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La pandemia de coronavirus es un problema grave para todos los sectores industriales y comerciales del mundo. También el negocio de los bancos se ve afectado por el aislamiento y la crisis sanitaria.

Sin embargo, para las entidades financieras privadas de Europa las complicaciones serán mayores ya que hay dificultades crónicas que se arrastraban desde antes de la llegada del Covid-19.

De acuerdo con datos de la consultora McKinsley, los bancos privados europeos sufrieron el año pasado un segundo periodo anual consecutivo con menores ganancias, todo esto en un contexto de fuertes ganancias en los mercados financieros internacionales.

Esto deja en evidencia que el sector ya estaba en una posición vulnerable antes de que “atacara” el coronavirus.

Sin cambios profundos en los bancos

Las causas son variadas, pero una de las más importantes es que los altos mandos de los grandes bancos privados de Europa no aprovecharon el “viento de cola” de los años anteriores para impulsar cambios en sus modelos operativos. 

Para no enfrentar el “dolor” de este tipo de decisiones, los bancos no aprovecharon el mejor momento de los mercados para solucionar dificultades históricas del sector, en especial derivadas de sus altos costos operativos.

Ahora, con la pandemia golpeando, surgieron nuevos problemas para los bancos privados, incluida una baja en las ganancias, una mayor insatisfacción entre los clientes y dificultades operativas derivadas del trabajo remoto.

De acuerdo con McKinsey, uno de cada cinco clientes de los bancos privados de Europa ya ha transferido dinero a otra entidad este año, mientras que un tercio de los clientes del sector expresó su insatisfacción con los estándares de servicio.

El último análisis de la compañía de investigación, que abarcó a más de 100 bancos privados asentados en toda Europa, dice que las ganancias cayeron un 1,5 por ciento en 2019 y más del 9 por ciento si se compara con 2017.

Así es, de más de 14.700 millones de euros en 2017, se pasó a 13.300 millones el año pasado.

Para McKinsey, la industria bancaria privada sólo podrá salir fortalecida de la crisis del coronavirus si actuaba con prontitud; algo que, por ahora, no se ha advertido.

Según la firma de investigación, “los bancos privados deben repensar su modelo de servicio al cliente”. Algunos han progresado, pero ahora, con la crisis del Covid-19, es algo urgente.

Los costos de los bancos crecen más que los ingresos

Uno de los grandes problemas es que los costos han aumentado casi el doble de rápido que los ingresos desde 2007 en toda la industria de la banca privada europea, llevando la relación costo-ingreso promedio a un máximo insostenible.

Según los datos recopilados por la consultora, los bancos han hecho (y logrado) poco en cuanto a ahorro de costos.

Todo lo contrario: la industria aceleró el gasto, incluso cuando el crecimiento de los ingresos se había frenado desde 2015.

Ahorro Europa

El crecimiento de los ingresos se vio limitado porque no hubo grandes aportes de nuevos inversores, por la presión a la baja en relación con las tarifas de asesoramiento y por la renuencia de los clientes a reducir sus grandes tenencias en efectivo.

Y en pandemia, la cosa se está poniendo peor porque, según McKinsey, los clientes están transfiriendo sus activos en acciones hacia el efectivo, para cuidarse de la volatilidad del mercado.

Esto, para los bancos, es un problema, porque afecta los ingresos obtenidos en la administración de las inversiones.

Eeste fenómeno está en línea con la información relevada por el Banco Central Europeo (BCE) respecto de los depósitos bancarios en los países europeos más importantes en tiempos de Covid-19.

Según el BCE, desde que comenzó la pandemia, la mayoría de los europeos, como respuesta a la agitación económica y social, decidió dejar los ahorros en los bancos, pero en efectivo y en cuentas a la vista.

En Francia, por ejemplo, depositaron 20 mil millones de euros en marzo, un número muy superior a los 3.800 millones de euros de promedio.

En el mismo mes, en España, por caso, los españoles ahorraron en efectivo en los bancos locales algo más de 10 mil millones de euros. Un valor extraordinario en comparación con los 2.300 millones que depositaban en promedio.

Una década perdida

McKinsey dice que las ganancias de los bancos privados europeos tardaron una década en recuperarse luego de la crisis de 2009.

Recién en 2017 llegaron a los niveles alcanzados en 2007, después de que “explotaron” las hipotecas subprime

Ahora, con las previsiones para el crecimiento económico mundial en el sótano, McKinsley sugiere que la disminución de la actividad de 2020 será mucho más severa que la recesión provocada por la crisis financiera.

Por esto, la consultora entiende que los ingresos y, por ende, las ganancias para los bancos privados europeos, podrían ser mucho peores.

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