Actualidad ¿Qué es el impuesto corporativo mínimo global y cuáles serán sus consecuencias?

¿Qué es el impuesto corporativo mínimo global y cuáles serán sus consecuencias?

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Reunión de los ministros de Finanzas del G7 en Londres.
(Tiempo de lectura: 6 min)

El impuesto mínimo global finalmente fue aprobado el sábado por los ministros de Finanzas del Grupo de los Siete (G7). Después de unos ocho años de discusiones, las naciones más ricas del mundo alcanzaron este histórico acuerdo, que apoya la creación de una tasa corporativa mínima global de no menos del 15%.

Este primer acuerdo, podría convertirse en la base para un acuerdo mundial mucho más amplio, que incluya a las naciones en vías de desarrollo. Su objetivo es dar por terminada una “”carrera de 30 años a la baja en las tasas de impuestos corporativos”. Tal como lo indicó la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen.

Mientras los países de todo el mundo compiten para atraer a las multinacionales cobrando impuestos más bajos, las economías más avanzadas del planeta quieren frenar esta tendencia poniéndose de acuerdo.

Yellen comentó que durante el gobierno de Donald Trump las negociaciones se paralizaron. “Por eso, realmente considero que esto es un logro histórico, y muestra que la colaboración multilateral puede tener éxito”.

El ministro de finanzas del Reino Unido, Rishi Sunak, quien fungió como anfitrión de la reunión, por su parte, comentó: “después de años de discusión, los ministros de finanzas del G7 han llegado a un acuerdo histórico para reformar el sistema fiscal global para adecuarlo a la era digital global”.

Janet Yellen, Secretaria del Tesoro de los Estados Unidos.

¿Importancia de un impuesto mínimo global?

El objetivo de las economías de las naciones desarrolladas es impedir que las compañías multinacionales se sientan atraídas a trasladar sus ganancias y los ingresos fiscales a países que cobran menos impuestos, sin importar donde vendan sus productos o servicios. De lo contrario, sus pérdidas serían enormes.

Los ingresos fiscales intangibles de las compañías por concepto de propiedad intelectual de patentes de software, medicamentos y regalías se están yendo a estas jurisdicciones más “complacientes”. Las grandes empresas del mundo evitan de esta manera pagar altos impuestos en sus países de origen.

De allí la importancia de este acuerdo impositivo del G7. Durante varios años la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha hecho esfuerzos para coordinar negociaciones fiscales entre 140 países. El fin es lograr un acuerdo sobre las normas que deben regir el gravamen de los servicios digitales transfronterizos.

Un freno a la erosión de la base impositiva

Las naciones más ricas buscan frenar la creciente erosión de la base impositiva, incluyendo este impuesto mínimo corporativo global. En este sentido, tanto los 38 países miembros de la OCDE como el G20, intentan alcanzar un consenso sobre la tasa impositiva y las reglas para gravar a las empresas en el próximo verano.

Las negociaciones acerca del establecimiento de un impuesto mínimo corporativo global son consideradas técnicamente más simples y menos complicadas. De lograrse un amplio consenso sobre ambas materias, a los países con impuestos bajos les resultará sumamente difícil bloquear cualquier acuerdo.

Según las previsiones de los analistas, se estima que el impuesto mínimo de las empresas represente la mayor parte de los 50.000 millones u 80.000 millones de dólares adicionales que la OCDE espera que las multinacionales paguen, después de llegar a un acuerdo sobre tasas y normas de gravamen.

¿Cómo se aplicaría el impuesto mínimo global?

La tasa impositiva mínima global se impondría a las ganancias obtenidas por las empresas en el extranjero. Independientemente de la tasa impositiva local que impongan los gobiernos. De modo que si las empresas pagan tasas más bajas en otro país, el gobierno podría añadir un recargo de impuestos a la tasa mínima.

Así quedaría eliminada la ventaja de las empresas de trasladar sus ganancias a paraísos fiscales. En mayo, la OCDE informó que los gobiernos de las naciones ricas y otras más avanzadas habían alcanzado un acuerdo en torno al diseño básico del impuesto mínimo, no sobre la tasa.

Los expertos en materia impositiva advierten que será un tema polémico y difícil. Sin embargo, la reciente aprobación del impuesto mínimo global corporativo del 15% le da un fuerte impulso a las negociaciones.

Aún quedan otros temas relacionados con estas negociaciones. Por ejemplo, la inclusión de los fondos de inversión y los fideicomisos de inversión inmobiliaria. Tampoco se ha discutido cuándo comenzará a aplicarse la nueva tasa.

También se debe abordar el mecanismo para determinar cómo y a qué empresas multinacionales será aplicado el impuesto. Y si las normas que se establezcan son compatibles con las reformas fiscales que establezca EE.UU para disuadir la erosión.

