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La crisis del precio del petróleo es una de las principales derivaciones de la pandemia de coronavirus. El freno de la economía mundial derrumbó el consumo y, con esto, los precios cayeron a valores inéditos.

Tanto, que esta semana los contratos de mayo del West Texas Intermediate (WTI), el barril de referencia en los Estados Unidos, llegó a cotizar por debajo del “cero dólares” ante la falta de disponibilidad de almacenamiento inmediato.

Los compradores se desprenden de los contratos porque entienden que les será muy costoso almacenar el crudo, incluso más oneroso que el mismo valor del barril.

Si bien hay países (los netamente importadores) que se verán beneficiados por una menor presión sobre los precios de sus combustibles internos; otros, los productores y exportadores, están en problemas. Y graves.

En América Latina, el mayor impacto se espera en Venezuela, Brasil, México, Colombia y Argentina, aunque en diferente grado.

Venezuela

Venezuela será, por lejos, la más afectada. Con una economía ya muy golpeada y asentada  casi en su totalidad en la exportación de crudo, al país de Nicolás Maduro le será muy difícil sostenerse en pie con los actuales precios.

El WTI opera este martes en el mercado de futuros de Nueva York a –9,66 dólares el barril (sí, en negativo) en los contratos con entrega en junio. El petróleo Brent, que cotiza en Londres, se pacta a 20,36 dólares, pero con tendencia a bajar.

Por estos días, el barril de crudo pesado venezolano se está vendiendo a no más de 6 dólares debido a la saturación que hay en el mercado mundial.

México

México es otro país de América latina que no será un simple espectador de la crisis del crudo.

El lunes, el petróleo mexicano cayó hasta los –2,30 dólares desde los 14,35 a los que cotizaba el viernes 17 de abril, un gran problema para el presidente Andrés Manuel López Obrador, que apostó a la recuperación de Pemex (la petrolera estatal) en el inicio de su mandato.

Con la crisis del coronavirus, el peso mexicano se comenzó a devaluar respecto del dólar. La moneda estadounidense pasó de 19 a 24 pesos y se ha mantenido allí desde hace más de un mes.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Hoy, la industria petrolera supone el 4 por ciento del PIB de México, la mitad que a comienzos de siglo, algo que López Obrador quería cambiar, pero que los nuevos valores del crudo podrían hacer fracasar.

Por lo pronto, sigue con la construcción de una enorme refinería en Tabasco, uno de los proyectos insignia del gobierno local.

Colombia

Colombia es otro de los países de Latinoamérica que deberá replantear su estrategia, al menos en lo inmediato. En los últimos años, más allá del signo político que gobernó el país, los distintos presidentes decidieron apostar por explotar las reservas de shale oil y llegó a convertirse en un importante “jugador” regional.

Ahora, con el petróleo por debajo de los 20 dólares, esa industria no es atractiva debido a los mayores costos que supone su extracción.

Desde la mitad de marzo y hasta el 20 de abril, el peso colombiano perdió casi el 15 por ciento de su valor en relación con el dólar.

Brasil

Brasil, la mayor economía de América latina, será la otra gran perdedora si el crudo sigue en valores de remate.

En 2019, el país que gobierna Jair Bolsonaro batió su propio récord de producción y extrajo más de 1.000 millones de barriles. Poco a poco estaba volviendo a la élite de grandes países exportadores de crudo. ¿Cómo hará frente a la debacle actual? Es un misterio.

Argentina

En Argentina la situación es tan o más grave que en los otros países. Es que a la baja del precio del barril se suman dos años de recesión y una inflación por encima del 50 por ciento interanual desde 2018, cuando colapsó el gobierno del empresario deportivo Mauricio Macri.

A esto hay que sumarle una deuda externa que ya fue calificada por el Fondo Monetario Internacional como impagable.

Su sucesor, el peronista Alberto Fernández, parecía haber encontrado el camino de la recuperación del país en base al restablecimiento de la matriz productiva, pero llegó el coronavirus.

La principal apuesta petrolera de Argentina es el yacimiento llamado Vaca Muerta, en el sur del país.

El problema es similar al que tiene los Estados Unidos y Colombia: se trata de un reservorio de petróleo no convencional, que por los altos costos de extracción y refinamiento no es viable a precios por debajo de los 50 dólares.

Por estos días, las petroleras y el Gobierno negocian la instauración de un precio de referencia fijo del barril que se venda en el mercado local para sostener rentable, al menos, la comercialización interna.

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