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La designación del candidato de Estados Unidos, Mauricio Claver-Carone, como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ya había suscitado una fuerte polémica desde su nominación. La tradición en el organismo de crédito más importante de la región, era el nombramiento de un latinoamericano al frente del banco y en la vicepresidencia a un estadounidense.

Claver-Carone quien hasta este sábado se desempeñó como asesor especial del presidente Donald Trump, es el primer estadounidense en ser nombrado presidente del BID desde su fundación en 1959. Abogado de profesión, de padres cubanos, nacido en Miami hace 44 años pero criado en Madrid, es un crítico radical del régimen comunista cubano.

Su elección tuvo lugar durante una Asamblea de Gobernadores del organismo realizada a puerta cerrada y con votación secreta. Esta es la primera vez que un presidente del BID es elegido de forma virtual debido a las medidas de distanciamiento social por la pandemia de coronavirus.

Antes de su designación como presidente del BID, Claver-Carone, prometió ante la junta de gobernadores del banco que sería “un defensor apasionado” de la institución, así como de su personal y de la región latinoamericana. Tras ser electo se comprometió a permanecer al frente del banco solo por un mandato de cinco años.

Una dura batalla geopolítica con Trump

Esta candidatura causó sorpresa y generó desde el principio duras críticas de algunos gobiernos de América Latina, grupos de desarrollo y de la propia Unión Europea. Los primeros en reaccionar fueron los expresidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ricardo Lagos (Chile), Juan Manuel Santos (Colombia), Felipe González (España), Ernesto Zedillo (México) y Julio María Sanguinetti (Uruguay).

En una declaración conjunta, los exmandatarios señalaron que la postulación de Claver-Carone era una “agresión a la dignidad latinoamericana”. Dijeron que Estados Unidos no consultó ni debatió el tema y “lanzó su candidatura pasando por encima de acuerdos y normas”.

Además, acusaron a Trump de “imponer a su candidato por encima del consenso histórico”. Mientras la expresidente de Costa Rica, Laura Chinchilla, al sacar cuentas sobre los apoyos en la mesa, decidió retirar su candidatura para la presidencia de la entidad bancaria regional.

Rompiendo una tradición de 61 años

La nominación de un representante estadounidense para dirigir el banco rompió con una tradición de 61 años, pero al mismo tiempo se convirtió en una dura batalla geopolítica. Por un lado, la administración Trump en pleno año electoral intentando ampliar su influencia en Latinoamérica y recortar la influencia financiera de China en la región. Por el otro, un conjunto de países intentando retener la influencia que históricamente han tenido en el organismo.

De los 48 gobernadores que integran la junta del banco, 30 votaron por Claver-Carone, entre ellos 23 de la región, reveló un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. Es decir, que contó con el 66,8% de los votos necesarios para alcanzar el cargo que asumirá el próximo 1 de octubre en sustitución del colombiano Alberto Moreno.

Pero otros 16 países se abstuvieron durante la votación, según reveló una fuente conocedora del tema. Algunos países como México, Argentina, Chile y Costa Rica, que llevaba a su propia candidata, la expresidente Laura Chinchilla, plantearon su preocupación por esta nominación y posterior elección del representante estadounidense.

Argumentaron que esto crearía un precedente negativo a largo plazo en la dirección del banco. Y aunque intentaron retrasar la votación al final no pudieron impedirla. El intenso lobby activado desde Washington, permitió a Claver-Carone consolidar un respaldo mayoritario para asegurarse los votos necesarios en los países de la región.

Otra preocupación planteada por este nombramiento es la influencia que Trump tendrá en el nuevo presidente. Además que, si el actual presidente de los EE.UU pierde las elecciones del 3 de noviembre, creará fricción con una hipotética administración demócrata encabezada por Joe Biden. El comando demócrata ya había criticado la postulación al cargo del halcón anticastrista.

Las críticas de sus adversarios en Washington

El nuevo presidente del BID se ha comprometido mientras tanto a trabajar de la mano de todos los países miembros. Dijo que su objetivo es “fortalecer el banco, responder a las necesidades de la región y crear oportunidades para la prosperidad compartida y el crecimiento económico”.

La crítica en Washington hacia la elección del  representante estadounidense como presidente del banco, apunta hacia la elección de un vicepresidente ejecutivo latinomericano. Claver-Carone prometió designar a un representante de la región para compensar y equilibrar la dirección del organismo.

Sin embargo, se cree que esto crearía un precedente dañino para EE.UU, si en la práctica la dirección del organismo termina en manos del número dos. Uno de los escépticos es el senador demócrata estadounidense Patrick Leahy, miembro del Comité de Asignaciones del Senado.

Leahy teme que la carga financiera del banco pese más sobre los Estados Unidos. Mientras la mayoría de gobernadores latinoamericanos podría terminar “trazando su propio futuro”. El representante demócrata considera que “para tener éxito, los países deben asumir la responsabilidad de su propio desarrollo”.

Indicó que Estados Unidos debería  desempeñar en el organismo un papel de apoyo en lugar que un rol de dirección. “Esos roles ahora se han invertido y debemos revisar si este es el mejor uso de los recursos para ayudar a la gente de esos países”, expresó.

Un anticastrista furibundo

El nuevo presidente del BID es un político de tendencia republicana de línea dura con una  vasta experiencia en la administración gubernamental. Su influencia en las políticas públicas hacia Cuba y América Latina es ampliamente reconocida. Fue un crítico acérrimo del acercamiento del expresidente Barack Obama con el régimen castrista al final de su mandato.

Antes había trabajado en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos durante el gobierno de George W. Bush. Cuando Donald Trump ganó la presidencia nuevamente volvió al gobierno y se involucró desde el principio en el equipo de transición.

Actualmente es considerado uno de los cuatro funcionarios de la Casa Blanca más influyentes de la administración Trump. Su influencia en la reversión de la política de apertura hacia Cuba ha sido determinante. Pero también es uno los impulsores de las sanciones contra el cuestionado gobierno socialista de Nicolás Maduro en Venezuela.

Antes de ser nombrado como asesor para el hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU y asesor especial del presidente Trump, Mauricio Claver-Carone representó a su país ante el Fondo Monetario Internacional.

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