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viernes, 23 octubre , 2020
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¿Dónde y cómo invertir dinero?

UNA GUÍA PRÁCTICA PARA INVERTIR CON ÉXITO Y DESCUBRIR LAS GRANDES OPORTUNIDADES DEL MOMENTO

Nunca habíamos tenido tantas posibilidades como hoy en día a la hora de invertir nuestro dinero. Ante tantas opciones de inversión es muy fácil sentirse desbordado. ¿Renta fija o renta variable? ¿Fondos indexados, bolsa, ETFs, CFDs, criptomonedas...?

No te preocupes: En esta página podrás poner orden al disperso universo de la inversión. Y aprender a invertir tu dinero de forma eficiente (es decir, rentable), además de descubrir cuáles son las grandes oportunidades de inversión del momento.

La diferencia entre una mala y una excelente inversión solo está en el conocimiento.

Invertir en renta variable

Dentro de la renta variable se incluyen todos los activos o productos financieros cuya rentabilidad no está garantizada ni establecida de antemano. Es decir, el retorno de dichas inversiones dependerá de las condiciones del mercado y evolución de la cotización del activo.
Por norma general, aunque los productos de renta variable conllevan más incertidumbre y están sujetos a los vaivenes de los mercados, también son capaces de darnos un retorno de la inversión mucho mayor que los productos de renta fija.

Dentro de la renta variable encontramos la inversión en bolsa, los fondos de inversión, la inversión en divisas, en materias primas, en criptomonedas…

1. Invertir en bolsa

La bolsa es sin duda alguna la reina de todas las inversiones. A grandes rasgos, cuando compramos acciones de una empresa que cotiza en bolsa, estamos comprando una pequeña participación de esta empresa. En otras palabras: nos convertimos en propietarios minoritarios de la compañía.

Cuando dichas empresas tengan beneficios y decidan repartirlos entre sus propietarios nos pertocará una parte de dichos beneficios (conocidos como dividendos). Si quieres profundizar más en el tema, tienes a tu disposición nuestro extenso artículo sobre invertir en bolsa.

¿En qué invertir en bolsa?

Invertir en bolsa puede ser una actividad enormemente lucrativa. De hecho, grandes inversores como Warren Buffett han conseguido amasar miles de millones en pocas décadas invirtiendo en bolsa casi exclusivamente.

Sin embargo invertir en bolsa tiene ciertas complejidades. La primera de ellas es escoger en qué invertir. Para el ciudadano de a pie, sin demasiados conocimientos financieros, es difícil determinar las buenas oportunidades de inversión, ya sea a través del análisis técnico o del análisis fundamental.

El segundo reto que nos plantea invertir en bolsa es la diversificación de los activos. Un buen portfolio de inversión balanceado y bien distribuido debería contar con acciones de empresas de múltiples geografías y sectores.

¿Cómo conseguir dicha diversificación cuando tenemos que comprar las acciones de cada empresa, de cada geografía y sector de forma manual? Puede ser un proceso difícil y que requiere de mucho tiempo.

¿Bolsa española, americana, mercados emergentes...?

En términos generales, la primera pregunta que nos tenemos que hacer antes de invertir en bolsa es: ¿En qué mercados quiero invertir?

Para que tomes la mejor decisión posible te invitamos a que analices los índices bursátiles de cada país.

¿Qué es un índice bursátil? Es un indicador estadístico que nos muestra cómo evolucionan las empresas más grandes de un país o sector concreto. Imagínatelo como una cesta, donde ponemos acciones de las principales empresas, y calculamos su valor cada día para “tomarle el pulso” a la economía de dicho país o sector.

En España tenemos el IBEX 35, compuesto por las 35 empresas con mayor liquidez (generalmente las más grandes) del país. En los últimos 20 años el IBEX 35 ha perdido el -4,23%, con un crecimiento anual compuesto del -0,22%. En otras palabras: Si quieres ganar dinero invirtiendo en bolsa abre tu horizonte geográfico y plantéate tener la mínima exposición posible a empresas españolas.

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Ibex 35, un mercado lateral

Como se puede apreciar en la imagen, el IBEX 35 ha mantenido una tendencia eminentemente lateral en los últimos 20 años, acumulando un -4,23% de pérdidas.

Si quieres ganar dinero invirtiendo en bolsa española... La estadística y los datos históricos estarán en tu contra.

