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Paradójicamente, el fallo del tribunal holandés contra Royal Dutch Shell la semana pasada, servirá para que las compañías estatales de los países productores se beneficien aún más de la subida de los precios del petróleo crudo.

No es que la decisión judicial fuera del agrado de los gobiernos de Arabia Saudita, Rusia o de los Emiratos Árabes. A la larga, este tipo de acciones judiciales serán cada vez más frecuentes en los tribunales de los países desarrollados y perjudicarán también a los productores.

Sin embargo, por ahora, la derrota legal de Shell servirá para que las petroleras estatales de los grandes productores mundiales reafirmen su poder. Aumentarán sus inversiones y exportaciones de crudo y rebanarán una cuota mayor del mercado que dejen las petroleras privadas.

En la misma situación de Shell están las estadounidenses Chevron y ExxonMovil o la española Repsol. La presión para que estas compañías reduzcan sus emisiones de carbono irá en aumento en los próximos años.

Petroleras estatales de la OPEP no tienen presión

Esa presión no la tienen estatales petroleras como Saudi Aramco de Arabia Saudita, Gazprom y Rosnef de Rusia o la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi. Más bien, para los líderes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados OPEP + significará mayores negocios.

Las empresas petroleras privadas tendrán dificultades para invertir en la producción del crudo. En consecuencia, su participación en el mercado podría reducirse. En un momento en que se prevé un aumento de la demanda de petróleo y gas debido a la recuperación de la economía global, esas son malas noticias para las petroleras privadas.

La red holandesa de activistas climáticos Amigos de la Tierra ganó una demanda a Royal Dutch Shell ante una corte de Holanda. El fallo establece que la compañía anglo – holandesa deberá reducir sus emisiones hacia el año 2030. En la práctica eso significa que deberá disminuir drásticamente la producción de crudo y gas.

Chevron y Exxon en el banquillo

Paralelamente las estadounidenses Chevron Corp y Exxon Mobil Corp eran acusadas por sus accionistas de demorar sus compromisos con el cambio climático y votaron a favor de que ambas empresas aceleren su transformación.  

La dependencia de Occidente de los llamados “regímenes hostiles”, cuyas empresas son propiedad estatal, parece que irá en aumento, comentó en tono de broma un ejecutivo de la compañía rusa Gazprom.

Consultadas sobre el tema por Reuter, las petroleras estatales Saudi Aramco, Gazprom y Adnoc prefirieron no hacer comentarios, al igual que la también compañía rusa de petróleo Rosneft de capital público y privado.

Respecto al fallo de la corte holandesa un funcionario de primer nivel de Saudi Aramco señaló que la decisión judicial ayudará a la OPEP a aprobar un aumento de la producción. “Es genial para Aramco”, afirmó.

Compromiso con el clima y presiones

El crecimiento de las grandes compañías privadas occidentales como Shell o Exxon en el último medio siglo, ha sido impresionante. Para Occidente representaba un objetivo estratégico inaplazable reducir dramáticamente su dependencia del petróleo árabe y ruso, dada su importancia geopolítica.

Todos los gigantes petroleros, incluyendo a Total y British Petroleum, se han comprometido a reducir de forma drástica sus emisiones de carbono con vista al 2050. Pero parece que el cambio de su modelo de negocios y ese compromiso deberá cumplirse anticipadamente.

Las petroleras privadas están enfrentando una mayor presión no solo de los grupos ecologistas sino de parte de los inversores. De modo que no les quedará más alternativa que apegarse a los objetivos de la ONU para impedir el cambio climático y reducir el calentamiento global.

Esa presión no la tienen las grandes compañías estatales de Arabia Saudita, Rusia o Abu Dhabi. Sus planes de involucrarse en el uso de energías limpias y renovables es más por una razón de mercado que a motu proprio.

Gazprom, por ejemplo, prevé un aumento del uso del gas natural en las próximas décadas. La empresa considera que el consumo de gas superará a las energías renovables y el hidrógeno.

Participación en el mercado

Actualmente, el 15% de la producción mundial de petróleo es controlada por los gigantes petroleros occidentales. En tanto que la participación de la OPEP y sus aliados es de aproximadamente el 40%.

En las últimas décadas, tal participación en el mercado petrolero ha permanecido más o menos estable. La demanda adicional de petróleo fue cubierta con las empresas estadounidenses de esquistos, las cuales enfrentan similares presiones relacionadas con la preservación del clima.

En los últimos 20 años el consumo mundial de crudo aumentó de 65 millones de barriles diarios a 100 millones. La mayor proporción de crecimiento del consumo provino de Asia. Los grandes consumidores asiáticos como China e India, no han asumido ningún compromiso de reducir su consumo de crudo. Para disminuir su gigantesco consumo de carbón, China aumentará su demanda de gas.

No más inversiones en petróleo y gas

En mayo, la Agencia Internacional de Energía, exigió al mundo eliminar los planes de nuevos desarrollos relacionados con la explotación de petróleo y gas. El organismo rector de las políticas energéticas occidentales, sin embargo, no dijo que qué manera se deberá reducir la actual demanda.

El problema para las grandes petroleras privadas es la enorme deuda contraída durante la pandemia. Para pagar a sus acreedores y generar dividendos para sus accionistas, necesitan producir más y hacer inversiones. En un momento en que los bancos, los inversores y los activistas presionan el negocio.

Las ganancias de las compañías petroleras occidentales son una fuente importante para los fondos de pensiones. Desmontar el negocio en este momento no parece ser su objetivo inmediato a pesar de los fallos judiciales y la presión social e institucional.

“Es vital que la industria petrolera mundial alinee su producción con los objetivos de París”, afirmó el jefe Soluciones Climáticas de Legal & General, Nick Stansbury. Pero, aconsejó que esto se haga “de acuerdo con la política, los cambios en el lado de la demanda y la reconstrucción del sistema energético mundial”.

Advirtió igualmente que “obligar a una empresa a hacerlo en los tribunales puede (si es que es efectivo) sólo generar precios más altos y pérdidas de ganancias”.

Mayores dividendos petroleros

Desde 1990 se han contabilizado unas 52 demandas relacionadas con el cambio climático. Un 90% de tales demandas han sido presentadas en los Estados Unidos y la Unión Europea, según el registro que lleva la firma consultora Verisk Maplecroft.

Se espera que este y los siguientes años en Occidente se produzcan las mayores inversiones en energía. Los temores y la preocupación de las empresas por las regulaciones y la certeza de más pleitos judiciales están estimulando los desembolsos.

El resultado será mayores dividendos. En el caso de Aramco, su dividendo anual es de 75.000 millones de dólares, el más alto de la industria.

La AIE ha insistido en último lustro que habrá una gran escasez de petróleo lo que generará un aumento de los precios. Esta situación será una consecuencia directa de la falta de inversiones después que los precios del crudo cayeran durante el período 2014 – 2017.

Futuro del petróleo y el gas

De producirse un aumento significativo de precios del petróleo este y el próximo año, los mayores beneficiarios serán las grandes empresas petroleras estatales de Arabia Saudita y Rusia. Habrá una transferencia directa de capitales de Occidente hacia esto países orientales autoritarios.

A medida que la demanda de crudo empiece a disminuir en Occidente y Asia y aumente el uso de las energías renovables, los precios del petróleo caerán nuevamente. Eso no quiere decir que el uso del petróleo y el gas acabarán. Pero si se producirá con estándares ESG más bajos, señala un ejecutivo petrolero del Medio Oriente.

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