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Como era de esperarse, Latinoamérica se ha convertido en el epicentro de una nueva crisis no tan pasajera como en otras regiones del mundo. A diferencia de Asia, Europa, Estados Unidos y Canadá, los países de la región enfrentan un desafío mayúsculo en pleno auge del nuevo coronavirus covid-19.

Todavía es temprano para saber cuáles serán finalmente la consecuencias de la pandemia ni por cuánto tiempo se mantendrá. Además de las miles de muertes que ha causado, el ensañamiento del virus contra el precario mercado laboral de América Latina salta a la vista.

Las cifras de desempleo en Latinoamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), son impresionantes. Brasil perdió 7,8 millones de puestos de trabajo desde el inicio de la pandemia, mientras que el total de desempleados en el país llegó a 12,7 millones de trabajadores.

Cifras récord de desempleo

Chile alcanzó la tasa de desocupación más alta de los últimos 10 años. En Bolivia el desempleo pasó de 5,7% a 7,3% solamente en el mes de abril. En Colombia la desocupación aumentó 10,9 puntos para un total nacional en mayo de 21,4%, el mayor nivel mensual desde 2001.

Otro de los países más golpeados por la crisis del coronavirus ha sido México. Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de marzo a mayo el país perdió 1,030,366 empleos. En tanto que en Argentina el desempleo en mayo fue de 10,4%, pero su economía se está deteriorando cada vez más acosada por las deudas y el alto déficit.

Estos son apenas algunas cifras de cómo el desempleo campea en el subcontinente, cuya característica más relevante en materia laboral ha sido la informalidad.

“Crisis económica y social sin precedentes”

De enero a mayo el número de desempleados en América Latina y el Caribe subió de 25 millones a 41 millones, según la OIT, generando “una crisis económica y social sin precedentes”.

La organización proyecta para finales de este año un aumento de la tasa anual de desempleo del 13%. A finales del año pasado la tasa era de 8,1%. De continuar deteriorándose la situación esta cifra puede variar.

El aumento del desempleo en la región vendrá acompañado de un incremento dramático del nivel de pobreza y de la desigualdad, pronostica la OIT.

La crisis del coronavirus amenaza con destruir muchos más empleos. Según estimaciones del organismo, alrededor del 60% de los trabajadores empleados actualmente en América Latina y el Caribe están expuestos a perder su empleo, horas de trabajo y sus ingresos.

La crisis le está dando muy duro a la gente

Otra de las características de la crisis actual, es su impacto en los sectores más deprimidos de la población. Está claro que la coyuntura económica y social no está afectando a todos los sectores por igual.

Por ejemplo en el caso colombiano, la crisis “le está dando mucho más duro a la gente de menores ingresos, a las personas que viven del día a día en la informalidad, a los trabajadores independientes”, afirma el profesor y analista de la escuela de administración de la Universidad de El Rosario de Bogotá, Alejandro Useche.

Este fenómeno es similar para los demás países de la región. La pandemia que ya ha cobrado la vida de miles de personas, obliga a restringir la movilidad de las personas y el contacto social. En consecuencia detiene la actividad económica y limita el flujo de dinero.

“La región de América es claramente el epicentro actual de la pandemia de covid-19”, afirmó recientemente Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Los países latinoamericanos figuran ya entre los de mayor incidencia de coronavirus al sumar más de 2,5 millones de contagios. En el mundo entero el número de casos ya supera los 11,4 millones.

Los impactos desfavorables perdurarán por largo tiempo

En el documento “Panorama Laboral en tiempos de la COVID-19”, la OIT señala que “el fuerte deterioro de la situación macroeconómica se ha traducido en un porcentaje elevado de los trabajadores cuyos ingresos se han visto marcadamente reducidos”.

Esta situación es atribuida directamente a “han perdido sus empleos, que las remuneraciones han sido suspendidas o reducidas porque las actividades económicas han sido sujeto de confinamiento, o que no pueden desarrollar sus profesiones u oficios”.

Fabio Bertranou, director de la oficina de la OIT para el Cono Sur y quien coordinó el informe, en declaraciones recogidas por AFP dijo que “una de las mayores preocupaciones en situaciones de crisis económicas tan profundas es que los impactos desfavorables sobre el mercado de trabajo perduran por largo tiempo”.

Así mismo, los efectos de la crisis amplificarán “las desigualdades previas” que ya traía América Latina, sostuvo Bertranou.

Aumento de las brechas laborales y sociales

La crisis provocada por la pandemia amenaza con aumentar “las brechas laborales y sociales que caracterizan a la región”, sostiene la OIT. El encierro permanente, inédito en la historia de la humanidad, está afectando sobre todo las posibilidades laborales de las mujeres, debido a su responsabilidad en el hogar.

“Una porción significativa de las salidas de la fuerza de trabajo son experimentadas por mujeres, que ya exhibían menores niveles de participación económica, situación que puede agravarse aún más”, enfatizó el representante del organismo.

“La mayor demanda de tareas de cuidado en esta coyuntura agrega una complejidad para el retorno de las mujeres al mercado de trabajo, especialmente aquellas con menores calificaciones y escolaridad”, puntualizó.

El documento de la OIT expresa que “el retorno al trabajo a medida que se va relajando el confinamiento debería considerar la problemática particular de los hogares con niños y niñas, que no retornan con igual velocidad a la escuela y, por ende, las dificultades que genera en materia de cuidados”.

Camino de recuperación lento y prolongado

Previo al informe de la OIT, ya el Fondo Monetario Internacional había pronosticado un empeoramiento de la situación económica y social en Latinoamérica y el Caribe. Según el organismo de crédito, el PIB regional sufrirá una contracción del 9,4%. En abril la perspectiva era del 4,2%.

Si las perspectivas de recuperación económica para el mundo entero son negativas para América latina son sombrías. La agencia calificadora de riesgo Fitch en un reciente documento resaltó las consecuencias de estas crisis.

“El camino de recuperación lento y prolongado provoca un aumento en las bancarrotas corporativas. Los gobiernos están expuestos a cambios en la confianza del mercado que aumenta los costos de financiamiento y desafía la sostenibilidad de la deuda”, señala Fitch.

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