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Las relaciones diplomáticas entre la UE y China no pasan por su mejor momento como consecuencia de las fricciones constantes entre el gigante asiático y Estados Unidos. Tras siete años de negociación para llegar a un acuerdo centrado en nuevas inversiones entre las dos potencias, este 2020 tenía que ser el año del acuerdo definitivo entre los representantes europeos y chinos. Sin embargo, la llegada de la pandemia producida por la Covid-19, no solo ha aplazado los plazos previstos, sino que ha hecho aumentar la desconfianza entre la UE y China.

Buena muestra de ello fue la cumbre celebrada ayer entre el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la canciller alemana, Angela Merkel y el presidente chino Xi Jinping. Una cumbre que en su momento tenía que celebrarse en la ciudad alemana de Leipzig, pero que por motivos de la pandemia, se redujo a una simple videoconferencia.

Una videoconferencia que puso de manifiesto las diferencias todavía existentes entre las dos potencias y que terminó sin comunicado ni fotografía conjunta. De hecho, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, aseguró tras la conferencia que la Unión Europea (UE) debe ser un “jugador” y no el “terreno de juego” de la diplomacia china. En las declaraciones, Michel abogó por construir una relación “más equilibrada” entre la UE y China, tras los tropiezos constantes en las relaciones políticas y comerciales entre las dos potencias. Unos tropiezos que Europa interpreta como la cabeza de turco de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y el gigante asiático.

Voluntad para revertir la situación

Sin embargo, los últimos acontecimientos diplomáticos dejan entrever un cambio de actitud del ejecutivo chino hacia Europa. “China y la UE deberían adoptar una postura flexible, prácitica y de cooperación en las negociaciones sobre el acuerdo de inversión bilateral, encontrar una solución a los problemas pendientes lo antes posible y cerrar un pacto exhaustivo, equilibrado y de gran nivel este año”, aseguraba hace pocos días Wang Yi, ministro de Exteriores del gobierno chino.

Por otro lado, la UE también muestra su interés para cerrar un acuerdo de inversiones con China  antes de terminar el año, pero no a cualquier precio. “La UE enfatizó que se requeriría un compromiso político de alto nivel dentro del sistema chino para alcanzar un acuerdo significativo”, aseguraron Michel, von der Leyen y Merkel en el comunicado posterior a la cumbre mantenido con el presidente chino.

En todo caso, la principal novedad de la cumbre celebrada ayer se encuentra en el consenso entre las filas europeos ante las expectativas de China. Un consenso generado por la canciller alemana, Angela Merkel, que actualmente preside la representación de los estados de la Unión Europea, que ha intensificado sus relaciones con los principales estados de la UE para mandar un mensaje unánime a los dirigentes del gobierno chino. Y a pesar de que la reunión se haya saldado sin ningún acuerdo concreto, las relaciones parecen fluir algo más de lo que lo hacían en el mes de junio.

En ese momento, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen identificó Cihna como “un socio comercial, un competidor económico y un rival sistémico”. Unas declaraciones que tenían como principal punto de batalla las restricciones que establece China a las empresas europeas que, según la UE, hace imposible la competencia de las firmas del viejo continente en terreno asiático.

Las exportaciones chinas se disparan en agosto

Las dificultades diplomáticas de la UE con China vienen de lejos, pero la crisis de la Covid-19 han ahondado en una dependencia que desde Europa no consideran saludable. De hecho, la economía china ha sido capaz de recuperar su actividad mucho más rápido que el resto de potencias mundiales, incluida Europa. Buena muestra de ello son las exportaciones del gigante asiático que en agosto crecieron un 11,6% interanual. La cifra, de más de 200.000 millones de euros refleja la reactivación de la demanda internacional, pero también la capacidad de china de producción. Una capacidad mucho mayor de la que tiene hoy en día la Unión Europa.

Por otro lado, los datos del mes de agosto muestran una cierta reducción de las importaciones chinas. Con un valor total de unos 150.000 millones de euros, la balanza comercial de China se encuentra en máximos en este 2020. China parece no confiar en el mercado exterior y se muestra dispuesta a potenciar todavía más su capacidad productiva. Y esta voluntad política se demuestra con todavía más evidencia ante su relación con la Unión Europea. Según los datos comerciales del mes de agosto, las exportaciones de China a Europa alcanzaron los 31.000 millones de euros. La cifra supone un incremento del 5,3% respecto al mes de agosto de 2019. Por el contrario, las importaciones chinas de productos europeos cayeron un 4,1%, con una cifra total de 19.283 millones de euros.

Más complejo es el comercio internacional de China con Estados Unidos. Las importaciones de productos estadounidenses hacia China incrementaron un tímido 0,2%, pero la cifra sigue siendo ínfima: 9.124 millones de euros. Por otro lado, la demanda de productos chinos por parte de Estados Unidos también se resiente. En el mes de agosto, China exportó productos por valor de 38.000 millones de euros.

 

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