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Bajo el título La Era del Desorden, el Deutsche Bank lanzó recientemente un informe en el que pronostica que se está iniciando en el mundo este periodo económico. Según los analistas del banco alemán, la característica más destacada del “superciclo estructural”  es el caos y el desgaste de la ola globalizadora que humanidad ha vivido desde los años sesenta.

“El mundo está en la cúspide de una nueva era que se caracterizará inicialmente por el desorden con un probable debilitamiento de la globalización que creó el rápido crecimiento económico y de los precios de los activos de los últimos 40 años”, puntualiza el estudio de anual de rentabilidad de activos a largo plazo 2020 de Deutsche Bank.

La publicación sostiene que el nuevo período ha comenzado este año. Pero acota que su origen no está en la pandemia de coronavirus, aunque reconoce que la crisis sanitaria aceleró el proceso de cambio. El ciclo es descrito como un proceso que “da forma a todo, desde las economías hasta los precios de los activos, la política y nuestra forma de vida en general”.

Esta “Era de desorden” que viene acelerándose, está amenazando las altas valoraciones de los activos globales de la actualidad, señala el equipo dirigido por el estratega Jim Reid. Durante esta etapa, los gobiernos y corporaciones absorberán más deuda, algo que ya el FMI, el Banco Mundial y otros organismos han pronosticado.

Los superciclos de la economía contemporánea

De acuerdo con el estudio de la institución financiera la economía moderna está estructurada en cinco súper ciclos históricos:

  • Primera era de la globalización (1860-1914).
  • I y II Guerra Mundial y Gran Depresión (1914-1945).
  • Acuerdos de Bretton Woods (1945-1971).
  • Periodo de alta inflación (1970-1980).
  • Segunda era de la globalización (1980-2020).

Las previsiones del Deusche Banck son que en este nuevo período económico los temas clave de análisis serán:

1. Crecientes tensiones comerciales EE.UU – China

Los presidentes Donald Trump de EE.UU y Xi Jinping de China.

La influencia de China en el mundo entero ha venido creciendo aceleradamente, amenazando la hegemonía económica de los EE.UU. Bajo el mandato de Donald Trump, EE.UU ha intentado frenar el expansionismo chino adoptando una serie de medidas controversiales. Entre ellas, el bloqueo a la red 5G de Huawei y la prohibición de las app chinas Tik Tok y WeChat.

Debido a la propagación del covid-19 en todo el mundo y el daño económico y social que ha causado, EE.UU ha acusado al gobierno comunista chino de ocultar la verdad. Trump pidió recientemente responsabilizar a China por permitir que el coronavirus infectara al mundo.

Durante 2019 y principios de este año, la guerra comercial entre las dos potencias dominó el escenario. Después de intensas negociaciones, las tensiones comerciales entre las dos potencias económicas disminuyeron. Sin embargo, a lo largo del año han continuado los enfrentamientos y la adopción de medidas proteccionistas.

Trump asumió la política de America First para proteger los intereses estadounidenses. Pidió a las grandes corporaciones americanas producir en los EE.UU para crear más empleos y fortalecer la economía doméstica. A cambio ofreció una serie de estímulos a las empresas que se mudaran.

Otras medidas han llevado al gobierno estadounidense a fortalecer las fuerzas armadas y apoyar a sus socios extranjeros estratégicos como Taiwan. Trump retiró a EE.UU de varios tratados internacionales como el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y el Acuerdo Climático de París.

China ha respondido imponiendo aranceles a los productos y empresas estadounidenses y estimulando su demanda interna. El gobierno chino está consciente de la necesidad de disminuir su dependencia comercial del extranjero. China prevé que después de la pandemia el rechazo de los gobiernos y naciones afectadas por el virus irá en aumento.

2. Los desafíos de la UE: ¿más integración o separación?

Los resultados de la política exterior de los países europeos integrados en torno a la UE definirán a largo plazo el futuro de esta comunidad de naciones.

Uno de estos desafíos es la negociación post Brexit con Reino Unido, que se muestra reacio a cumplir sus compromisos. Así como los acuerdos de política económica entre los países ricos y los países más pobres de la Unión Europea para sortear la crisis del coronavirus.

La pandemia está poniendo a prueba hasta dónde es posible mantener esta mancomunidad sin que se produzca un sismo nacionalista. Las diferencias culturales y las asimetrías económicas y financieras entre los países europeos, son factores en pugna permanente para lograr una mayor integración o un estancamiento de las relaciones.

3. Endeudamiento crónico y generalización de la Teoría Monetaria Moderna

Las medidas de auxilio de los gobiernos y las dificultades para atender los efectos devastadores de la pandemia, están basadas en la absorción de un volumen extraordinario de deuda. Los colosales desembolsos aprobados por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Central Europeo, la Reserva federal y otros organismos de crédito han alcanzado niveles récord.

El informe del DeuscheBank recoge las preocupaciones por el aumento del nivel de deuda de todos los países en algunos casos superiores al 100% de sus PIB. Por otro lado, analiza la generalización de la polémica Teoría Monetaria Moderna (TMM).

