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El presidente de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, mantuvieron una reunión en la que trataron temas varios, entre ellos, la situación en Siria. Luego de sus discursos ante la Asamblea General de la ONU, el primero desde hace una década, en el caso de Putin, sostuvieron un encuentro de 90 minutos. Este es el primero entre ambos líderes mundiales luego del estallido del conflicto de Ucrania hace más de un año.

Aunque ambos jefes de gobierno inciden en la necesidad de derrotar a los yihadistas, discrepan en la manera de lograrlo. Mientras Obama cree que necesariamente el dictador Bachar El Asad abandone el poder, Putin se inclina por mantenerlo y formar una coalición leal al Gobierno sirio.

No es ningún secreto que Obama y Putin no se llevan bien. Sin embargo, el presidente de la Federación Rusa describió el encuentro como “muy útil y franco”. Esto no le ha impedido criticar el hecho de que EE.UU. armara a grupos rebeldes. Al respecto dijo que creía que era un error negarse a cooperar con el Gobierno sirio y sus fuerzas armadas. Añadió el mandatario ruso que ellas estaban luchando contra el terrorismo con valentía, cara a cara. De forma pública Putin descarta que Rusia despliegue tropas de combate en territorio sirio. No obstante en su discurso ante la ONU confirmó que había autorizado ataques aéreos.

Por su parte, Obama reiteró su posición: “Estados Unidos está dispuesto a trabajar con cualquier nación, incluidas Rusia e Irán, para resolver el conflicto. Añadió que un retorno al status quo previo a la guerra no puede ser posible luego de tanta sangre y matanzas.

Obama, Putin y Siria

Para la opinión mundial, es muy conocida la posición que tienen ambos líderes mundiales con respecto al tema Siria. Ambos presidentes coinciden en la necesidad de buscar una solución política al conflicto sirio, tiene puntos de vista diferentes. Por ejemplo, el rol de Bashar al Asad en el problema. Mientras Obama lo ve como parte del problema, Putin lo concibe como parte de la solución. Además, al Asad, ha sido un aliado histórico de Moscú.   

Otro de los puntos discordantes entre ambas potencias es sobre a quién apoyan militarmente. Partiendo de que Al Asad es un aliado, la Rusia de Putin ha apoyado directamente a las fuerzas gubernamentales. En tanto que, desde el lado opuesto, Washington se ha dedicado a apoyar a los opositores más moderados del gobierno de Damasco.

De igual manera, la escogencia de aliados regionales para enfrentar el problema. EE.UU. por su lado se ha aliado con Arabia Saudita que, es enemiga declarada de Bashar al Asad. Rusia, por su parte, sorprendió a todos aliándose con Irak e Irán. Dada la rivalidad entre iraníes y sauditas, muchos analistas temen que, esta situación en lugar de allanar el camino hacia una mayor coordinación, podría traducirse en la existencia de dos coaliciones rivales.

Por último, la mayor diferencia entre Putin y Obama con respecto a Siria, está definida por la forma en la que ambos líderes asumen su protagonismo en el conflicto. Estados Unidos actúa como si hubiese sido arrastrado al conflicto contra su voluntad. Obama percibe que el asunto de la guerra en Siria podría debilitarlo internamente. En el caso de Putin, por el contrario, la situación refuerza su imagen de líder. Lo proyecta como alguien capaz de devolver a Rusia el protagonismo internacional.

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