En el otro extremo, encontramos el índice americano Standard & Poor’s 500 (S&P 500), compuesto por las principales 500 empresas de EEUU, cuyo crecimiento acumulado en los últimos 20 años ha sido del 137,38% También en EEUU encontramos el índice Nasdaq 100, compuesto por las 100 empresas tecnológicas más grandes de EEUU, cuyo crecimiento en los últimos 20 años ha sido del 375,65%.

Nasdaq 100: El crecimiento de las grandes tecnológicas

El Nasdaq 100 (y también el S&P 500, en menor medida) llevan acumulando casi 2 décadas de incesante crecimiento. Como inversor, este es el tipo de mercado alcista que multiplica las posibilidades de ser rentable.

Invertir en empresas tecnológicas

Desde que la economía mundial se recuperó del boom de las puntocom (allá por el año 2000) ha habido una clara apuesta mundial que ha dado unos enormes beneficios a sus inversores: las empresas tecnológicas.

Las rentabilidades que han ofrecido estas empresas a sus inversores son estratosféricas, llegando en algunos casos a superar el +20.000% (veinte mil por ciento), como en el caso de Amazon.

Si bien es cierto que las rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros, parece ser que la economía mundial sigue inmersa en el sector tecnológico, cuyo crecimiento alcanza, a cada día que pasa, cotas más altas.

Una de las opciones escogidas por muchos es invertir en Amazon. La empresa de Jeff Bezos, en efecto, es el “oro” de los mercados bursátiles mundiales. Ha encadenado décadas de un constante y fiable crecimiento y reportado enormes beneficios a sus inversores.

Para que te hagas una idea, si hubieras invertido 1.000€ en Amazon cuando ésta salió a bolsa hoy tendrías más de 1,4M de €. Además, los últimos eventos mundiales vinculados con el coronavirus no han hecho más que fortalecer a la empresa, empujando aún más la transición del comercio tradicional hacia el e-commerce.

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Otra empresa que goza de gran popularidad entre los inversores es Apple. En efecto, invertir en Apple es sinónimo de invertir en una tecnológica antifrágil, capaz de adaptarse a las circunstancias más difíciles y de evolucionar para dominar su sector. Si nos fijamos en las cotizaciones, Apple ha dado un retorno a sus inversores cercano al 1.000% en los últimos 10 años (sin contar dividendos).

Recientemente también hemos visto como Netflix y Tesla se convertían en la apuesta favorita de muchos inversores. Por un lado, los nuevos hábitos de vida consecuencia del confinamiento mundial han hecho que invertir en Netflix sea una opción obvia (y rentable), pues la plataforma de streaming ha visto crecer enormemente sus beneficios y su número de suscriptores.

Por otro lado Tesla y su icónico fundador, Elon Musk, han conseguido acaparar muchas portadas con los últimos avances y nuevos modelos de la empresa de coches eléctricos. Además, Tesla podría estar a punto de empezar a cotizar en el S&P 500, por lo que invertir en Tesla ahora mismo podría dar rápidos beneficios si eso ocurriera.

¿Invertir mediante CFDs o mediante acciones?

Una vez sepas en qué empresa(s) quieres invertir tienes que escoger el producto financiero más adecuado para tus objetivos. A grandes rasgos dispones de 2 vehículos financieros para articular la inversión en bolsa: acciones y CFDs (contratos por diferencia, por sus siglas en inglés).

Para escoger el vehículo que se adapte más a tus necesidades y objetivos de inversión tienes que responder a una pregunta muy simple:

¿Eres un inversor o un especulador?

El inversor, generalmente, invierte buscando resultados a medio o largo plazo. Su horizonte temporal se ubica entre varias semanas y… décadas. El especulador, por contra, no acostumbra a mantener sus posiciones abiertas más de unos pocos días o semanas, siendo habitual abrir y cerrar operaciones en minutos.

Si consideras que tus objetivos y estrategias se alinean con los del inversor el producto que debes escoger son las acciones tradicionales. Comprar acciones te permitirá articular tu inversión en bolsa sin apenas pagar comisiones (o sin pagarlas, si escoges el broker adecuado).

Si crees que tus objetivos se asemejan más a los del especulador entonces es muy probable que el vehículo de inversión que se adecúe a tus necesidades sean los CFD. Estos vehículos de inversión aportan mucha más flexibilidad (la posibilidad de crear posiciones cortas, mayor flexibilidad horaria, apalancamiento, mayor variedad de subyacentes...) pero también tienen comisiones más altas. En definitiva, los CFD son unos productos creados para los traders que buscan operar en pequeñas ventanas de tiempo y que precisan de muchas más flexibilidad y posibilidades en su operativa.