Según esta teoría un país con moneda propia y altos niveles de endeudamiento no tiene por qué preocuparse. Siempre tendrá la opción de emitir más dinero físico o digital para pagar sus compromisos financieros. El problema es la inflación que genera, aunque en el caso europeo es más bien lo que se busca.

De modo que un alto nivel de deuda + TMM provocará una mayor incertidumbre y caos en los mercados financieros del mundo. Aunque todo dependerá de si en efecto se adopta y generaliza la aplicación de esta teoría

4. ¿Mayor inflación o deflación?

La inflación es un fenómeno económico caracterizado por el alza permanente e incontrolable de los precios de los bienes y servicios en un país. El efecto inflacionario de los estímulos financieros podría verse en el mediano y largo plazo por la emisión de dinero por parte de los bancos centrales.

La deflación, por otro lado, que se está observando en Europa es un fenómeno a la inversa. La oferta de bienes y servicios supera a la demanda y se aprecia en sectores como el turismo español, incluyendo la hotelería y el transporte aéreo. También en el sector de la energía (petróleo crudo), por el desplome de la demanda interna en todos los países debido a la crisis sanitaria.

Un país o región del mundo sometida a un proceso de deflación puede causar la ruina del sector productivo. La consecuencia es que caen las ventas de las empresas y con estas los beneficios y la reinversión. Se eliminan puestos de trabajo, generándose el colapso del consumo lo que provoca el hundimiento de la demanda. Es un ciclo económico pernicioso.

5. La desigualdad empeora

Los expertos del Deutsche Bank pronostican que durante la Era del desorden se producirá un aumento de la desigualdad intersectorial. No solo en los países más atrasados, sino incluso en los países desarrollados, porque afectará de forma distinta a los diversos sectores de la economía.

El proceso de recuperación de la crisis pandémica tendrá forma de K, según los analistas. Es decir, que ciertos sectores económicos disfrutarán de mejores condiciones para crecer y desarrollarse que otros.

Es el caso de las empresas tecnológicas y las plataformas digitales, las farmacéuticas y la industria alimentaria, entre otras. En cambio, sectores y servicios como hotelería, restauración, aerolíneas, cines, parques, etc., sufrirán muy duramente los embates de este momento histórico.

Para evitar mayores daños, los gobiernos deberán afinar los mecanismos tributarios. Así podrán tratar de igualar a los distintos sectores económicos. Se deberán aplicar nuevos impuestos por sectores y según los niveles de beneficios. De esta manera, las empresas y personas que obtengan mayores beneficios, deberán pagar más. La idea es que en el largo plazo, disminuya la desigualdad.

6. La brecha intergeneracional se ensancha

El estudio prevé que durante la Era del desorden habrá una confrontación de carácter generacional. Las condiciones de vida de los jóvenes actuales serán menores a las de sus padres, que disfrutan de mayor protección social (sistema de salud, pensiones). Su generación tendrá que enfrentar y pagar la deuda que se está acumulando actualmente.

El pago de la deuda global podría llevarse al menos un par de generaciones – si es que es posible pagarla. Con el aumento de la expectativa de vida y las bajas tasas de natalidad actual en los países desarrollados, las nuevas generaciones tienen todo un desafío.

En el informe, los economistas del banco alemán no incluyen en su análisis la solidaridad expresada por los mayores durante la crisis de 2008. Muchos padres tuvieron que auxiliar y sostener a sus hijos y nietos para evitar que colapsaran económicamente.

7. Debate sobre el cambio climático

Es un tema siempre en boga. El cambio climático quiérase o no estará en la mesa de discusión y negociación. La necesidad de adoptar un modelo económico sostenible pasa por revisar las actuales formas de energía y su uso. Así mismo, la actual forma de producir.

Por otro lado, es ineludible profundizar el proceso para revertir los daños al medio ambiente tanto en las grandes ciudades industriales como en los pulmones vegetales y reservorios de agua del planeta.

La discusión entre quienes consideran más importante el crecimiento económico y la producción de alimentos y los que anteponen el cuidado y la preservación del medio ambiente. El conflicto entre ambos sectores será un factor que agregará más desorden a esta era.

8. La revolución tecnológica y su impacto

La cuarta revolución industrial marcada por el desarrollo tecnológico, ha provocado un impacto muy profundo en el mundo en las últimas dos o tres décadas. La incorporación de la inteligencia artificial y la digitalización a la industria y todos los sectores de la vida, es asombrosa.

El desarrollo de computadores cuánticos, la robótica, la biotecnología y la monetización de los datos, tendrán un impacto muy importante en el empleo, tal cual lo conocemos. Pero también en las relaciones sociales, en la familia, en la forma de practicar el ocio. Un factor adicional que se suma también al desorden.

De cumplirse estas previsiones del Deutsche Bank, tendremos un mundo profundamente desigual y en constante conflicto permanentemente. Aunque nadie tiene una bola de cristal para adivinar el futuro y saber a ciencia cierta qué ocurrirá dentro de un año, cinco o tal vez diez.

Hace apenas 8 meses atrás, nadie vio el maremágnum que se venía contra el mundo con la propagación del coronavirus desde la ciudad china de Wuhan. Tal vez solamente la alta jerarquía del Partido Comunista Chino, como se ha señalado insistentemente.

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