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Como le ha sucedido a la gran mayoría de los países del mundo, la economía de Australia se ha hundido en su primera recesión en casi 30 años.

La causa es conocida y común al planeta entero: la pandemia de coronavirus que obligó a los gobiernos a cerrar fronteras, restringir la circulación de personas, clausurar industrias y comercios y realizar enormes gastos en sanidad y apoyo a empresas y sectores vulnerables.

En el segundo trimestre de 2020, el producto interno bruto (PIB) de Australia se contrajo un 7 por ciento en comparación con los tres meses anteriores.

Se trata de la mayor caída desde que comenzaron los registros en 1959 y se produce después de una caída del 0,3 por ciento en el primer trimestre del año.

Se considera que una economía está en recesión si padece dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.

Lo notable es que Australia había sido la única economía importante que evitó una recesión durante la crisis financiera mundial de 2008, principalmente debido a la demanda de China por sus recursos naturales. Ese año se ganó en el ambiente económico el apodo de “El país de la suerte”.

Coronavirus

El coronavirus se suma a los incendios en Australia

Entre enero y marzo, la economía australiana se había visto afectada por una temporada de incendios forestales extremos y por las primeras etapas del brote de coronavirus en Oceanía.

En el segundo trimestre, afectaron los cierres de las compañías en todo el país. Evidentemente, no alcanzaron las medidas del gobierno y del banco central local para apoyar la economía.

El dato entre abril y junio es el peor registro económico en 61 años y se produce debido a una fuerte contracción en el gasto de los hogares en bienes y servicios.

Conflicto con China

La situación es una verdadera sorpresa en la sociedad australiana, muy especialmente entre los jóvenes que se han incorporado recientemente a la fuerza laboral, porque es algo que nunca antes habían experimentado.

Australia ha tenido un crecimiento económico constante durante décadas gracias a sus exportaciones de carbón, mineral de hierro y gas natural a una China que no paró de crecer en el mismo periodo. 

El turismo también ha sido un gran motor de crecimiento.

Pero este año, el país se vio muy afectado; y dos veces. Veamos:

  • Cuando los incendios forestales arrasaron más de 12 millones de hectáreas, padeció el turismo y cerraron miles de pequeñas empresas cuyo ingresos dependen de la llegada de viajeros.
  • Desde abril, el problema fue el coronavirus, una pandemia que golpeó a todas las economías.

Australia cerró sus fronteras e impuso estrictas reglas de distanciamiento social.

Hasta julio, perdieron sus trabajos casi un millón de personas como resultado de las restricciones para evitar que los contagios colapsen el sistema sanitario.

Por otra parte, hay una relación cada vez más tensa con China, el mayor socio comercial de Australia. 

Es que Australia ha respaldado enérgica y públicamente una investigación global sobre los orígenes del coronavirus, algo que no gustó (para nada) en Beijing.

Por otra parte, apoyó decididamente las recomendaciones de Donald Trump de impedir el ingreso de Huawei en el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones para la instalación de las redes 5G, algo que también ha afectado la relación con Xi Jinping.

El gobierno de Scott Morrison ya ha inyectado millones de dólares en estímulos económicos, pero no se produjo hasta ahora la reacción esperada.

Igualmente, a Australia le ha ido mejor que a muchas otras naciones del mundo en el control del virus y en la posterior recesión económica.

Así es, a pesar de la severa caída de la actividad, el país de Oceanía lo está haciendo mejor que la mayoría de las otras economías avanzadas, que han experimentado mayores recesiones.

Por ejemplo, la economía estadounidense, la más grande del mundo, se contrajo un 9,5 por ciento entre abril y junio, mientras que la del Reino Unido cayó en el mismo trimestre un 20,4 por ciento, empujándola también a recesión.

Más ejemplos: la economía de Francia cayó un 13,8 por ciento y la de Japón un 7,6 por ciento. También Alemania y España están en recesión.

Australia había sufrido recesión a mediados de 1990, fenómeno que se extendió hasta finales de 1991.

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