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El sexto fabricante de automóviles de Japón, Mitsubishi Motors Corp, está a punto de dejar de producir su todoterreno más afamado: el Pajero, llamado Montero en España, Argentina y otros países de América latina.

La razón no es otra que la grave situación financiera de la compañía, que ha visto caer drásticamente las ventas en el primer semestre del año, al igual que le ha sucedido a la mayoría de las compañías de la industria automotriz mundial.

Con el confinamiento, y sin la necesidad de trasladarse, la gente dejó de utilizar los automóviles. Además, la crisis económica derivada de la pandemia ha hecho postergar todas las grandes decisiones de compra, entre las que están todo tipo de vehículos.

Según su último estado contable, Mitsubishi anticipa pérdidas operativas por 140 mil millones de yenes (unos 1.160 millones de euros) para el año fiscal que finalizará en marzo de 2021.

Las grandes complicaciones están generando, según la marca japonesa, en la necesidad de realizar un gran plan de ajuste que incluye la reducción de la fuerza de trabajo y la cantidad de plantas de producción. Menos gente, menos fábricas.

El objetivo es reducir el 20 por ciento de los costos fijos en dos años.

La pérdida de 2020, de concretarse en los términos en los que calcula la compañía japonesa, será la mayor de Mitsubishi en casi 20 años.

Una de las decisiones más dolorosas de la reestructuración, según Reuters, será la de dejar de manufacturar su icónico SUV a partir de 2021, el Montero. 

De acuerdo con lo que asegura la agencia de noticias, luego de consultar distintas fuentes (no fue confirmado aún por Mitsubishi), directamente cerrará la única planta en el mundo en la que se fabrica el todoterreno, la Pajero Manufacturing Co Ltd, en Gifu, Japón.

Mitsubishi en caída

Entre abril y junio de 2020, Mitsubishi informó una pérdida de 176 mil millones de yenes (1.421 millones de euros). Un desastre si se compara que el fabricante de automóviles había publicado una ganancia de 9.300 millones de yenes para el primer trimestre fiscal del año anterior.

Los resultados se producen cuando sus socios de la alianza, la también japonesa Nissan y la francesa Renault, están tratando de recomponer la situación en la que cayeron luego de la escandalosa salida de su ex presidente Carlos Ghosn.

Más allá de las graves complicaciones, los directivos de Mitsubishi dijeron en una conferencia de prensa desde Tokio que apuntan todos sus esfuerzos a crecer en los mercados del sudeste asiático, donde su rentabilidad es relativamente más fuerte que en otros destinos.

Además, allí entienden que habrá una recuperación más veloz en la pospandemia.

También explicaron que esperan que los resultados de la compañía se recuperen en el próximo año fiscal una vez que Covid-19 esté bajo control. El 2020 está perdido.

Para el desarrollo de nuevos productos, la marca aprovechará las sinergias con los socios de la alianza. También buscará bajar los costos laborales mediante recortes salariales, congelaciones de contrataciones y jubilaciones voluntarias.

Mitsubishi también dijo que está trabajando en tecnologías innovadoras, como motores diesel mejorados, vehículos eléctricos y conducción autónoma.

La gravedad de la crisis

Más allá de todo esto, advirtió que el impacto del brote en la demanda automotriz fue peor de lo que se esperaba, mucho más grave que lo que sufrió el mercado automotor durante la crisis financiera de 2008, por lo que “la recuperación llevará tiempo”, dijeron desde la compañía.

Nissan, socia en la alianza, también anunció recortes de empleo (unos 20.000 en todo el mundo) y cierre de fábricas, entre las que se cuenta la de Barcelona.

Incluso antes de la pandemia la empresa ya había advertido su intención de reducir la capacidad de producción global en al menos un 10 por ciento.

En ese momento, se hablaba de unas 12 mil personas.

Nissan es el mayor accionista de Mitsubishi Motors desde 2016, cuando adquirió el 34 por ciento de sus acciones. A la mayor participación la concretó por apenas 2.200 millones de dólares, ya que a la operación la hizo cuando Mitsubishi confirmó que había cometido un fraude similar al de Volkswagen con las pruebas de eficiencia medioambiental que desembocó en el llamado “Diesel Gate”.

Además del Montero, Mitsubishi fabrica en Gifu la minivan Delica D5 y el SUV Outlander.

Si se confirma que deja de manufacturar su SUV más famoso, esos otros dos modelos se harán en otras plantas una vez que cierre la de Gifu. 

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