empresarial también crecerá con la misma rapidez, si no más rápidamente, que el gasto del consumidor”, afirmó.

Rose sostiene que “la pandemia en sí y sus consecuencias requerirán inversión empresarial”.

Los expertos creen que este fenómeno es el reflejo de una inversión reprimida. Se comprobó que cerca del 25 % de las personas encuestadas en el reciente censo de la Oficina del Censo de pequeñas empresas, había pospuesto sus gastos de capital ya planificados para el año pasado.

Por otro lado, a este ciclo de inversión de capital de las grandes empresas podrían unirse las empresas de menor tamaño. A medida que observen un mayor fortalecimiento de la actividad económica, estas empresas sentirán la necesidad de inyectarle más solidez financiera a sus negocios para competir en mejores términos.

Previsiones de inversión en 2021

Se prevé que en el primer trimestre de 2021 la inversión anualizada en equipos aumente un 15,5% más, luego del crecimiento de un 25,7% que registró en el último trimestre del año pasado. Así lo prevé GDPNow del Banco de la Reserva Federal de Atlanta.

La institución financiera espera también un mayor avance respecto a la propiedad intelectual, al igual que de los desembolsos para la construcción de estructuras comerciales.

Para apoyar la afirmación del estancamiento de la inversión cuando comenzó la pandemia en EE.UU, los resultados de una encuesta de Deloitte LLP son inequívocos. El estudio aplicado a 128 directores financieros en América del Norte, evidenció que el gasto de capital durante el primer trimestre de 2020 en el país aumentó un 9,8% en comparación con 2019.

Para reiniciar un negocio se requiere siempre de gasto de capital. Un restaurante, por ejemplo, que vuelve a abrir con una nueva administración en Nueva York después del fuerte invierno y las medidas sanitarias ordenadas, requiere de nuevas inversiones para su remodelación.

A pesar de que se pueden reutilizar los equipos, la lencería y el mobiliario, necesita que se le inyecte capital para remodelar el sitio y readaptarse. Durante 2020 se estima que 110,000 restaurantes y bares de Estados Unidos tuvieron que cerrar por la pandemia.

La mayoría de estos establecimientos eran pequeños negocios, de acuerdo con los datos que maneja la empresa de investigación de Chicago, Technomic. Ahora muchos de estos negocios se han convertido en cadenas y cocinas fantasmas.

Nuevas inversiones a la vista

Si bien es cierto que estas empresas no pudieron mantenerse a flote y tuvieron que desconectarse, “existen oportunidades para cambiar los modelos de negocio”, sostiene la economista senior de BMO Capital Markets, Jennifer Lee.

“Cambiar las cosas para mantener a sus clientes y, al mismo tiempo, mantener las luces encendidas, eso estimula el gasto”, indica.

Otras inversiones necesarias pueden ser de carácter estructural. Por ejemplo, ampliaciones de almacenes, construcción de centros de distribución, rediseño de locales o tal vez cambiar el modelo de negocio y crear nuevas oficinas en el mismo espacio.

Muchas grandes compañías estadounidenses están planeando grandes inversiones este año. Por ejemplo, Google anunció la semana pasada una inversión de 7,000 millones de dólares en la construcción de oficinas y centros de datos. Estas inversiones generarían unos 10,000 nuevos empleos este año.

La compañía minorista de ropa Urban Outfitters, por su parte, planea también invertir este año fiscal unos 250 millones de dólares. La mayor parte de esta inversión estará dedicada a la construcción de una nueva sede en los suburbios de Kansas City, precisó el director de operaciones de la empresa, Frank Conforti.

Entre las nuevas inversiones de capital, podrían entrar tecnologías como las redes 5G y otras. Igualmente, la creación de productos más ecológicos e inversiones en la adopción de prácticas comerciales que respeten más el medio ambiente.

Muestra de esta tendencia de nuevas inversiones es Boeing que, solo en febrero, recibió 82 pedidos de aviones más eficientes en ahorro de combustible. Febrero fue, por cierto, su segundo mejor mes en los últimos dos años, algo que muestra como el sector de viajes y turismo se prepara para el futuro cercano.

Crece la automatización aún más

Otro campo de inversión es la automatización que se aceleró durante la pandemia y sigue en aumento. Numerosos estudios muestran que durante la crisis el teletrabajo y la automatización de los negocios, crecieron de forma exponencial.

Al punto que el Foro Económico Mundial estima que para 2025 se igualarán el tiempo de trabajo entre humanos y máquinas. Alrededor del 50% de los empleadores encuestados para la elaboración del informe revelaron que como resultado de la pandemia se planea acelerar la automatización en los próximos meses y años.

En declaraciones ofrecidas el mes pasado, el director financiero de PepsiCo, Hugh Johnston, señaló que espera que el gasto de capital de la compañía se mantenga “elevado durante los próximos años”. Y buena parte de estos gastos serán en tecnología para elevar la automatización y las capacidades de producción de sus plantas.

Algo que tiene a su favor la inversión de capital en este momento son los bajos costos de endeudamiento. El sector empresarial está aprovechando esta situación y los prestamistas están encantados de poner a trabajar su dinero.

Aunque hasta ahora los estudios demuestran que el impacto de las tasas de interés sobre el gasto empresarial ha sido relativo. Pero es indudable el impacto e incentivo para invertir generado por el segundo paquete de estímulo de $1,9 billones aprobado al comienzo de la administración Biden.

No hay que olvidar que es el segundo paquete de estímulo más grande aprobado en la historia de EE.UU. “Se avecinan cantidades sin precedentes de estímulo fiscal”, señaló Lee de BMO. Y agregó: “es un viento de cola bastante poderoso para el crecimiento económico y también para las empresas”.

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