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2. Invertir en fondos de inversión

¿Recuerdas que unos párrafos más arriba decíamos que uno de los retos que plantea la inversión en bolsa es conseguir una adecuada diversificación de nuestra cartera? Pues los fondos suplen dicha carencia: los fondos de inversión no son más que “cestas” de valores, productos financieros compuestos por una variedad de activos, que puede ser más o menos amplia.

El nivel de diversificación que pueden alcanzar no tiene límites. Incluso podemos encontrar fondos de inversión cuya finalidad es replicar la economía mundial, dándonos exposición a prácticamente todas las geografías y sectores de la economía del mundo.

En el otro extremo encontramos fondos temáticos o sectoriales, cuya pretensión es dar exposición a sectores muy concretos, como por ejemplo a las empresas tecnológicas chinas con mayor potencial de crecimiento o a las compañías productoras y extractoras de agua de economías en vía de desarrollo.

La composición del fondo también puede incluir renta variable o renta fija (productos financieros con una rentabilidad acordada de antemano), en porcentajes absolutos o variables. Es decir, existen fondos que pueden estar compuestos por un 50% de renta variables (acciones de empresas) y por un 50% de renta fija (deuda pública o privada, con una rentabilidad establecida y acordada).

Sin embargo, el factor que más nos interesa a la hora de trazar una línea divisoria entre tipos de fondos es su gestión: los encontramos de gestión activa y de gestión pasiva.

¿Fondos de gestión activa o fondos de gestión pasiva (o indexados)?

Los fondos de gestión activa son aquellos cuya composición evoluciona y se altera en función del criterio de un profesional o equipo de profesionales: los gestores del fondo. Es decir, los gestores del fondo tienen potestad para cambiar el contenido de la “cesta” de valores que compone el fondo, supuestamente con la finalidad de maximizar la rentabilidad que el fondo de inversión tendrá para los inversores.

Por otro lado, los fondos de gestión pasiva (o fondos indexados) simplemente se limitan a seguir y a replicar un índice de referencia. Imagínate un fondo de inversión pasivo indexado al Nasdaq 100 (recuerda, el Nasdaq 100 es el índice que representa las 100 empresas tecnológicas más importantes de EEUU). Comprando este fondo de inversión, a efectos prácticos, tendremos participaciones de las principales 100 empresas tecnológicas de EEUU, y habremos conseguido esta exposición diversificada con una sola operación y sin apenas pagar comisiones.

Si ahora te hicieran escoger entre un fondo de gestión activa y uno de gestión pasiva, probablemente escogerías uno de gestión activa. Parece razonable pensar que dejando que un gestor de fondo ajuste la composición del fondo conseguirás mayores rentabilidades, ¿verdad?

Los fondos de gestión activa generalmente no superan el rendimiento de los fondos indexados

Si analizamos el retorno de los fondos de inversión de gestión activa, vemos que en los últimos 5 años el 80,6% no han conseguido superar el rendimiento del S&P 500.

En otras palabras: Invirtiendo en fondos de gestión pasiva (o indexados) tienes un 80,6% de posibilidades de obtener un mayor rendimiento que haciéndolo a través de los fondos de gestión activa que las entidades financieras tanto se esfuerzan por vender a sus clientes.

Lo que sobre el papel suena de maravillas, en la práctica no es tan bonito como parece. Según datos del informe SPIVA (Standard & Poor’s Indices Versus Active), en los últimos 5 años solo el 19,4% de los fondos de gestión activa consiguieron superar el rendimiento de sus índices de referencia.

¿Cómo se explica que el 80,6% de gestores de fondos fracasen en su trabajo de aportar una mayor rentabilidad para el inversor?

En primer lugar nos encontramos con que los fondos de gestión activa tienen una mayor comisión de gestión (hay que pagar el “sueldo” de los gestores de fondo), lo que disminuye los beneficios. Además, muchas gestoras cobran una comisión fija por la gestión del fondo, independientemente de los resultados que se consigan para el inversor. En otras palabras: al no establecer comisiones sobre el éxito no se estimula la rentabilidad, no se potencia la competitividad ni es el esfuerzo del gestor del fondo.

