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Los efectos de la covid-19 en la economía española empiezan a mostrar los primeros estragos en la deuda pública del país. La crisis económica producida por la pandemia hizo que en junio de 2020 se registrara una deuda pública de 1,289 billones de euros. Esta cifra, difundida por el Banco de España supone un volumen de pasivo público que supera el 110% el PIB de España. Es decir, la deuda pública de España en junio de 2020 era un 10% superior al total de la riqueza que genera el país en un año. La cifra de deuda pública publicada por el Banco de España supone el nivel de endeudamiento más alto desde que se tienen cifras.

De hecho, el Banco de España calcula que el Estado español no contaba con una deuda pública tan elevada desde inicios del siglo XX. El nivel de deuda pública, que se prevé que siga subiendo en los próximos meses, es superior a la registrada durante la crisis económica y financiera de 2008, que rozó en esos momentos el 100% del PIB. Por otro lado, la estadística del Banco de España apunta a un crecimiento sostenido de la deuda de un 2,5% mensual. Los datos facilitados por el Banco de España no aclaran el volumen exacto de la deuda pública española pero sí alerta que ya a finales de marzo de 2020 la deuda española rompía el techo del 100% del PIB.

Por otro lado, el Banco de España identifica un incremento sin precedentes del gasto público durante los meses de marzo abril y mayo. Un incremento que implica que la deuda pública española se haya incrementado cerca de un 7% respecto al mes de junio del año pasado. Los datos de deuda pública del segundo trimestre confirman el disparo de la deuda pública española en 2020 tras un 2019 donde se había conseguido estabilizar, principalmente gracias al tímido crecimiento de la economía.

El hundimiento del PIB, principal causante del disparo de la deuda pública

Pero el incremento de la deuda española no se produce solamente por el incremento del gasto público, sino también debido al empobrecimiento de la economía española.  De hecho, todos los organismos económicos, tanto nacionales como internacionales, estiman una caída sin precedentes del PIB español. Dicha caída de la economía tiene un impacto directo en el peso de la deuda pública con relación al peso del Producto Interior Bruto del país. De hecho, la gran incógnita en estos momentos se encuentra en detallar hasta qué punto se puede hundir la economía de España este 2020. A principios de junio el propio Banco de España publicaba un informe donde empeoraba sus previsiones sobre la economía española. Ante la incertidumbre creada, en ese momento el Banco de España dibujaba tres posibles escenarios, en función de la evolución de la pandemia en el país.

Y en el peor de los escenarios, el organismo público española calculaba una caída de hasta el 15% del PIB español en 2020. Sin embargo, un último estudio del propio Banco de España alerta que la caída del PIB podría llegar al 20% si en el segundo semestre del año la caída es similar a la del primero. Es decir, el propio Banco de España duda que en los próximos meses la economía española pueda dejar de bajar, sobre todo debido a la incertidumbre que genera la pandemia y la incapacidad de controlarla. En ese mismo estudio, el propio Banco de España consideraba que el empleo había caído aproximadamente un 20% durante el primer semestre del año si se analizan las horas trabajadas de los trabajadores.

En este sentido, las previsiones del Banco de España para el empleo tampoco son esperanzadoras. El organismo calcula que el desempleo en España se podría situar entre el 16% y el 21,8% al finalizar el año.

Las previsiones para España, las peores de toda la Eurozona

Y las previsiones realizadas tanto por la Comisión Europea, como por el FMI, el Banco de España y distintas consultoras, identifican España como la economía más damnificada por la covid-19. Dichas previsiones pesimistas para España se producen, principalmente, por la poca confianza de los organismos en que el Estado español pueda asegurar una recuperación inmediata y por el impacto que ha tenido el Covid-19 durante el primer semestre del año.

De hecho, según la oficina de estadística comunitaria Eurostat, el PIB de la eurozona se desplomó un 12,1% durante el segundo trimestre del año. En el caso del conjunto de la Unión Europea, el organismo estadístico otorga una caída del 11,7%. Desglosado por países, la peor caída la sufre el Reino Unido con un desplome del 20,4% de su PIB, seguido de España (-18,5%). Otros países claramente damnificados por la pandemia son Hungría  (-14,5), Portugal (-13,9%) y Francia (-13,8%). Más sorprendente es el impacto de la pandemia en Italia que, a pesar de sufrir la mayor catástrofe sanitaria del viejo continente, anota una caída inferior a la de España, Francia o Reino Unido (-12,4%).

En cambio, los países del norte de Europa han contado con una caída mucho más discreta de su PIB a pesar de los estragos de la pandemia. De esta forma, Finlandia (-3,2%), Dinamarca (-7,4%) y Países Bajos (-8,5%) han sufrido un impacto en su economía infinitamente inferior a la de los países del sur.

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