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Investigaciones internacionales revelaron que aproximadamente el 47 por ciento de la demanda de los plásticos (rPET) no se cubrirá hacia 2025. Diferentes compañías, como Coca Cola, Nestlé, Apple y Tesla, se encuentran en pleno proceso de inversión ya desde ahora para sostener las existencias de sus materias primas en el futuro.

El problema del cambio climático está impactando globalmente. Por esta razón, compañías, inversores y gobiernos de diversas partes del mundo asumieron compromisos pretenciosos, como el Acuerdo de París, con el objetivo de conseguir una reducción de los impactos negativos en la naturaleza.

No obstante, se ha observado que estos planes pueden conllevar a que se reduzcan significativamente los recursos, la infraestructura y la capacidad de los que dependen, porque el crecimiento acelerado de su demanda probablemente puede superar la oferta que existe, lo que causaría una suba en los precios y un período de escasez.

Un ejemplo son los créditos de carbono, que distintos estudios indican que van a experimentar una escasez enorme en los próximos diez años.

BCG indicó que, hasta en un contexto conservador, la oferta neta de créditos que se venden por año no va a alcanzar la oferta en 305 millones de tn métricas de equivalente de dióxido de carbono en el año 2030.

Cambios porcentuales de 12 meses en el Índice de precios al productor de productos básicos en los EE. UU. Desde agosto de 2020 hasta agosto de 2021. Statista.

Más demanda

Por otro lado, aproximadamente el 47 por ciento de la demanda de plásticos PET o el mismo pero reciclado (rPET) no se podrá cubrir hacia 2025.

Del mismo modo sucede con la producción del llamado “hidrógeno verde”. El método utilizado para generarlo se había posicionado como una esperanza que podía descarbonizar las fábricas pesadas, y deberá desarrollarse el doble o el triple por encima de los números actuales en la siguiente treintena para poder cubrir la demanda.

Diferentes compañías están esforzándose desde hoy con el fin de poder asegurar los recursos necesarios con anterioridad a que la escasez de sostenibilidad ocurra realmente. Volkswagen, Apple y Tesla, por caso, firmaron acuerdos a largo plazo con sus abastecedores que garantizará la recepción de suministros de metales críticos en el futuro. Del mismo modo lo harán otras firmas, las cuales tomaron cartas en el asunto para hacerle frente a esta escasez de plásticos reciclados.

Por ejemplo, las multinacionales europeas Nestlé y Unilever invirtieron entre 15 y 30 millones de dólares cada una en un fondo de capital privado que respalda el crecimiento de compañías en lo relacionado a las cadenas de valor del reciclaje de plásticos.

Por el lado de las multinacionales estadounidenses, Pepsi Co y Coca Cola están invirtiendo en la investigación y producción de caminos alternativos a los plásticos, además de educar al consumidor y en la infraestructura del reciclaje. Todo ello para enfrentar la escasez de materia prima.

Álvaro Martínez de Bourio, un ejecutivo de BCG y líder de la práctica de Energía y Sostenibilidad dentro de la región, indicó que como se identificaron y anticiparon los períodos de escasez de plásticos rPET próximos, las compañías con visión de futuro pueden tomar las medidas que se necesitan para suavizar las limitaciones existentes y transformarlas en una ventaja para competir.

Estas decisiones son diferentes según el tipo de empresa, pero pueden ser como asegurarse su suministro en el futuro, adquirir proveedores o el desarrollo de nuevas fuentes. También pueden ser la extracción del valor y la innovación.

Inversiones verdes

El mundo está en un momento crítico en lo relacionado a la sostenibilidad, ya que los inversionistas observan cada vez más los elementos ambientales, sociales y gubernamentales.

Los consumidores, por su parte, exigen transparencia y rendición de cuentas, los gobiernos se encuentran estableciendo pretenciosos objetivos en los asuntos ambientales y las compañías están acrecentando su compromiso con el fin de reducir su emisión de carbono. Ellas son las que pueden garantizar su operación a futuro y no sólo beneficiarse a sí mismas, ya que así aceleran la inversión global y el desarrollo de recursos en medio de la escasez. Es un impulso hacia un futuro sostenible.

 

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