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El coronavirus impacta en cada uno los sectores de la economía y en prácticamente todos los países del mundo, casi sin excepción.

El turismo, y muy especialmente las aerolíneas, son los grupos más afectados debido a su dependencia de los traslados nacionales e internacional, mercados que están drásticamente restringidos desde marzo en la mayor parte del planeta.

En ese contexto, no es extraño que las compañías aéreas hayan caído en desgracia. 

La última novedad en este sentido llega desde Australia, donde Qantas Airways anunció este jueves un recorte de 6.000 puestos de trabajo.

Además, dejará de volar con 100 de sus aviones durante al menos un año y recaudará entre sus accionistas cerca de 1.300 millones de dólares en capital para sostener al resto de la empresa hasta que pase la pandemia de Covid-19.

Los 6.000 empleados que ya no serán parte de la estructura de Qantas representan una quinta parte de su fuerza laboral. Además, otros 15.000 empleados sufrirán recortes de horas y beneficios.

La recuperación está muy lejos

Qantas no ve un futuro prometedor para el negocio, al menos, hasta mediados de 2021 debido a lo que pronostica como “un período prolongado de baja demanda debido al coronavirus”.

Los datos internacionales relativos a la demanda futura dicen que la industria de las aerolíneas registrará pérdidas colectivas de por 84.300 millones de dólares en 2020.

British Airways, por ejemplo, ya dijo que deberá deshacerse de un tercio de su fuerza laboral de 42.000 personas, medidas similares a las que están tomando otras compañías del sector en otras partes del mundo.

Como lo reflejáramos en El País Financiero, en América Latina la situación es igual o más grave: Latam Airlines, la mayor compañía aérea de la región, se declaró en quiebra en los Estados Unidos y dejará de volar en Argentina.

Avianca, la segunda de la región por volumen de viajeros, también apeló a la ley de bancarrota en el país de Donald Trump diciendo que se trata de una medida “necesaria” para garantizar que pueda “emerger como una aerolínea mejor y más eficiente”.

Los despidos de Qantas, la mayor reorganización laboral en toda su historia (tiene más de 100 años), reflejan una realidad que parece inocultable: los viajes internacionales enfrentan un largo camino de recuperación que se extenderá mucho más de lo esperado una vez que comience a ceder la crisis sanitaria.

Según Alan Joyce, presidente ejecutivo de Qantas, la estrategia de mercadotecnia será la de posicionarse como “una aerolínea pequeña a corto plazo”, sabiendo que van a tener ingresos muy por debajo de los obtenidos hasta 2019. Y será “por un largo periodo de tiempo”.

Joyce reconoce que la aerolínea australiana no reanudará los vuelos internacionales de manera significativa “hasta julio de 2021”, aunque habla de “señales de recuperación” en su negocio de cabotaje.

La compañía espera ahorrar 10 mil millones de dólares durante tres años al reducir la frecuencia de los vuelos, el consumo de combustible y la cantidad de empleados.

La recaudación de capital entre los accionistas, en tanto, le permitirá a Qantas acelerar su plan de reestructuración.

Asimismo, seguirá aceptando la ayuda del gobierno australiano para el pago de salarios. Desde el comienzo de la pandemia ya recibió unos 300 millones de dólares bajo el esquema de subsidios estatales.

El 2021 podría ser peor para las aerolíneas

Peter Harbison, presidente de Capa-Center for Aviation, una empresa dedicada a las investigaciones en el segmento de la aviación, le dijo al Financial Times que el 2021 sería aún más difícil para las aerolíneas que el 2020.

Latam Airlines
En América Latina, Latam Airlines es una de las más afectadas.

La teoría de Harbison es que el año que viene los gobiernos dejarán de apoyar financieramente a las empresas, las compañías se habrán descapitalizado y, al mismo tiempo, se reanudará una competencia feroz entre ellas por pocos pasajeros.

“Entonces llegará la verdadera crisis”, dijo.

Para Qantas, la situación en 2021 podría no ser tan dramática porque dice que está mejor posicionada que otras aerolíneas en otros países gracias a que el mercado de aviación local de Australia está entre los más rentables del mundo per cápita.

La agencia de calificación Moody’s emitió un comunicado sobre Qantas diciendo que la recaudación de fondos que hará entre los accionistas fortalecerá el balance y mejorará su flexibilidad financiera.

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