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Arcadi Oliveres, economista y activista por la justicia social, ha fallecido hoy a los 75 años. Economista de profesión y activista por convicción, Arcadi Oliveres fue una de las voces más claras que se ha posicionado en luchas y movimientos sociales de Catalunya y España, como el No a la Guerra de Irak en 2003, la campaña por el 0,7% o el movimiento 15-M. Oliveres ejerció de profesor de economía aplicada en la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) y presidió la entidad Justicia i Pau, que trabaja por la defensa de la justicia social, la paz y los derechos humanos.

En enero a Arcadi Oliveres le diagnosticaron un cáncer de páncreas terminal y ha vivido sus últimos días en su casa de Sant Cugat, donde ha recibido cientos de visitas. Las visitas de personalidades, amigos y compañeros de Oliveres se multiplicaron tras el comunicado que emitió su familia en febrero, donde anunciaba que Arcadi Oliveres se encontraba “gravemente enfermo”.

Licenciado en ciencias económicas en 1968, Oliveres empezó trabajando en una empresa de su familia. Más tarde, ejerció como profesor, primero en la escuela de empresariales de Sabadell (Barcelona), y más tarde en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde trabajó como profesor titular del Departamento de Economía Aplicada durante 36 años.

El 0,7% del PIB, la lucha por la objeción fiscal al gasto militar y la cancelación de la deuda externa: las principales luchas sociales de Oliveres  

La trayectoria activista de Oliveres se traduce en un legado de décadas de lucha por los derechos sociales en decenas de entidades y asociaciones. Oliveres se inició en la lucha activista en 1966, cuando se unió al Sindicat Democràtic d’Estudiants de Barcelona (SDEUB). En un contexto donde la dictadura franquista seguía vigente, Oliveres fue procesado y absuelto por el Tribunal de Orden Público (TOP) en 1968.

Más tarde, en 198, empezó su trayectoria como miembro de la ONG Justicia i Pau. Desde esta entidad, Oliveres abanderó la campaña del 0,7% del PIB. Una campaña de ayuda oficial al desarrollo que exige a los países miembro de la OCDE a cumplir su acuerdo de destinar el 0,7% de su Producto Nacional Bruto (PIB) a los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Desde Justicia i Pau, Oliveres lideró una campaña con el objetivo de sensiblizar a la sociedad y la clase política sobre la necesidad de destinar un porcentaje del PIB de los países más ricos a las zonas más empobrecidas del planeta.

La iniciativa de Justicia i Pau contó con la adhesión de entidades e instituciones, como la Universitat Autònoma de Barcelona, que desde 1994 destina el 0,7% de su presupuesto a acciones de cooperación para el desarrollo de países empobrecidos.

Convencido de que un mundo más justo es posible

El activismo de Oliveres le llevó a convencerse de que otro mundo, no solo es posible, sino que es necesario para evitar la degradación del planeta. Las reivindicaciones de Oliveres se centraban en su amplio conocimiento sobre la relación entre los países desarrollados y los países empobrecidos del sur, la deuda externa pública de los países en vías de desarrollo y la economía aplicada.

Como economista y activista, Oliveres cuenta con una extensa bibliografía centrada en analizar las injusticias de este mundo. Norte-sur, diagnóstico y perspectivas (1989) fue su primera publicación. Y desde entonces, publicó una veintena de libros de activismo social y economía aplicada. Entre ellas, destaca su última obra: Palabras de Arcadi: ¿qué hemos aprendido del mundo y cómo podemos actuar”. Este último ensayo de Oliveres reflexiona sobre la necesidad de apoyar el cooperativismo y la banca ética, practicar la objeción fiscal contra el gasto militar y abogar por un consumismo responsable.

1,9 billones de dólares de gasto militar en el mundo: la gran objeción de Oliveres

La objeción fiscal al gasto militar de Oliveres se centra en la inmensidad de recursos económicos que se desperdician en inversiones militares cada año. Una cantidad de recursos que en 2019 llegó a los 1,9 billones de dólares (1,8 millones de euros), marcando un récord histórico, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI). La inversión en gasto militar realizada en 2019 suponía un incremento del 3,6% respecto al 2020 y suponía el mayor gasto registrado desde el fin de la Guerra Fría.

Según los datos del SIPRI, Estados Unidos sigue siendo la potencia mundial que más presupuesto destina al gasto militar, con 732.000 millones de dólares. Le sigue China con 261.000 millones y la índica, con 71.100 millones, Rusia y Arabia Saudita. De hecho, el informe de SIPRI concluye que las cinco principales potencias armamentísticas incrementaron sus presupuestos en 2019, y acaparan el 62% de los gastos militares de todo el mundo.

Los gastos derivados de la inversión militar del mundo son muy superiores del presupuesto, por ejemplo, de las Naciones Unidas, que cuenta con una dotación económica de 3.200 millones de dólares. Es también una cifra muy superior de la necesaria para terminar con el hambre en el mundo. Según la ONU, bastarían 267.000 millones de dólares anuales para terminar con el hambre en 2030.

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