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La división entre los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea sobre cómo estructurar el plan de recuperación económica continúa. Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, explicó que, aunque hay un “consenso emergente” sobre algunas cuestiones, todavía hay “dificultades” en otros puntos sobre los que deben trabajar.

Los 27 países miembros celebraron la cumbre este viernes 19 de junio mediante una videoconferencia. La misma duró cuatro horas, pero no hubo el resultado apurado. Los líderes de la Unión Europea acordaron reunirse en Bruselas a mediados de julio para seguir negociando de manera presencial. La fecha aún no ha sido definida.

La pandemia de COVID-19 ha causado estragos en las economías europeas. Es por ello que los Estados miembros están debatiendo un presupuesto comunitario para el periodo 2021-27 de unos 1,1 billones de euros. 

También evalúan una propuesta de la Comisión Europea de pedir prestado al mercado 750.000 millones de euros para ayudar a reactivar las economías más afectadas por el coronavirus, en particular Italia y España.

Esta primera discusión sobre el plan de recuperación ha servido para que cada capital expresara sus ideas acerca del planteamiento de la Comisión Europea. 

Asimismo,  el intercambio dejó abiertos temas como el tamaño final del fondo, su duración, la proporción de transferencias y préstamos, la clave de reparto de las ayudas, la condicionalidad que tendrán aparejada y el futuro de las reducciones de las contribuciones de los países más ricos al presupuesto comunitario.

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, calificó el encuentro entre los líderes de la Unión Europea como positivo. Igualmente, aseguró que los líderes están de acuerdo en la necesidad de una respuesta ambiciosa, “que combine solidaridad, inversiones y reformas”. 

Las brechas entre los miembros de la Unión Europea

La presidenta de la Comisión Europea también reconoció que hay grandes diferencias en asuntos como el tamaño global del futuro presupuesto, el equilibrio entre los préstamos y las subvenciones del fondo de recuperación. 

De igual forma, tampoco se llega a un consenso sobre los nuevos recursos, los criterios para repartir el dinero del fondo y los descuentos del presupuesto.

Países Bajos, Suecia, Dinamarca y Austria abogan por reducir el tamaño total del fondo, aumentar el peso de los préstamos frente a las subvenciones y limitar la duración del plan extraordinario de recuperación. 

También exigen que se mantengan las reducciones a sus aportaciones anuales al presupuesto de la Unión Europea, unos mecanismos de corrección que se les aplican desde hace años. En cambio, Francia, Alemania, España, Italia y el resto ven con buenos ojos la propuesta de Bruselas.

Los países del este consideran que el sur recibirá demasiado dinero. Pidieron que el gasto se centre en la agricultura y en cerrar las brechas de desarrollo con el oeste. 

A su vez, este último grupo está decidido a mantener sus bonificaciones en las contribuciones a las arcas conjuntas del bloque. Otors buscan eliminarlas de forma gradual.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, manifestó su impaciencia ante la falta de progresos del proceso de negociación. El ejecutivo exigió la pronta adopción de un acuerdo.

Por otro lado, el primer ministro sueco Stefan Lofven comentó que los Estados miembros de la Unión Europea siguen “bastante alejados los unos de los otros”. Aunque todos quieren firmar un acuerdo durante el verano, Lofven dijo no estar seguro de que esto sea posible.

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