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Pocas cosas están verdaderamente claras con el coronavirus y el futuro que espera por delante.

La pandemia ha trastocado el escenario mundial (económico y social) y muchas de las verdades que han sido irrefutables por décadas, ahora deberán volver a analizarse.

En el mundo de los negocios, hay sectores que ya han comenzado a hacer cambios con el objetivo de afrontar el final de los confinamientos. En ese universo están los hoteles, los restaurantes y los gimnasios, que ya imaginan adaptaciones para amoldarse a un escenario muy distinto.

En todos estos sectores, entienden que el distanciamiento social seguirá siendo la norma por largo tiempo y están convencidos de que si no hacen cambios drásticos en sus modelos de negocio, sucumbirán cuando se levanten las cuarentenas.

La cadena alimentaria Pret A Manger, por ejemplo, ya comenzó la reapertura gradual de algunos puntos de venta en Londres. La estrategia es permitir la entrada de a grupos de pocas personas a la vez.

Adentro, cortinas plásticas separan a los clientes del personal y marcas en el piso indican dónde se deben parar las personas.

El menú, normalmente de más de 50 productos, ahora es de sólo 10, y todos para llevar.

Burger King, KFC y McDonald’s también abrieron algunos de sus restaurantes en el Reino Unido, pero siempre bajo la modalidad para llevar y con estrictas disposiciones de distanciamiento social.

Alasdair Murdoch, director ejecutivo de Burger King en el Reino Unido, le dijo al Financial Times que manejan dos escenarios probables de reapertura que van de las 12 semanas (el más optimista), a las 24 semanas (el pesimista).

Las claves en todos los casos son espacios adicionales, limpieza mucho más intensa, protecciones para el personal y tecnología que limite las interacciones entre los clientes y los trabajadores.

Entre los gimnasios, está el ejemplo de PureGym, un centro de fitness que opera en distintos países de Europa y que ya organizó sus espacios interiores separando las cintas de correr y limitando el número de personas que podrán ingresar al mismo tiempo.

Restaurantes, gimnasios y bares, grandes perdedores

Comprar indumentaria en una tienda de Zara manteniendo dos metros con el resto de las personas es posible, pero para un restaurante o, peor, para un pub, justamente el nucleo del negocio es la interacción social.

Incluso en lugares donde las restricciones están flexibilizándose, como en Dinamarca, que ha abierto sus escuelas y salones de belleza, las empresas de ocio todavía están muy detrás en la lista.

GastroSuisse, por caso, una organización que agrupa en Suiza a restaurantes y bares de ese país, ha presentado propuestas al gobierno para reanudar sus actividades.

Entre ellas, el uso de “mesas de servicio” laterales temporales en las que los camareros dejarán alimentos y bebidas, sin necesidad de acercarse a los clientes.

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