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El rally del oro en las últimas semanas tiene un mensaje muy claro para los mercados: los problemas de la economía mundial continuarán. Junto con la madera y otros commodities, el oro es el refugio escogido por los inversores menos optimistas sobre el futuro cercano.

El oro ha sido el metal más beneficiado con la pandemia de coronavirus. Pero no siempre fue así. Hasta hace apenas unos meses atrás, antes de que apareciera el covid-19, el precio del oro venía en caída libre.

El virus ha llevado al colapso a la economía mundial y los mercados que esperaban una recuperación lenta, están comenzando a evidenciar sus temores. Esta pandemia ha impulsado una veloz carrera del oro que tuvo su máxima expresión esta semana.

El viernes 24 de julio, el lingote subió al increíble precio de $ 1.902,02 la onza. Esto es un 30% más alto que el precio mínimo alcanzado en marzo y apenas un 1% menos que el récord registrado en septiembre de 2011 ($1.923,20).

Lo que ha impulsado el precio del oro

Junto con el coronavirus se han desatado una serie de movimientos en el mercado que alimentan la búsqueda de seguridad y el oro ha sido la respuesta. El temor de que el gobierno estadounidense ordene más bloqueos si no disminuyen los casos positivos para covid-19 es un factor.

Pero también hay otros. La aprobación de paquetes gigantescos de ayudas en EE.UU y Europa. Los bancos centrales emitiendo dinero a un ritmo peligroso para financiar el gasto público y apoyar a empresas y trabajadores. La caída del rendimiento de los bonos indexados a la inflación en EE.UU y, en los últimos días, la fuerte caída del dólar frente al euro y al yen.

Este conjunto de situaciones y sucesos han preocupado a los analistas financieros. Se piensa que podría estar creando un coctel explosivo de estanflación (bajo crecimiento y alta inflación). Lo que erosionará aún más el valor de las inversiones de renta fija –que la crisis ha acelerado- y se afianzará en las economías más grandes del planeta.

El debate sobre estos temas viene cobrando fuerza en los EE.UU donde se han suscitado nuevos contagios y la recuperación económica pierde fuelle. Existen expectativas crecientes de los inversores para la inflación anual en próxima década.

Tales expectativas se miden a través de métricas del mercado que se conocen con el nombre de puntos de inflexión, los cuales han aumentado desde abril, después de haber caído en marzo. El viernes alcanzaron 1.5%.

Oro como protección ante el riesgo de estanflación

Pese a que aún están por debajo de los niveles previos a la crisis del coronavirus y del objetivo de la Reserva Federal del 2%, sin embargo, representa un punto porcentual más que el rendimiento del 0,59% que arrojan los bonos del Tesoro a 10 años.

Según el analista senior de mercado de Oanda Corp., Edward Moya, lo que ha impulsado la recuperación del precio del oro, “ha sido las tasas reales que continúan cayendo en picado y no muestran signos de alivio en el corto plazo”.

El oro se ha convertido en un elemento muy atractivo para los inversores “preocupados de que la estanflación gane y probablemente garantice aún más acomodaciones de la Reserva Federal”. Los inversores están buscando refugios seguros para sus inversiones que no pierdan valor.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro indexados están cayendo por debajo de cero. La caída de estos rendimientos reales en EE.UU está provocando que los inversores se queden sin dólares.

La fiebre del oro ha llegado a Wall Street

Los inversores minoristas han ayudado a impulsar los  fondos cotizados respaldados con oro (ETF), que han completado su 18ª ganancia semanal en línea. Esta es la racha de ganancia más larga desde 2006.

El viernes 24 de julio, el oro logró su séptima ganancia semanal consecutiva y los expertos esperan que este rally de aumentos siga.

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“Cuando las tasas de interés son cero o casi cero, entonces el oro es un medio atractivo porque no tiene que preocuparse por no obtener intereses sobre su oro. Estaría comprando ahora y continuaría comprando”, señaló Mark Mobius, cofundador de Mobius Capital Partners.

Durante varios meses, los analistas han pronosticado que el oro arrojará grandes ganancias. Bank of America Corp. elevó en abril a 3.000 dólares la onza su objetivo de precio del oro a 18 meses.