Naciones con tasas bajas son las más afectadas

En julio las naciones pertenecientes al G20 discutirán en Venecia el acuerdo alcanzado por el G7. Allí se verá qué tanto apoyo tiene entre los países en desarrollo y otras economías más grandes del mundo.

Al anunciar el acuerdo, el comunicado del G7 dejó abierto el futuro de los impuestos a los servicios digitales que se cobrará a las grandes compañías de tecnología en varias jurisdicciones. Estados Unidos quería que dentro del acuerdo quedara eliminado este impuesto, ya que afecta a sus propias empresas.

El cónclave de las naciones más ricas solo señaló que debería establecerse “una coordinación adecuada entre la aplicación de las nuevas normas fiscales internacionales y la eliminación de todos los impuestos a los servicios digitales”.

Sea cual sea el acuerdo a que lleguen las naciones del G20 sobre la tasa impositiva mínima global, tendría repercusiones importantes para aquellos países que cobran bajos impuestos y para los paraísos fiscales en todo el mundo.

Irlanda espera no dejar de recibir inversiones

Paschal Donohoe, ministro de Finanzas de Irlanda.

Una de las afectadas sería Irlanda. Su economía se ha fortalecido con el ingreso de una montaña de millones de dólares provenientes de las empresas multinacionales. Es la razón por la cual el gobierno irlandés se ha opuesto a los intentos de la Unión Europea de crear u marco más armónico de sus normas fiscales.

Dublín será uno de los mayores opositores a estas normas. La tasa irlandesa actual es de 12.5%. Pero se cree que no habrá realmente una batalla entre los países con impuestos más bajos y el resto del G20. Antes que bloquear las negociaciones es más probable que busque fijar una tasa alrededor del 12,5% o conseguir algunas exenciones.

El ministro de Finanzas de Irlanda, Paschal Donohoe, comentó que espera que el país siga atrayendo nuevas inversiones a pesar del impuesto mínimo corporativo global aprobado.

Reacciones de los gobiernos y las empresas

Consultado sobre las perspectivas de la próxima reunión del G20, el ministro de finanzas del Reino Unido, Rishi Sunak, dijo que tras este primer paso con el acuerdo alcanzado en el G7, “todavía tenemos que ir al G20 y llegar a un acuerdo con un grupo más amplio de países, así que es difícil decir dónde aterrizará el acuerdo final”.

El jefe de asuntos mundiales de Facebook, Nick Clegg, dijo que su empresa “ha pedido durante mucho tiempo la reforma de las normas fiscales globales y damos la bienvenida al importante progreso realizado en el G7”.

“El acuerdo de hoy es un primer paso importante hacia la certeza para las empresas y el fortalecimiento de la confianza pública en el sistema fiscal global”, añadió. Clegg deseó éxito a la reforma fiscal internacional, aunque esto signifique que “Facebook pague más impuestos y en diferentes lugares”.

El grupo Oxfam fue menos benevolente con el acuerdo del G7. La organización que lucha contra la desigualdad dijo que “es absurdo que el G7 afirme que está ‘revisando un sistema fiscal global roto’ al establecer una tasa impositiva corporativa mínima global”.

Argumentó que la tasa es tan “suave” como las “que cobran los paraísos fiscales como Irlanda, Suiza y Singapur. Están poniendo el listón tan bajo que las empresas pueden pasar por encima de él”.

El ministro de Finanzas del Reino Unido, Rishi Sunak, (I) y el ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire (D) durante la reunión de Londres.

Google, Amazon y el ITI apoyan el proceso

Un portavoz de Google señaló que la empresa apoya firmemente “el trabajo que se está realizando para actualizar las normas fiscales internacionales. Esperamos que los países sigan trabajando juntos para garantizar que pronto se finalice un acuerdo equilibrado y duradero”.

En tanto que el portavoz de Amazon manifestó su confianza en “un proceso liderado por la OCDE que cree una solución multilateral ayudará a traer estabilidad al sistema tributario internacional”. Expresó que el acuerdo del G7 es un paso importante en este esfuerzo y auguró un mayor avance en las discusiones del G20.

El CEO de Consejo de la Industria de Tecnología de la Información (ITI), Jason Oxman instó a la OCDE y al G20 “a promover un enfoque que incorpore objetivos sólidos de política fiscal, proporcione una prevención y resolución de disputas predecibles y oportunas, y brinde la certeza muy necesaria.

Oxman reconoció “el compromiso de los ministros del G7 de eliminar todos los impuestos a los servicios digitales”. Dijo que un acuerdo político de esta magnitud evitará “una mayor fragmentación del sistema fiscal internacional y las implicaciones adversas para todas las industrias que hacen negocios a través de las fronteras”.

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