Considerando las estadísticas que te acabamos de mostrar, es comprensible que en los últimos años los fondos indexados o de gestión pasiva hayan tenido un gran auge entre los inversores. Es muy sencillo: estadísticamente hablando tienes muchas más posibilidades de ganar dinero utilizando un fondo indexado como vehículo de inversión.

Invertir en fondos cotizados (o ETFs)

Los fondos cotizados (o ETFs, por sus siglas en inglés) son un producto híbrido, a pie entre las acciones y los fondos de inversión. En cierto modo los ETF nos aportan lo mejor de ambos mundos: tienen una estructura de fondo de inversión (son una “cesta” de valores) pero al mismo tiempo cotizan en el mercado secundario, por lo que se pueden comprar de forma ágil, inmediata y sabiendo su cotización en todo momento.

Por norma general, los ETF son productos de gestión pasiva, cuentan con unas comisiones muy bajas, cubren una amplia variedad de índices y activos subyacentes y gozan de enorme liquidez.

En los últimos años han experimentado una gran popularidad entre inversores institucionales y minoristas, por las muchas ventajas que nos ofrecen. En nuestro artículo dedicado a los ETF te explicamos cómo puedes invertir en ellos sin pagar comisiones y te revelamos cuáles son los populares y rentables del momento.

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Robo-advisors: ¿Nos hacen la vida más sencilla?

Los robo-advisors son plataformas de inversión pasiva cuya gestión se hace de forma automática (o robótica, de ahí su nombre). Estas plataformas pretenden minimizar al máximo la intervención humana en la gestión y administración de la inversión, relegando dicho trabajo a los algoritmos.

Como recordarás, uno de los retos a los que se enfrenta cualquier inversor es al de conseguir crear una cartera adecuadamente diversificada tanto geográfica como sectorialmente. Un robo-advisor es capaz de diseñar tu cartera de inversión en función de tu situación y objetivos, y de crearla por tí.

Es decir, en la práctica el robo-advisor se encargará de:

- Elaborar tu plan de inversión y asesorarte sobre la mejor cartera de inversión en función de tus objetivos y particularidades
- Ejecutar la creación de tu cartera (comprar los activos que la componen).
- Optimizarla periódicamente mediante rebalanceos y otras estrategias de optimización.

Para conseguir dicho objetivo, los robo-advisors hacen uso de fondos indexados y ETFs, principalmente. En España encontramos varios robo-advisors autorizados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, siendo uno de los más populares Finizens.com.

En definitiva, se trata de plataformas de inversión que permiten que el ciudadano que no cuenta con conocimientos de economía consiga invertir de forma racional y eficiente, sin requerir de esfuerzo por su parte.

La contrapartida de estas plataformas de inversión es que el usuario tiene un control muy limitado sobre la composición de su cartera. Por ejemplo, durante la pasada pandemia de coronavirus los usuarios de estas plataformas no pudieron escoger reducir su exposición a empresas hoteleras, aerolíneas y demás empresas del sector turístico.

3. Invertir en divisas (forex)

El trading de divisas, también llamado forex, consiste en comprar y vender pares de divisas con la esperanza de conseguir un rendimiento económico.

Generalmente el inversor de divisas se aprovecha de los conflictos geopolíticos globales, así como de los eventos económicos que tienen influencia en las divisas del mundo. Veámoslo con un ejemplo práctico:

Invertir en forex: un ejemplo práctico

Imagínate que dispones de $10.000 para invertir en forex. El actual cambio EUR/USD es de $1,17, lo que significa que para comprar un euro necesitas 1,17 dólares. Acabas de leer en las noticias que la Reserva Federal americana acaba de aprobar un nuevo programa de estímulos para reactivar la economía, que en parte consistirá en imprimir e inyectar $5 billones en la economía americana.

Prevés que esta maniobra agresiva del gobierno americano hará que el precio del dólar baje, pues si ponen más dólares en circulación que aparecen de la nada, por ley de oferta y demanda, su valor bajará.

Antes que esto ocurra conviertes tus $10.000 a euros. Al cambio actual de $1,17 consigues 8.547€.

Al cabo de una semana tus pronósticos se cumplen, y al haber más dólares en circulación el precio de éstos ha descendido un 10%. Es decir, ahora para comprar un euro necesitas más dólares que antes, pues su valor es menor. El actual cambio EUR/USD es de $1,29. Ante esta situación decides vender tus 8.547€ para volver a convertirlos a dólares, y al actual cambio de mercado consigues nada menos que $11.025,63.

