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La economía de EE.UU da ya señales de recuperación tras el impacto de la pandemia en 2020. Según datos oficiales de la Administración de Joe Biden, el PIB estadounidense creció un 1,6% en el primer trimestre de 2021, respecto a los datos de fin de 2020. Un crecimiento que se eleva hasta el 6,4% respecto al PIB existente a finales del primer trimestre de 2020. Los datos de la Oficina de Análisis Económico del Departamento del Comercio muestran un crecimiento parecido al estimado, situado en el 6,5%. De hecho, los datos oficiales sostienen que las cifras del PIB de Estados Unidos del primer trimestre de 2021 se asemejan a las existentes antes de la llegada de la pandemia. En concreto, se estima que la economía de EE.UU ha conseguido recuperar el terreno perdido en 2020,  y solo se sitúa un 0,9% por debajo de los niveles del cuarto trimestre de 2019.

El principal ritmo de crecimiento de la economía de EE.UU se produjo en el cuarto trimestre de 2020, con un incremento del 4,3%. El crecimiento en el primer trimestre del 2021 ha sido más sostenido. Sin embargo, los datos de EE.UU muestran un crecimiento mayor que el de otros países occidentales, especialmente comparado con los Estados de la Unión Europea.

Así, la economía de EE.UU es la que más ha crecido en el primer trimestre del año en comparación con sus competidores. La economía china creció en el primer trimestre tan solo un 0,6%. Por su parte, la Zona Euro entró en recesión en los tres primeros meses del año, con una contracción del 0,6% del PIB. Lo mismo le ha pasado a Japón, que ha visto reducida su economía un 1,3% durante el primer trimestre del año.

Joe Biden propone un presupuesto de 6 billones de dólares para 2022

La política fiscal expansiva desarrollada por Joe Biden desde su llegada a la Casa Blanca parece estar dando ya sus frutos en términos macroeconómicos. Una política que el presidente estadounidense tiene intención de intensificar en los próximos años. En este sentido, Biden tiene previsto anunciar hoy el plan presupuestario del país para 2022. Un plan presupuestario que estaría dotado de 6 billones de dólares, convirtiéndose en el mayor presupuesto de la historia de EE.UU desde la Segunda Guerra Mundial.

El plan presupuestario de Biden apuesta por una dotación de infraestructuras de 2.300 millones de dólares. También se incrementaría el plan de educación y familias hasta los 1.800 millones y el presupuesto de gasto discrecional, hasta los 1.500 millones. Biden apuesta por proyectar déficits presupuestarios, no solo para el próximo año, sino para toda la década. En total, se pretende incrementar el déficit hasta el billón de dólares en los próximos diez años.

La propuesta de presupuesto de Biden se sumaría al paquete de estímulo económico ya aprobado de 1.900 millones de dólares.

El impuesto mínimo de sociedades internacional de EE.UU. podría ser del 15%

Otra de las grandes operaciones que tiene Biden entre manos es el impuesto mínimo de sociedades a nivel internacional. Un impuesto que finalmente podría ser del 15%, menor del 21% inicialmente propuesto por la administración de Biden.

La propuesta del gobierno estadounidense se está debatiendo actualmente con el Tesoro de Estados Unidos, que ya se ha mostrado dispuesto a aceptar este nuevo impuesto. Las conversaciones también se están manteniendo, de forma simultánea, con un grupo específico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el G20. “El tesoro propuso que la tasa impositiva mínima global sería de al menos el 15%, subrayando que el 15% es un suelo y que las discusiones deben continuar siendo ambiciosas y elevar esa tasa”, aseguró el Departamento de Economía a través de un comunicado recogido por Europa Press.

Tanto el gobierno de Estados Unidos, como la OCDE y el G20, coinciden en la necesidad de crear una “arquitectura fiscal internacional” estabilizada. Una arquitectura fiscal que se pretende hacer de forma más equitativa para evitar la evasión de impuestos de grandes multinacionales que operan a nivel global. Sin embargo, la complejidad de la propuesta hace prever dificultades, tanto para llegar a un acuerdo, como para conseguir que el nuevo gravamen internacional sea efectivo.

El FMI avisa de los riesgos de la rebaja del impuesto de sociedades para competir internacionalmente

El impuesto de sociedades propuesto por Joe Biden podría poner fin a décadas de devaluación de los impuestos a las empresas en muchos países occidentales. La globalización y la atracción de inversión extranjera ha producido un efecto dominó de rebaja generalizada de los impuestos sobre sociedades, tanto en Estados Unidos, como de Europa. De hecho, el FMI ha alertado que Europa lleva dos décadas devaluando su impuesto de sociedades, y que esto produce efectos directos en la capacidad recaudatoria de los Estados. Una dinámica que se está produciendo en varios países de todo el mundo que, según el FMI, ha llegado a una situación límite durante la pandemia.

“La fuerte competencia fiscal entre países y la importante transferencia transfronteriza de beneficios [erosión de bases imponibles] por parte de las multinacionales han generado distorsiones y reducido los ingresos fiscales a pesar de la participación creciente de los beneficios empresariales en el PIB”, asegura el FMI en su estudio en fiscalidad en Europa.

Y esta tendencia se ha traducido en una reducción de la tributación sobre los beneficios de las empresas. Según el FMI, en los años 90 Europa contaba con un tipo impositivo medio del 40% sobre los beneficios de las empresas. Un porcentaje que se ha desmoronado hasta el 21% en la actualidad.

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