La alternativa del BCE para el programa de estímulo de emergencia

Conforme la crisis pandémica comienza a desvanecerse y la economía de la zona euro se recupera, se prevé que el Banco Central Europeo apele a otras herramientas tradicionales de política monetaria.

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El Banco Central Europeo debería en teoría eliminar gradualmente las medidas de estímulo a las economías de los países de la eurozona, a medida que la pandemia de covid-19 ceda y pueda controlarse este año con la vacunación masiva y otras medidas sanitarias.

Sin embargo, los últimos indicadores económicos evidencian que el objetivo de inflación esperado por el BCE todavía está lejos de alcanzarse. Por el contrario, el crecimiento de los precios es más bien muy lento. La pregunta que surge es: ¿tiene el BCE alternativas en torno al programa de estímulo de emergencia?

En consecuencia, es más probable que el organismo financiero adopte otras herramientas de apoyo a las economías europeas. El Programa de Compra de Emergencia Pandémica (PEPP), ha permitido a los 19 países del bloque europeo mantenerse a flote. A pesar de la recesión provocada por la crisis de coronavirus.

¿Cuándo desmontar el PEPP?

El programa por 1,85 billones de euros es una herramienta de estímulo temporal. Por esta razón, se espera que este año el tema recurrente en el directorio del BCE sea cuándo y cómo poner fin al PEPP.

Aunque está previsto que el programa de estímulo europeo PEPP expire en marzo de 2022, todavía no se habla formalmente de cuando comenzar a desmontarlo. Los analistas consideran que en la reunión del banco en junio, es poco probable que se tomen decisiones sobre este asunto.

Señalan que los rendimientos de los bonos del gobierno vienen subiendo. Esto comienza a incomodar a los formuladores de políticas del banco. Pero extender el programa de ayuda puede ser contraproducente.

Para finales del próximo verano se prevé que la mayoría de la población adulta de la eurozona esté vacunada. Al terminar las restricciones por la pandemia, debería haber una vigorosa recuperación económica con todos los sectores abiertos.

Ante un panorama así, la emergencia será difícil de justificar, afirman los analistas. Las compras del banco bajo el esquema del PEPP podrían ser cuestionadas. No solo en el propio Consejo de Gobierno de la institución, sino también en los tribunales, afectando su credibilidad.

Consejo de gobierno del Banco Central Europeo reunido.

¿Qué hacer entonces?

Tal vez lo primero que debería hacer el BCE es disminuir las compras de emergencia de bonos del gobierno. En su lugar, podría hacer mayor énfasis en otra herramienta de política monetaria del banco más antigua.

El Programa de Compra de Activos (APP), es una alternativa viable. Fue puesto en práctica en 2014 para ayudar a las economías del bloque a superar la crisis financiera global. Su finalidad era evitar que se produjera en la zona euro una posible deflación.

El nivel de compras mensuales del BCE de bonos bajo el esquema del APP es de unos 20,000 millones de euros. Mientras que las compras de bonos bajo la modalidad de PEPP es cuatro veces mayor, según los datos de abril.

Nada le impide al BCE aumentar el APP y reducir el PEPP. Sobre todo en este momento en que el principal cuestionamiento al banco es que está fallando en su objetivo de inflación de 2%. Y ese fue, precisamente, el principal argumento para aplicar el PEPP.

Hasta ahora, el nivel de crecimiento de los precios al consumidor se mantiene medio punto por debajo del objetivo. Para 2023 las previsiones de este índice siguen estando en torno al 1,4%. Incluso, están por debajo de los niveles que el banco había proyectado antes de la pandemia.

Con la expectativa de que el impacto de la crisis pandémica se prolongará por varios años, la conclusión de los analistas es clara. El BCE se verá en la necesidad de mantener el apoyo financiero al bloque por más tiempo y de forma amplia.

Tendencias dentro del BCE

Hasta quienes se oponen a mantener las compras de bonos bajo el programa PEPP consideran que es temprano para desmontarlo. El presidente del banco central holandés, Klaas Knot, es uno de ellos.

Knot ha dicho que el PEPP debe comenzar a reducirse. Pero también el banquero de línea dura considera que el apoyo del BCE debe mantenerse bajo las actuales circunstancias. Incluyendo la compra de bonos mediante el esquema APP.

Otros banqueros europeos más liberales piensan que es mejor y menos costoso mantener el estímulo más tiempo que eliminarlo. Quienes así piensan son los banqueros centrales de las economías europeas del sur, las más golpeadas por el covid-19.

Dos de los más entusiastas de mantener la compra de bonos bajo PEPP son: el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, junto con el miembro de la junta del banco, Fabio Panetta.

El Fondo Monetario Internacional incluso cree que Europa necesitará un estímulo adicional entre 2021 -22. 

Aumento del déficit y la deuda son clave

Hay otra razón por la cual el BCE tendrá que mantener la inyección de ayuda financiera a los países del bloque. Los grandes déficits públicos de la mayoría de los países europeos. Tales déficits y deudas han sido potenciados por la pandemia.

Para 2022 se estima que el déficit presupuestario del bloque rondará un 3% del PIB. Pero este pronóstico no parece ser muy realista. Si actualmente grandes porciones de empresas del sector servicios no han colapsado durante la crisis ha sido por los subsidios masivos.

Al eliminarse estas medidas rápidamente, una mayor cantidad de empresas podría quebrar y elevar la tasa de paro. La afectación del objetivo de inflación del BCE sería inmediata. En cambio, si se eliminan de forma gradual, los gobiernos verán aumentada su deuda.

El costo de mantener los subsidios representa un lastre para la meta de inflación al acarrear mayores costos de endeudamiento parea los países. De cualquier modo, el BCE está en una disyuntiva y cualquiera sea la decisión habrá consecuencias.

¿Cuál será la reacción de los mercados?

Otro asunto a considerar es la forma como reaccionarán los mercados si el banco mantiene la compra de bonos. Se teme que haya una reacción negativa, pues los inversores se podrán nerviosos.

Para reducir la compra de bonos durante el período 2017 – 2018, el Banco Central Europeo tardó año y medio en tomar la decisión. En ese momento el bloque estaba disfrutando de su mejor crecimiento económico de los últimos 10 años.

Retirar el apoyo más rápido en momentos en que la economía está en un nivel tan crítico parece insensato. Esta es la mayor crisis en tiempo de paz que ha tenido la economía europea en un siglo.

Cambiar la aplicación de las herramientas de apoyo tiene un costo para el BCE. El organismo no podrá dirigir las compras de bonos hacia los países que más apoyo necesiten. Esto es porque se vería obligado a seguir cuotas predeterminadas para cada uno.

Con el PEPP, en cambio, el banco tiene un mayor nivel de libertad y discrecionalidad. Puede decidir qué compra, cuándo y cuánto. A pesar de esto, el BCE todavía puede maniobrar si decide utilizar más el esquema APP.

El BCE está obligado a comprar activos según el nivel de participación en el banco de cada país miembro. Pero es verdad también que ya el BCE se ha desviado de la proporción de capital de cada uno para ejecutar compras.

Si fuera necesario: ¿Qué impediría que lo volviera a hacer entonces?

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