Has ganado un poco más de $1.000 gracias a la fluctuaciones del mercado de divisas. Has convertido tus dólares a euros antes de que el precio del dólar cayera y, cuando esto ha ocurrido, has vuelto a comprar dólares aprovechándote de que ahora estaban más baratos (y puedes comprar una mayor cantidad con el mismo dinero).

A grandes rasgos, esa es la esencia del trading de forex: se trata de aprovechar las fluctuaciones mundiales en las cotizaciones de todos los pares de divisas para sacar un rendimiento económico.

Sin embargo, lo que sobre el papel parece relativamente fácil a la hora de la práctica requiere de mucha especialización y conocimientos. El mercado de divisas o forex es un enorme mercado mundial, descentralizado y no regulado, que responde en fracciones de segundo a los principales eventos mundiales

El trading de forex es difícil para el principiante, por mucho que las plataformas de inversión pretendan hacer creer lo contrario mediante anuncios y acciones publicitarias. Requiere de un gran conocimiento y seguimiento de los eventos geopolíticos y de la economía mundial.

4. Invertir en criptomonedas

Las criptomonedas se han convertido en los últimos años en el gran disruptor de la economía mundial. En la comunidad financiera cada vez hay menos dudas sobre el futuro prometedor de las criptomonedas y sobre cómo éstas transformarán la economía mundial.

En EEUU, según informaba hace poco Forbes, un 15% de los ciudadanos adultos ya poseen criptomonedas y, a este ritmo, “el volumen de transacciones diarios de criptomonedas superará en menos de 4 años el volumen total diario de renta variable, y en menos de 5 años superará el volumen total diario de todas las transacciones de bonos corporativos y estatales”.

Aún con estos datos, muchos lectores tendrán dudas razonables sobre invertir en criptomonedas a estas alturas de la historia. Es indudable que la inversión en criptodivisas ha creado una infinidad de millonarios, pero también es evidente que ha habido una burbuja económica en el mundo de las criptomonedas, alimentada por una especulación sin límites.

Sin embargo, también hubo una burbuja en el sector puntocom, y no por ello invertir en empresas online dejó de ser rentable.

De hecho, si analizamos las cotizaciones históricas de Amazon vemos que los dos mejores momentos para comprar sus acciones fueron: 1) Cuando salió a bolsa y, 2) Cuando se pinchó la burbuja de las puntocom y sus acciones se podían comprar por calderilla.

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El pinchazo de la burbuja: ¿Una gran oportunidad para invertir en criptomonedas?

La burbuja de las criptodivisas se pinchó el 16 de diciembre de 2017. Y hoy en día aún nos encontramos en ese “momento dulce” en el que podemos comprar criptodivisas a precios razonablemente bajos.

Muchos analistas financieros prevén que las políticas de expansión cuantitativa (la impresión ilimitada de dinero) que muchos gobiernos están llevando a cabo para superar la crisis causada por la pandemia de coronavirus harán que tanto el dólar como el euro se devalúen, convirtiendo al bitcoin en el gran valor refugio y disparando su precio.

Sin embargo existe un notable consenso sobre el hecho de que las rebajas en el mercado de las criptomonedas no durará demasiado más… Todo apunta a que la nueva carrera alcista está a punto de empezar. Te lo explicamos unas líneas más abajo.

Bitcoin: el oro digital

Dentro del mercado de las criptodivisas hay un incuestionable rey: el bitcoin. No posee la tasa de transferencia más rápida, ni los costes de transacción más bajos, ni los mejores protocolos de seguridad. Y, sin embargo, nadie se atreve a cuestionar su dominancia. A fecha de redacción de este artículo, el bitcoin posee una dominancia cercana al 70% —lo que significa que casi el 70% de todas las transacciones que se realizan en criptodivisas son en bitcoin.

Invertir en bitcoin es sinónimo de invertir en la criptomoneda dominante por excelencia, el oro digital, el refugio de las tempestades políticas y económicas del mundo. El gran disruptor del orden económico.

Recientemente en la comunidad financiera se está hablando mucho de la posibilidad inminente de un nuevo rally en el precio del bitcoin, una nueva carrera alcista que podría ser el detonante necesario para que la cotización del bitcoin alcanzara los $100.000, según apuntan algunos modelos matemáticos.

