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La fiscalidad española, mediante las prestaciones públicas y los impuestos, han contribuido a reducir las desigualdades en la distribución de la renta en los ciudadanos de España. Y, entre 2013 y 2017 lo hicieron reduciendo un 40% las desigualdades sociales. Así lo afirma un estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). El informe, que pertenece a la quinta edición del Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones de los hogares españoles, ha analizado los datos de las condiciones de vida de los españoles del periodo comprendido entre 2013 y 2017.

Las conclusiones de Fedea son claras: casi la totalidad del efecto redistributivo de España se debe a las prestaciones monetarias y a los servicios públicos. Sin embargo, el impacto de los impuestos en la redistribución de la riqueza y la lucha contra las desigualdades es ínfimo. De hecho, casi el 30% de la desigualdad reducida por los organismos públicos de España se consiguió gracias a las prestaciones monetarias. Entre ellas destacan principalmente las pensiones y las prestaciones contributivas y subsidios.

Por otro lado, los servicios públicos como la sanidad y la educación (financiadas con fondos públicos) consiguieron reducir un 8% las desigualdades de renta en España. Sin embargo, el sistema impositivo tuvo un impacto ínfimo en la redistribución de la renta. Los impuestos solo contribuyeron en un 2% en la reducción de las desigualdades de renta en España. Este 2% conseguido por los impuestos se debe principalmente a la aplicación del Impuestos sobre las Personas Físicas (IRPF)  y su tipo de imposición según renta. De hecho, según el informe, el IRPF consigue compensar el “carácter regresivo” del resto de impuestos y cotizaciones sociales, que no solo no ayudan a redistribuir la renta, sino que agrandan las desigualdades.

El IRPF y el IVA, los únicos impuestos que consiguen mantener su recaudación

Ante las dificultades del sistema impositivo español para luchar contra la desigualdad de renta se esconde también una ineficiencia de los tributos españoles para recaudar recursos. Según datos de la Agencia Tributaria, en 2019 España recaudó un 4,45% menos que en 2018 en impuestos, con una cifra total de 23.733 millones de euros. Este descenso se debe principalmente al hundimiento sin precedentes del Impuesto de Sociedades. Según el informe de Declaración de Renta y Patrimonio del Consejo General de Economistas, el impuesto que pagan las empresas ha caído un 47% en los últimos 12 años. Un hundimiento del impuesto de sociedades que ha sido compensado por el impuesto sobre la renta (IRPF) que ha incrementado su capacidad de recaudación un 19,66% entre 2007 y 2019.

Otro de los grandes impuestos que ha conseguido aumentar su recaudación en la última década es el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Debido a la reforma fiscal del gobierno español de 2012, el IVA se ha disparado un 28% en los últimos 12 años. La subida del 16% al 21% de tipo impositivo sobre los bienes y servicios materiales, hizo en que en 2019 España recaudara hasta 70.538 millones de euros, 15.000 millones más que en 2007.

Las cifras, pues, muestran cómo el IRPF (con distintos tipos impostivos según la renta) y el IVA (con tipos impositivos según el producto, pero no según la renta) recaudan cerca de 160.000 millones de euros anuales. Una cifra que supone más del 75% del total de impuestos recaudados por el Estado Español.

España suspende en bienestar material tras la jubilación

Y a pesar de que las desigualdades la renta en España disminuyan, principalmente gracias a las pensiones, la calidad de vida de la jubilación en España se encuentra a la cola de la Eurozona. Al menos así lo asegura la octava edición del Global Retirement Index, un estudio publicado por la consultora Natixis IM que mide la capacidad de un Estado de satisfacer las necesidades de su población jubilada.

De los 44 países analizados por el estudio, España se sitúa en la posición 32, siendo el peor dato de un país de la Eurozona. El informe de Natixis analiza varios indicadores como el bienestar material, la calidad financiera, la salud y la calidad de vida. Y la principal rémora de los jubilados en España se encuentra en el bienestar material. En este indicador, España se sitúa en la posición 39 con una puntuación del 35%. En Europa el dato de España solo es superado por Grecia que saca unan puntuación del 15%.

Por otro lado, España también se sitúa a la cola de la calidad financiera. El informe, destaca que, tras la jubilación, los ciudadanos de España tienen dificultades para acceder a servicios financieros, generar ahorros y maximizar ingresos. Este indicador también evalúa la capacidad del Estado para gobernar y la tasa de endeudamiento público, así como la dependencia de la tercera edad. Y si bien en este indicador España ha ido ganando puntos en los últimos años, sigue todavía en la cola de la Unión Europea.

La calidad de vida, único indicador aprobado para España

El propio estudio indica también analiza aquellas variables que puedan determinar la calidad de vida de los jubilados. Y en este caso a España se le otorga una puntuación que se encuentra en la media europea. Más concretamente, el estudio coloca a España en el puesto 18 gracias, principalmente, a las buenas puntuaciones en la calidad del agua y saneamiento, la biodiversidad y el estado del aire.

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