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Los formuladores de políticas económicas de la Comisión Europea consideran que el gigantesco fondo de recuperación aprobado el año pasado para combatir los efectos dañinos causados por la crisis pandémica en las economías de la zona euro, podría convertirse en una herramienta más permanente.

En un acuerdo sin precedentes, los 27 países miembros de la comunidad aprobaron constituir un fondo para la emisión de deuda conjunta por 750 mil millones de euros. Aunque se trató de una medida de carácter extraordinario y única, Bruselas está analizando su impacto en el mediano y largo plazos.

Si el fondo puede ayudar a mejorar la salud de las economías europeas golpeadas por la coronavirus e impulsar su crecimiento, podría ser incorporado por la Comisión como un instrumento de ayuda permanente.

Un fondo de tal magnitud, además, serviría para afrontar los desafíos que plantea el cambio climático. El fomento de una economía más verde y digital en todas las naciones del bloque, va a requerir de ingentes recursos financieros en los próximos años.

Convencer al norte de mutualizar la deuda

Entre los más entusiastas impulsores de la política de mutualización de deuda están España, Grecia e Italia. Su nivel de endeudamiento con respecto a su producto interno bruto es demasiado elevado. Así que, compartir sus pasivos, les vendría como anillo al dedo.

El problema es que antes deberán convencer a los estados comunitarios del norte de la Unión Europea de su viabilidad. Por años desde que fue lanzado el endeudamiento conjunto Alemania, Suecia, Finlandia y los Países Bajos se han opuesto.

Estos países temen que financiar el relajamiento de las políticas fiscales de los estados del sur cree problemas futuros. Aparte de que no tendrían ningún incentivo para introducir reformas estructurales orientadas a disminuir su elevado déficit fiscal.

El fondo de recuperación ha sido visto por algunos economistas como un primer paso para la emisión de deuda conjunta. La mutualización de deuda se convertiría en una política más regular por parte del bloque.

Préstamos pagaderos a 30 años

Los Eurobonos en el futuro recibirían una calificación AAA. Esto es algo que los funcionarios de la Comisión Europea analizan actualmente. La idea ha sido planteada ya ante el Parlamento Europeo.

El vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis, señala que “Cuanto más éxito tengamos en la implementación de este mecanismo, más margen habrá para las discusiones sobre tener un instrumento permanente, probablemente de naturaleza similar”.

Los préstamos que haga la Comisión ejecutiva en nombre de todos los estados miembros de la UE, serían reembolsados a 30 años. Para ello se crearían nuevos impuestos que se denominarían nuevos recursos propios.

Gravámenes que podría acordar la UE

Estos instrumentos para soportar la deuda conjunta todavía no han sido acordados. Sin embargo, se considera incluir gravámenes a las emisiones de CO2 y la economía digital. Así como también a las importaciones de productos fabricados con las llamadas “tecnologías sucias”.

Según el comisario económico de la UE, Paolo Gentiloni, la mutualización de la deuda “Tendrá consecuencias permanentes en los mercados financieros”. La razón es que se registrará una deuda denominada en Europa y pagadera a 30 años.

Dijo así mismo el funcionario que “si este instrumento funciona y somos capaces de acordar los nuevos recursos propios para reembolsar esta deuda común”, en el futuro será necesario abrir un debate muy serio relacionado con las nuevas iniciativas.

Agregó Gentiloni que en todo caso lo más importante de estas nuevas iniciativas de apoyo comunitario es procurar que funcionen. Y, desde luego, que los préstamos sean reembolsados “con nuevos recursos propios”.

Mecanismo para la aprobación de empréstitos

Para que la Comisión pueda comenzar a solicitar préstamos en los mercados, hay un paso previo. A través de sus parlamentos nacionales, los estados miembros de la UE deberán ratificar primero que están dispuestos a aumentar las garantías para reembolsarlo.

Tal garantía aplica en caso de que los nuevos impuestos no sean aprobados por la UE. Aun ocho países del bloque no lo han hacen. Para obtener el préstamo comunitario, cada gobierno debe igualmente ajustarse a los lineamientos acordados por el bloque.

Una parte del efectivo será entregado en forma de subvenciones y otra mediante préstamos muy baratos. Pero cada país debe presentar a la Comisión un plan de inversión de esos recursos observando las normas aprobadas.

Primeros créditos se entregarían en julio

14 de los países de la eurozona han presentado sus planes de gastos. Se espera que el resto lo haga en la primera quincena de junio, informó Dombrovskis.

En su plan, cada estado no solo debe incluir los gastos. Las normas establecen que también los gobiernos expongan como piensan reestructurar sus economías para la digitalización y la meta de emisiones de CO2.

En un plazo de dos meses la Comisión evaluará cada uno de los planes. Luego, los ministros de finanzas de la UE disponen de un mes para presentar un documento de apoyo de la Comisión sobre el préstamo.

De acuerdo con Dombrovskis los primeros desembolsos con arreglo al plan comunitario podrían hacerse en julio. Si bien los primeros planes que se presentaron adolecían de problemas, ahora están bastante equilibrados respecto a la normativa.

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