El 2017 prometió ser un año decisivo para el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, dados los esfuerzos de Brasil y Argentina para finalizar el acuerdo.

Sin embargo, debido a los desacuerdos en el sector agrícola, se espera que el acuerdo tenga lugar en 2018. Un acuerdo potencial puede influir fuertemente en la recuperación económica de Argentina y Brasil, impulsar la inversión en la región y, en última instancia, liberalizar el comercio y la inversión, los servicios y el acceso a la contratación pública.

Las últimas negociaciones

El año pasado, el presidente brasileño Michel Temer y el presidente argentino Mauricio Macri aunaron esfuerzos para concluir un acuerdo comercial con los 28 países de la Unión Europea.

Los miembros del Mercosur -Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay (Venezuela está actualmente suspendida por violar el régimen democrático del bloque)- esperaban que las nuevas concesiones (aceite de oliva y whisky) presentadas a finales de 2017 hicieran que la UE mejorara sus términos en la controvertida parte agrícola del acuerdo.

Los líderes de Mercosur expresaron que con los nuevos términos, el 90% del comercio con la UE tendría cero impuestos de importación.

La UE había ofrecido inicialmente 70.000 toneladas de carne vacuna y 600.000 toneladas de etanol al año, sin aranceles. Los países del Mercosur, especialmente Brasil y Argentina, afirmaron que esto era insuficiente e inaceptable.

Sin embargo, la fuerte resistencia de Francia e Irlanda a las importaciones agrícolas ha retrasado las negociaciones. Se espera que la UE responda a las nuevas condiciones y presente una nueva propuesta. El comercio bilateral anual actual es de más de U$100 mil millones.

Argentina y Brasil

Los cambios políticos internos combinados con la recesión económica en Argentina y Brasil desencadenaron una política comercial más liberal, ya que ambos presidentes hicieron de la liberalización comercial una prioridad.

Temer y Macri ven un posible acuerdo con la UE como una forma de consolidar la nueva agenda económica y la apertura de sus países, especialmente en una época de aumento del proteccionismo en Estados Unidos y el Reino Unido. Para Temer y Macri, un acuerdo sería una victoria importante en la política internacional, ya que se enfrentan a una insatisfacción interna.

Un acuerdo comercial Mercosur-UE crearía un mercado de más de 750 millones de personas. Este acuerdo significaría que Argentina y Brasil abrirían sus productos a un conjunto de consumidores totalmente diferentes, mientras buscan nuevos mercados.

Y aunque ambos países han tenido una recuperación económica reciente, existe un fuerte temor de que esta recuperación, impulsada por el consumo público, pueda ralentizarse una vez que la inflación vuelva a repuntar.

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