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Los Reyes de España Felipe y Letizia han hecho más de una visita de Estado por las tierras que hace mucho tiempo fueron el virreinato de Nueva España. En el pasado hispanoamericano ha habido, respecto del presente, grandes y pronunciadas diferencias. Desde la anexión a la corona de Castilla de la tierras descubiertas por Colón ningún monarca español había viajado a estas tierras. No fue sino hasta 1976 con el Rey Juan Carlos I, cuando por fin se cumplió con un proyecto que extrañamente no había podido ser concretado. 

En el pasado, hubo un intento de viaje a finales de 1807 y otro a principios de 1808. En esas fechas se elaboró un plan para que el Rey Carlos IV se refugiara en América. Esto obedeció a la amenaza de Napoleón de apoderarse de España. En ambas ocasiones, fue el propio monarca quien rechazó hacer el viaje.

Desde su proclamación en 1975 el Rey Juan Carlos, ha tenido a América como uno de los destinos frecuentes de sus viajes. Así pues, voló hacia allí en 80 ocasiones, más que al resto de Europa, a donde viajó en 76 ocasiones. Precisamente, de todas las naciones hispanoamericanas ha sido Argentina y México los destinos destino más frecuentes. Por su parte, el Rey Felipe VI, con el viaje actual no hace sino continuar sus preferencias por América. Desde 1986, ha estado en el Nuevo Mundo en más de 100 ocasiones.

Los nombres de las tierras descubiertas

En relación a este tema hay que aclarar de entrada que existen diferencia con los tiempos en curso. Los nombres actuales de los sitios en la mayoría de los casos no concuerdan con aquellos dados por quienes descubrieron y conquistaron aquellas tierras. Los conquistadores, fueron aquellos quienes se encargaron de explorar y al final cristianizar al Nuevo Mundo. Este grupo estuvo formado por militares, aventureros e inclusive sacerdotes. Entre las conquistas más importantes de este grupo estuvieron la del imperio azteca o mexica (México) y la del imperio incaico (actual Perú).

Como una de las consecuencias de la nueva realidad americana  era que los conquistadores daban nombres nuevos a los sitios por diversas razones. Primero, para entenderse con los españoles recién llegados, que seguramente tendrían dificultades con algunos nombres en las lenguas locales. Segundo, se dice, que para evocar más fácilmente sus lejanas tierras de origen en España.

En consecuencia, vemos muchos nuevos nombres de las tierras recién descubiertas que contienen el adjetivo “nuevo”. Inclusive el conjunto de las tierras en proceso de exploración se le conoció como el Nuevo Mundo, a causa de su inmensidad. A partir de ahí, en diversos tiempos se bautizaron diferentes regiones como Nueva Castilla, Nueva España o Nueva Andalucía. Asimismo, nuevos territorios recibieron los nombres de Nueva Extremadura (Chile), Nueva Granada (Colombia), Nueva Vizcaya (México) y Nuevo León (también México).

El Virreinato de Nueva España

Virreinato de Nueva España a principios del siglo XIX

Uno de los territorios nuevos que fue considerado, desde todos los puntos de vista, el de mayor importancia fue el antiguo imperio azteca o mexica. Era un territorio de gran extensión y tenía una abundante población. Era también poderoso militarmente hablando, pero de bajo nivel tecnológico y con carencia de caballos. Por otro lado, era dominador de los pueblos de sus alrededores y contaba con riquezas enormes y posibilidades de desarrollar su economía. A este territorio se le bautizó como Nueva España, por analogía.

División territorial del virreinato de Nueva España

Pero los conquistadores no se conformaron solo con el imperio azteca y, cumpliendo el designio de “ir siempre más allá”, siguieron organizando expediciones hacia otros territorios. Dado que México hacia el sur se estrechaba cada vez más, la Nueva España se expandió hacia el norte. Siguiendo el mismo patrón, los nuevos territorios, también extensos se le dió nombre, como por ejemplo, Nuevo México. Este territorio se corresponde, aproximadamente, con el estado de los EE.UU. que aún conserva esta denominación.

Ingleses, franceses y holandeses copian la idea

España, tras el fin de la Reconquista en 1492 y gracias a los Reyes Católicos, se convirtió en potencia europea. Por esa razón, sus pasos fueron seguidos por Francia, Inglaterra y Holanda. De manera tal que, sus navegantes realizaron viajes hacia el continente norteamericano. Entre estos navegantes destacan Jacques Cartier por Francia (1534),  Martin Frobisher por Inglaterra (1563) y Willem Janszoon por Holanda (1605).

Ellos también copiaron el modo de bautizar los nuevos territorios que conquistaban. Por ello vemos que la actual Nueva York, por ejemplo,  tuvo antes el nombre de Nueva Ámsterdam. De igual manera, otros territorios recibieron bautismo como Nueva Francia, Nueva Inglaterra y Nueva Escocia, en Norteamérica. Por las mismas razones fueron bautizadas Nuevas Hébridas, Nueva Caledonia y Nueva Zelanda, en el océano Pacífico.

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