El jefe de investigación de productos básicos y derivados de BofA, Francisco Blanch, afirmó que “la pandemia mundial está proporcionando un impulso sostenido al oro”. Esto lo dijo al comentar los impactos económicos y sociales de la crisis sanitaria. Entre ellos, la disminución de la productividad, la creciente desigualdad social y la caída de las tasas reales.

“Además, a medida que el PIB de China converge rápidamente a los niveles de Estados Unidos ayudados por la brecha cada vez mayor en los casos de Covid-19, podría desarrollarse un cambio geopolítico tectónico, respaldando aún más el caso para nuestro objetivo de $ 3,000 en los próximos 18 meses”, complementó Blanch.

El oro se ha beneficiado de los programas de estímulo

Bank of America predijo el aumento de los precios del oro, después de que estos cayeran a mediados de marzo. Los inversores estaban tras la búsqueda de efectivo para cubrir las pérdidas en activos de mayor riesgo.

La recuperación de los precios del oro tuvo lugar luego del sorpresivo recorte en la tasa de referencia por parte de la Reserva Federal. También de las señales relacionadas con los esfuerzos masivos de estímulo que serían aprobados por los gobiernos y los bancos centrales en todo el mundo, debido al alto costo económico de la pandemia.

No es la primera vez que el oro se beneficia de la ayuda de los programas de estímulo del banco central estadounidense. Basta recordar que tras la crisis financiera de 2008, la FED compró hasta junio de 2011 cerca de $ 2.3 billones de deuda.

Por otra parte, el costo de préstamos cerca del 0,0% para apuntalar los esfuerzos de crecimiento de la economía. Esta ayuda impulsó el precio de los lingotes al monto récord citado anteriormente de $ 1,921.17 en septiembre de 2011.

El jefe de operaciones de la refinería y concesionaria suiza MKS PAMP Group, Afshin Nabavi, precisó que la crisis de 2008 estuvo relacionada con los bancos. “Esta vez, para ser honesto, no veo el final del túnel”, puntualizó.

Al menos hasta las elecciones presidenciales de noviembre en los Estados Unidos, no habrá mucha claridad sobre los nuevos pasos en política económica. Nabavi cree que el precio del oro subirá pronto a niveles de $ 2,000″.

No perder de vista la madera

Si bien el oro y otros metales preciosos han resultado favorecidos por la pandemia y las crecientes tensiones entre EE.UU y China, tal vez se esté pasando por alto un silencioso pero poderoso refugio potencial para los inversionistas de poco riesgo. Hablamos de la madera.

Desde abril los futuros de la madera han visto duplicarse precios. La madera es la materia prima que mayor rendimiento ha obtenido en lo que va de año. Incluso, por encima del oro y la plata, que son los productos básicos preferidos.

Por extraño que parezca, el confinamiento y las restricciones a la movilidad durante este tiempo no han reducido la demanda de materiales de construcción. Los estadounidenses están gastando dinero en arreglos y renovación de sus hogares en un momento en que se ha reducido la producción de suministros.

Monedas de los emergentes se hunden

Las monedas de los países emergentes tampoco han escapado al negro panorama económico mundial y las tensiones entre China y EE.UU. Los signos monetarios de estos países se han hundido a niveles récord frente al oro.

Conforme avanza el precio del oro y los países emergentes están lidiando con problemas fiscales, deudas y una situación económica incierta, sus monedas se debilitan frente a los metales preciosos. Ni siquiera la debilidad del dólar estos días ha logrado impulsar las monedas de los países en desarrollo.

Las monedas además han sido golpeadas por la interrupción del comercio mundial de productos básicos. La caída de las remesas y la paralización del turismo, se han confabulado contra los mercados emergentes.

La consecuencia ha sido un progresivo debilitamiento de sus monedas. Además, al reducirse las tasas de interés de las naciones emergentes como política de los bancos centrales para alinearse con la Reserva Federal, el resultado es una mayor debilidad para sus monedas.

El director de inversiones de la banca privada en Union Bancaire Privee, Norman Villamin, aconseja adoptar una estrategia de “barra con pesas”. Es decir, invertir en activos y temas de alto riesgo (estímulo verde en Europa, por ejemplo). Mientras simultáneamente se invierte en oro, que es el “principal beneficiario de la relajación fiscal y monetaria”.

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