El detonante que puede disparar el precio del Bitcoin: La impresión ilimitada de dinero

Desde la reciente crisis causada por la pandemia mundial de coronavirus la mayoría de grandes bancos centrales han optado por imprimir grandes cantidades de dinero para inyectar en la economía y evitar que ésta colapse.

En EEUU, la Reserva Federal está ahora mismo imprimiendo dinero a un ritmo nunca antes visto. Para finales de año se estima que la FED habrá inyectado 3,5 trillones de dólares en la economía norteamericana.

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La impresión ilimitada de dinero: El gran argumento para invertir en bitcoin

Cuando un banco central decide imprimir dinero de forma continua e ilimitada, como ahora mismo está ocurriendo en EEUU y Europa, el precio de la moneda se devalúa y se alimenta la inflación, pudiendo llegar a periodos de hiperinflación (como ha ocurrido en Argentina y Venezuela).

La riqueza no se puede crear de la nada. Cuando se imprime dinero sin riqueza que respalde su valor, lo único que se consigue es diluir el valor del dinero existente. Debido a la impresión ilimitada de dinero, la barra de pan que hoy cuesta 1€, mañana valdrá 2€. Los 100.000€ que un ciudadano tiene ahorrados en banco en unos años podrían tener un poder adquisitivo drásticamente menor al que tienen hoy.

Imprimir dinero de forma ilimitada es una forma de robar poder adquisitivo a quien tiene dinero acumulado, diluyendo su valor sin que el ahorrador perciba que le están robando su riqueza.

Para evitar dicha sustracción encubierta de poder adquisitivo por parte de los Gobiernos, los ahorradores y poseedores de grandes fortunas están optando por mover su capital hacia bienes refugio: aquellos sobre los que los Gobiernos no tienen ningún poder, luego no pueden devaluar ni manipular.

Los principales bienes refugios que encontramos en la actualidad son 2: El oro y el bitcoin. Históricamente el oro siempre había ocupado el gran papel de bien refugio; sin embargo en los últimos años estamos viendo cómo el bitcoin está tomando el relieve y cada vez más instituciones, grandes y pequeños inversores optan por invertir en bitcoin para salvaguardar el poder adquisitivo de su riqueza.

Esta nueva virtud del bitcoin —su papel como bien refugio— podría muy probablemente ser el detonante requerido para que el bitcoin inicie su nueva carrera alcista que ubique su cotización por encima de los $100.000.

En otras palabras: invertir en bitcoin ahora podría ser la última oportunidad que tengamos en nuestra vida para comprar bitcoin por debajo de $100.000.

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5. Invertir en materias primas

Por materias primas entendemos toda aquella materia que se extrae de la naturaleza, generalmente poco transformada, y que puede llegar a convertirse en un bien de consumo. Además, las materias primas tienen un mercado de por sí, sin necesidad de convertirse en un bien de consumo acabado, y es precisamente este aspecto el que nos interesa desde el punto de vista de la inversión.

Oro, petróleo, barriles de brent, madera, algodón, trigo, cobre, zinc, gas natural, cacao, paladio… Todas ellas son materias primas al abasto de cualquier inversor, bienes que podemos comprar y vender cuando lo deseemos sin necesidad de poseerlos físicamente para aprovechar las fluctuaciones en su precio.

Ganar dinero haciendo trading o invirtiendo en materias primas acostumbra a ser complejo por el grado de especialización que se requiere. Generalmente son mercados bastante específicos que se mueven por su propia lógica y fuerzas motrices. Sin embargo, existen algunas excepciones.

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Invertir en oro: el refugio por excelencia

Como hemos comentado unas líneas más arriba, el oro lleva siendo, durante milenios, la forma por excelencia de acumular riqueza y valor adquisitivo. Hasta no hace mucho, el dinero estaba respaldado por oro guardado en los bancos centrales, y era dicho oro lo que daba precisamente valor al dinero.

Invertir en oro, aún hoy en día, sigue siendo una de las formas favoritas de muchos inversores para proteger su dinero y diversificar sus activos. El dinero invertido en oro queda protegido de los vaivenes económicos, de las tensiones geopolíticas, de la inflación y la impresión ilimitada de dinero… Además, generalmente el oro mantiene una correlación negativa con el estado de salud de la economía: cuando llegan las crisis económicas el oro acostumbra a subir de valor.

