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A comienzos de esta semana se conoció que Carrefour podía ser vendida a Couche-Tard, un grupo canadiense especialista en tiendas de conveniencia.

La novedad, publicada por El País Financiero, hablaba de las intenciones del holding del otro lado del Atlántico de hacerse del gigante francés para fortalecer su presencia en Europa y América latina, donde Carrefour tiene sus principales activos.

Además, sería una forma de desembarcar en el negocio de los grandes supermercados e hipermercados, espacio que los franceses dominan bien.

La novedad de este jueves llega desde la bolsa de valores parisina, donde las acciones de Carrefour se desploman más de un 4,8 por ciento porque el Gobierno de Francia dijo que no está de acuerdo con la potencial venta.

Carrefour

La oferta de Couche-Tard

Las primeras noticias respecto de la adquisición decían que las negociaciones eran muy preliminares y que no había posibilidad de que se resolvieran en lo inmediato.

Sin embargo, horas después, Alimentation Couche-Tard confirmó que había hecho una oferta formal, lo que marcaba un avance mucho más acelerado de lo calculado.

El holding canadiense dijo que ofreció 21 euros por acción de Carrefour, lo que valoraría a la empresa gala en 16.200 millones.

Este valor es un 29 por ciento más elevado que lo que cotizaban las acciones del gigante francés según el cierre del día anterior. 

Sin embargo, la euforia no duró mucho, porque el gobierno galo liderado por Emmanuel Macron se declaró en contra de una venta de una empresa insignia del país a una empresa del extranjero.

Fue el máximo representante de las finanzas del país, Bruno Le Maire, quien confirmó la negativa en ese sentido.

El ministro de Finanzas de Francia dijo que Carrefour es una compañía con “mucha fortaleza” y que confía en que “mejorará su estrategia de negocio para volver a crecer”.

Habló puntualmente de la venta y dijo que “si Carrefour fuera comprada por una empresa del extranjero sería una gran problema para Francia”.

En igual línea de opinión se manifestó la responsable del Ministerio de Trabajo del país galo, Elisabeth Borne, quien habló de no cambiar la estructura de acciones de la empresa y agregó abiertamente estar en contra de una venta.

Carrefour no se vende

Le Maire justificó su opinión en que Carrefour es el máximo empleador de Francia después del Estado y que es clave en la cadena de seguridad en la provisión de alimentos en ese país. 

El ministro de Finanzas dijo que el hipermercado es una pieza clave en toda la cadena de seguridad alimentaria de Francia. 

Entre otros argumentos, habló del papel que jugó el gigante del supermercadismo en la etapa más dura de los confinamientos por la crisis del coronavirus. “Fue vital para la provisión de alimentos básicos”, explicó.

Asimismo, alegó que está en vigencia un decreto que resguarda a las compañías francesas de inversiones del extranjero compulsivas durante la pandemia, lo que habilita al Gobierno a vetar cualquier potencial compra por parte de Couche-Tard, por ejemplo.

Antes del anuncio del gobierno, Carrefour subió más del 10 por ciento en la bolsa de París y la empresa de Canadá se contrajo casi 11 por ciento.

Reacciones

Couche-Tard ofrece pagar la mayor parte de los 21 euros por acción en efectivo, pero Carrefour aún no ha dado una respuesta.

Menos ahora, que se ha conocido la opinión de los ministros de Macron.

Para Carrefour, España es el tercer mayor país en cuanto a volumen de negocio. Los primeros son Francia y Brasil. 

El 60 por ciento de su capital cotiza en papeles en la bolsa francesa. El mayor dueño de acciones es la familia Moulin, que posee, además, las Galerías La Fayette. Estos tienen casi el 13 por ciento de las acciones.

Le sigue Bernard Arnault, el propietario de mega holding de artículos de lujo LVMH, con el 9 por ciento.

Finalmente, Bank of America Merrill-Lynch posee el 8 por ciento, entre los accionistas más relevantes.

Couche-Tard, en tanto, volcó al mercado público el 47 por ciento y no existe un accionista mayoritario y con una cantidad importante de papeles.

El poder en las decisiones lo tienen los fundadores del holding. Son cuatro canadienses que poseen el control de casi el 70 por ciento del derecho a voto del conjunto de la empresa.

Alain Bouchard es el más importante y tiene el 35 por ciento de ese control.

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