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Los estragos generados por la crisis de la Covid-19 ha tenido un impacto directo en la liquidez y la solvencia de las empresas de España. Según datos difundidos por el Banco de España, durante el 2020 la deuda de las empresas se incrementó un 5,3%. Una cifra que supone un aumento de la masa de deuda del sector empresarial español de más de 48.000 millones de euros. Con este incremento, el Banco de España calcula que la deuda de las empresas españolas ascendió a 952.000 millones de euros a finales de 2020.

Por el contrario, la caída del consumo propiciada por las medidas de restricción a la actividad económica y la movilidad permitió a las familias mejorar su situación económica. Según los datos publicados en las Cuentas Financieras de la Economía Española del Banco de España, la deuda de las familias se redujo en 7.300 millones de euros en 2020. Este decrecimiento de la deuda familiar hace que el grueso de deuda a título personal en España baje hasta los 701.000 millones de euros. Sin embargo, el Banco de España avisa que esta caída de la deuda en las familias no se ha traducido en una mayor riqueza.  De hecho, el supervisor español calcula que la riqueza financiera de los hogares cayó un 1,7% en 2020, situándose en el 209,2% del PIB.

Y es que los datos de deuda privada son todavía más preocupantes si se comparan en relación con el PIB. En este sentido, la caída de la economía española hace que la deuda de hogares, empresas, ONG y entidades religiosas supongan un 147,4% del PIB, mientras que en 2019 suponían el 129,5% de la economía española.

El Banco de España alerta de las dificultades de algunas empresas para devolver la deuda

El incremento de la deuda de las empresas en 2020 era previsible, debido a una caída sin precedentes de los ingresos en muchos sectores económicos. Sin embargo, al Banco de España no le preocupa tanto el nivel de deuda, sino la capacidad financiera de las empresas para asumir sus pasivos. En este sentido, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, volvió a avisar la semana pasada del “deterioro” de la capacidad de algunas empresas para devolver su deuda.

Según el gobernador del Banco de España, las empresas de los sectores más afectados por la pandemia y que aún sufren restricciones, podrían tener problemas severos de sostenibilidad financiera a corto plazo. De Cos considera que el mayor endeudamiento de las empresas, junto con el descenso de los flujos de caja esperados a corto y medio plazo, hacen prever un incremento de los impagos en muchos sectores.

A diferencia de hace un año, la principal preocupación ya no es la liquidez de las empresas, sino su solvencia económica. En este sentido, el Banco de España reclamó al ejecutivo central que las políticas económicas sean capaces de apoyar “a las compañías viables cuya solvencia ha empeorado”.

Pero el supervisor español no solo hace peticiones al ejecutivo de Pedro Sánchez, sino también a la banca. En este sentido, el Banco de España ha pedido a las entidades financieras que cuenten con más previsiones ante un posible incremento de la morosidad. A pesar de la estabilidad de la morosidad durante el 2020, el Banco de España considera que este 2021 será especialmente complicado para la solvencia de muchas empresas y existe un riesgo real del incremento de los impagos.

La morosidad sube tímidamente en 2021

Las previsiones del Banco de España no se centran únicamente en suposiciones. Ya en los dos primeros meses de 2021 la morosidad ha subido, aunque tímidamente. Según los datos provisionales del Banco de España, la morosidad de la banca española subió una centésima en febrero y se situó en el 4,55%. Los impagados en relación con el total de crédito concedido por las entidades bancarias se encuentra todavía en márgenes estables, pero la tendencia es al alza.

En concreto, los impagados en España a las entidades bancarias se han situado en 55.142 millones de euros. El incremento de cerca de 60 millones es asumible para las entidades, pero porcentualmente sube más de lo parecido debido a que el importe total de crédito bajó en el segundo mes del 2021 hasta los 1,211 billones de euros.

En todo caso, la tasa de morosidad se sitúa todavía por debajo de la existente en febrero de 2020, antes de la llegada de la pandemia, cuando se elevaba hasta los 4,82%.

La suspensión de los periodos de carencia y amortización de los ICO podría conllevar un incremento de la morosidad

Pero la mejora de la situación de morosidad respecto al año pasado podría cambiar de forma radical en los próximos meses. Las líneas de financiación pública a través de los ICO, junto con los plazos de ampliación de los periodos de carencia y amortización de los créditos aprobado por el gobierno de España han permitido rebajar la tasa de morosidad bancaria. Sin embargo, la inminente suspensión de estas medidas cautelares podría hacer incrementar la insolvencia de las empresas.

Según el Consejo General de Gestores Administrativos advierte que la finalización de estas medidas podría hacer que el 23% de las pymes del país no puedan solicitar nuevas medidas debido al grueso de la deuda que acarrean con los bancos. La norma pone como requisito estar al corriente de pago con todas las entidades bancarias para solicitar nuevos períodos de carencia. Y este requisito podría impedir a 667.000 pymes del país solicitar una nueva prórroga, por lo que podría afectar directamente a su solvencia.

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