Sin embargo, la inversión en oro podría plantear cierta problemática: ¿Cómo invertir en oro sin tener que guardar los lingotes de oro bajo la cama o gastar dinero en costes de custodia? Hoy en día existen soluciones muy sencillas y de bajo coste que te permiten invertir pequeñas cantidades de dinero en oro con seguridad y a coste sumamente bajo. En este artículo te contamos todos los detalles.

Petróleo: ¿Un momento histórico para invertir en él?

El petróleo es otra materia prima que puede ser de interés y muy lucrativa para el inversor, especialmente en estos momentos de la historia.

En términos generales encontramos 2 grandes vectores que establecen el precio del petróleo: Las tensiones geopolíticas y la simple ley de oferta y demanda.

En primer lugar el precio del petróleo depende directamente de las decisiones, tensiones y acuerdos a los que llegan los grandes productores de petróleo del mundo (EEUU, Arabia Saudita, Rusia, Canadá, Irak, China, Emiratos Àrabes...), entre ellos o mediante la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo).

En segundo lugar, el precio del petróleo también se encuentra sujeto a la demanda mundial de dicha materia prima. Cuando cae la demanda, cae también el precio del barril de brent.

En la reciente crisis causada por la pandemia de coronavirus vimos cómo el precio del petróleo se desplomaba a mínimos nunca vistos (sus futuros llegaron a cotizar en negativo). El mundo entero se encontraba confinado, por lo que la demanda de los combustibles derivados del petróleo era mínima.

Actualmente el precio del barril de brent aún se encuentra lejos de recuperar el precio precoronavirus. Y dicha situación crea una oportunidad sin igual para invertir en petróleo Invertir en petróleo.

Es evidente que tarde o temprano el mundo volverá a su normalidad, probablemente con la aparición de las primeras vacunas efectivas contra el COVID-19. Cuando esto ocurra es previsible que tanto la demanda como el precio del petróleo vuelvan a su normalidad.

Si quieres indagar más en esta tesis y descubrir cómo invertir en petróleo tienes a tu disposición este detallado artículo.

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6. Invertir en inmuebles

En nuestro país siempre ha habido una gran tradición de inversión en ladrillo. Y no es de extrañar, invertir en inmuebles es una opción sólida, con potencial de ser más rentable que la inversión en renta fija y más estable que la bolsa o demás productos financieros basados en la renta variable.

Sin embargo a nadie se le escapa que la inversión “tradicional” en inmuebles requiere de mucho tiempo y conlleva muchos quebraderos de cabeza. Encontrar propiedades para comprar que tengan un buen potencial de retorno es prácticamente un trabajo a tiempo completo, que requiere de experiencia y conocimientos específicos, sin contar que tendremos que hacer un gran desembolso de dinero para adquirirla (o contratar una hipoteca).

Y con este modelo tradicional de inversión en ladrillo tampoco podemos esperar una gran rentabilidad: según datos del Banco de España la rentabilidad de la inversión en vivienda se situó en el tercer trimestre de 2019 en un 8,5% anual; mientras que la rentabilidad media del alquiler se encontraba en un 3,8% anual, al que habría que descontar gastos e impuestos.

De hecho, según datos del Banco de España, la rentabilidad de las viviendas destinadas al alquiler lleva cayendo desde 2014, cuando se encontraba en un 4,7% bruto anual.

A lo anterior habría que sumarle que aún están por ver los efectos que la pandemia mundial tendrá a medio y largo plazo sobre el mercado inmobiliario. Pensar en una caída de los precios es un posible escenario.

Crowdfunding inmobiliario: una alternativa a la inversión tradicional en ladrillo

En la actualidad existen plataformas de inversión participativa en grandes proyectos inmobiliarios (a los que, de otra forma, no tendríamos acceso) que permiten invertir pequeñas cantidades en proyectos inmobiliarios altamente rentables.

Estas plataformas, autorizadas y auditadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores en su mayoría, nos permiten invertir cantidades a partir de los 50€ en grandes proyectos inmobiliarios, cuya rentabilidad supera con creces las que podríamos conseguir como inversores individuales.

Además, las plataformas de crowdfunding inmobiliario, se encargan de buscar, analizar y seleccionar las mejores oportunidades en inversión inmobiliaria.

Una de las más reputadas y exitosas empresas de inversión inmobiliaria participativa es StockCrowd IN (https://www.stockcrowdin.com). Se trata de una Plataforma de Financiación Participativa autorizada y auditada por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que permite invertir en múltiples proyectos inmobiliarios a partir de 50€.