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Desde que Facebook (NASDAQ: FB) cayó en problemas debido a sus controvertidas prácticas y políticas, se ha estado escuchando incesantemente la palabra metaverso. Algo un tanto difícil de explicar, entre otras cosas porque todavía no existe. Es apenas un proyecto tecnológico que escalará al internet a otro nivel.

Se trata de encapsular –por llamarlo de alguna manera- algunas tendencias de la infraestructura en línea actual y la expansión del 3D en tiempo real. Este mega proyecto, ha sido soñado por las grandes empresas de tecnología que controlan los ambientes digitales desde hace una década.

Un conjunto de “espacios virtuales para crear y explorar”

El término “metaverso” fue acuñado por Neal Stephenson en su novela “Snow Crash” (1992). El autor hacía referencia a un mundo totalmente virtual en 3D que era habitado por avatares de personas reales. Otra novela que aludía a esta nueva realidad virtual fue “Ready Player One” (2011) del escritor Ernest Cline.

El inversor estadounidense Matthew Ball, autor del ensayo Metaverse Primer lo describe como:

 “Una red expansiva de simulaciones y mundos 3D persistentes y renderizados en tiempo real que respaldan la continuidad de la identidad, los objetos, el historial, los pagos y los derechos, y pueden ser experimentados sincrónicamente por un número efectivamente ilimitado de usuarios, cada uno con un individuo sentido de presencia”.

En cambio Facebook, que ya ha anunciado la incorporación del metaverse a su renombrada red social Meta, simplifica más su concepto:  

“El ‘metaverso’ es un conjunto de espacios virtuales donde puedes crear y explorar con otras personas que no están en el mismo espacio físico que tú”.

Metaversos, multiversos y mundos en línea

Para el diseñador de juegos Raph Koster, debe hacerse una distinción entre los conceptos de “metaversos”, “multiversos” y los  “mundos en línea”. Koster explica que los mundos en línea son espacios digitales, incluidos los entornos 3D y texto, que se centran en un tema principal. 

Mientras que los multiversos son “múltiples mundos diferentes conectados en una red, que no tienen un tema o conjunto de reglas compartido”. Por ejemplo, OASIS de Ready Player One. Y, finalmente, un metaverso es “un multiverso que interopera más con el mundo real”.

El metaverso incorpora diversos usos y funciones. Vale decir, aplicaciones como Google Maps y superposiciones de realidad aumentada, hasta vestidores de realidad virtual para tiendas reales.

A la par del metaverso considerado como lo más revolucionario de los espacios digitales, se está desarrollando la blockchain. La red ha incorporado decenas de aplicaciones distintas y existe una creciente demanda social estimulada por una cultura digital que está cada vez más interconectada. Solo que no la controlan las empresas de tecnología de Silicon Valley.

Mientras la blockchain opera de forma descentralizada, porque esa es su naturaleza y principal función, las tecnológicas como Facebook, ahora Meta, seguramente buscarán controlar la nueva red. 

El siguiente paso de la Web 3.0

El metaverso es una perspectiva futurista de cómo se verá nuestra vida en las próximas décadas. Un proyecto tan ambicioso como éste, hombres como Mark Zuckerberg no lo querrían dejar al garete. Lo que se verá en los próximos años será una carrera entre colosos por el control del metaverso.

Es el siguiente y más avanzado paso del internet. Lo que comenzó como una fantasía imaginada por Stephenson, ahora comienza a ser más un proyecto posible en el que las tecnológicas como Facebook están poniendo su mayor esfuerzo.  

Con los antecedentes de Facebook, algunos podrían estar alarmados de que la compañía termine controlando el metaverso. Después de las denuncias de la exempleada de la tecnológica, Frances Haugen, sobre los mecanismos de formación de hábitos en beneficio de la empresa y no de los usuarios de la red, el temor aumenta.

La comercialización de la utopía del metaverso puede resultar peligrosa. Nadie sabe cómo funciona y cómo será controlado por Facebook. Haugen adelantó que  el metaverso podría convertirse en “un lugar adictivo, violento y facilitador de nuestros peores impulsos”, peor de lo que es la red en la actualidad.

La pregunta que surge entonces es: ¿Estamos preparados para el tremendo impacto social y cultural que causará el metaverso? Porque, la verdad, es que aún no superamos la Web 2.0, que ha resultado ser algo muy desafiante.

Temores con el metaverso de Facebook

El temor de que este espacio sea controlado por Facebook y cause una dependencia dañina en los usuarios, está presente. Pensar en que los gigantes de la tecnología controlarán la realidad digital y los movimientos en tiempo real de la gente, es aterrador.

Sin embargo, ya el Congreso de los Estados Unidos hace tiempo ha comenzado a hurgar en el trabajo de las tecnológicas. Los legisladores saben que la acumulación de poder de estas empresas, sin freno y sin regulaciones, puede volverse en su contra.

Lo que hasta ahora se conoce del metaverso da mucho que pensar. Monish Darda, uno de los pioneros de la tecnología en la nube y CTO de Icertis, afirma que el metaverso sería una suerte de potenciador digital. Advierte que podría hacer que las personas “perdieran el contacto con la realidad”. 

Esto no es precisamente lo que está vendiendo Facebook. Los efectos secundarios del metaverso no han sido analizados hasta ahora. Mientras tanto, la empresa ha contratado unos 10,000 empleados para comenzar a construir la primera iteración del metaverso.

De otra parte están los entusiastas de las criptomonedas y la tecnología de la blockchain. Allí se está construyendo poco a poco también una cultura metaversa. Cómo podría la blockchain mitigar los riesgos de implementación del metaverso de Facebook y otras tecnologías, es una pregunta que aún no tiene respuesta.

El CEO de deVere Group,  Nigel Green, pronostica que los inversores de los activos digitales se convertirían en los “maestros del metaverso”. Afirma que ellos serán los primeros en adoptar esta nueva tecnología. 

El multiverso será el nuevo protocolo de comunicación por cuyo control lucharán las empresas de tecnología de ahora en adelante. Por ello, la empresa ChainLink God 2.0 ha dicho que un multiverso descentralizado es “la única solución escalable y sostenible”. 

Esta solución sería posible conforme la tecnología blockchain logre un marco escalable y de rápida adaptación, afirman los expertos. Recomiendan el desarrollo de un metaverso que aporte beneficios a la gente, no que la controle y explote.   

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