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La recuperación de la economía de China, justo un año después del estallido de la crisis de la Covid-19, ya es una realidad. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística de China, la economía del gigante asiático creció un 18,3% interanual durante el primer trimestre de 2021. La cifra se explica por el importante derrumbe que sufrió la economía china en el primer trimestre del año pasado, cuando cayó un 6,8%. De hecho, el crecimiento económico del primer trimestre es algo inferior al previsto por las autoridades chinas, que pronosticaban un crecimiento del 19%.

En todo caso, el crecimiento de la economía china del 18,3% supone el mayor incremento del PIB del gigante asiático de las últimas tres décadas. Y, además, logra conseguir un incremento muy superior al del resto de grandes potencias mundiales. Un crecimiento que se suma a las cifras positivas de la economía china ya logradas a finales de 2020. En el último trimestre del año pasado, el PIB de china ya crecía, y lo hacía a un ritmo del 6,5% interanual. Un crecimiento que le permitió ser de los pocos países del mundo que cerró 2020 con tasas positivas de crecimiento del PIB, con un auge del 2,3%.

Por sectores, destaca el crecimiento de la industria china, que ha incrementado su peso económico un 24,4% en el primer trimestre del año. El sector servicios también creció, aunque de forma más moderada (+15,6%). Por el contrario, el sector que menos crece es el sector primario, pero consigue también buenos datos, con un incremento del 8,1% interanual durante los tres primeros meses del año.

Las autoridades chinas prevén un “crecimiento sostenido” a corto y medio plazo

Los datos facilitados ayer por la Oficina Nacional de Estadística de China muestran una previsión de “crecimiento sostenido” de la economía china a corto y medio plazo. De hecho, según cálculos de las propias autoridades chinas, si se elimina el efecto de la pandemia en el primer trimestre del año pasado, entre 2019 y 2021 la economía de china habría crecido un 10,3% interanual en el primer trimestre del año. Un porcentaje que se vuelve a asimilar a los registros de crecimiento que tenía la potencia del sureste asiático antes del estallido de la pandemia.

Por el contrario, los datos de las autoridades chinas muestran que el crecimiento del PIB entre el último trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021 ha sido de tan solo el 0,6%. Un crecimiento que muestra cierta “desaceleración económica” tras el incremento trimestral del 2,6% registrado en el último trimestre de 2020.

Pero en todo caso, la economía china muestra ciertos signos de recuperación consolidada. En el primer trimestre del año, se disparó un 24,5% la producción industrial y las ventas minoristas aumentaron un 33,9% interanual. Los buenos datos macroeconómicos también se notan en las tasas de desempleo del país. En el primer trimestre de 2021 la tasa de paro de China se redujo hasta el 5,3%.

La economía de Estados Unidos también crece, pero a menor ritmo que la de China

Por otro lado, Estados Unidos (el otro gigante económico global) muestra también signos de recuperación consolidada para este 2021. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2021 la Economía de Estados Unidos registrará un crecimiento moderado del 4,6%. El crecimiento sería prácticamente la mitad del más del 8% de crecimiento previsto para China este año. Este crecimiento dispar entre China y Estados Unidos pone en el foco del debate la posibilidad que el gigante asiático se convierta, a corto plazo, en la mayor potencia mundial, por delante de Estados Unidos.

Una posibilidad que obliga al flamante presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a marcar distancias con China a nivel geopolítico. Biden fía su plan de recuperación en la campaña de vacunación y el paquete de estímulos económicos aprobado por el ejecutivo y la cámara de representantes de Estados Unidos. Sin embargo, Biden ya ha tenido que salir al paso de los rumores del crecimiento exponencial de la economía asiática. “China no se convertirá en el líder mundial mientras yo sea presidente”, aseguró el Biden en su primera rueda de prensa concedida a finales del mes de marzo.

Para conseguirlo, el presidente norteamericano pretende incrementar la inversión pública en investigación, ciencia e infraestructuras. Unas inversiones que deberían poder contrarrestar el ascenso económico de china. En todo caso, Biden sí quiere cambiar el tono de la relación entre las autoridades chinas y estadounidenses que había con la administración Trump. Biden aseguró que EE. UU. “no busca la confrontación” con China, pero sí una competencia feroz. Por otro lado, en la primera reunión entre el máximo mandatario chino y Biden, el presidente norteamericano le alertó que EE. UU. seguirá denunciando las violaciones de China a los derechos humanos.

Estados Unidos también se fija en la economía rusa e impone duras sanciones

Por otro lado, la administración de Biden también tiene otro frente abierto con Rusia. Un frente abierto que Biden justifica por determinadas acciones de Rusia en materia de seguridad nacional, política exterior y economía global que están afectando a Estados Unidos. En este sentido, el gobierno de Estados Unidos ha anunciado un paquete de sanciones para Rusia. Unas sanciones que se ejemplifican en la expulsión de 10 diplomáticos rusos de Estados Unidos y con multas económicos a 32 entidades e individuos residentes en EE.UU. La administración de Biden también ha multado a seis grandes empresas tecnológicas rusas, sospechosas de impulsar ciberataques contra la administración pública de Estados Unidos.  

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