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Camilo Ibrahim Issa, socio de la aerolínea Plus Ultra y propietario del grupo Phoenix, ordenó el cierre de las tiendas de Inditex en Venezuela. El país caribeño llegó a tener dos docenas de tiendas en su mejor momento, ubicadas en Caracas, Valencia y la isla de Margarita. Pero las sucursales fueron cerrando por las dificultades para importar y la falta de ventas. 

Actualmente, en el país suramericano quedaban dos Zara, dos Bershka y un Pull&Bear. Estos establecimientos eventualmente cedieron ante la grave hiperinflación que padece Venezuela. Desde hace tres años, las tiendas se sustentaban vendiendo piezas de viejas colecciones y de rebajas. La situación empeoró cuando llegó la pandemia y las restricciones de la cuarentena. 

Dichas tiendas no eran propias del grupo textil español, sino que eran franquicias, en las que el empresario libanés venezolano era el franquiciado. Inditex llegó a Venezuela en 1998 con tiendas propias. Sin embargo, debido a la inestabilidad política y económica, decidió operar mediante franquicias. Entonces, se alió con la empresa venezolana Phoenix World Trade para continuar sus actividades.

Con el pasar del tiempo, la relación entre Inditex y Phoenix World Trade se deterioró. La compañía venezolana optó por cambiar el nombre de las tiendas, desapareciendo así las marcas españolas. También marcó un punto final en su colaboración con la multinacional en Venezuela, pues se trató de una decisión unilateral. 

No obstante, la relación entre Phoenix e Inditex no ha terminado del todo. Todavía es franquiciado en República Dominicana y Aruba. Según los medios de comunicación venezolanos, los Zara se llamarán Lola, los Pull&Bear pasarán a ser Push&Co, mientras que Bershka llevará el nombre de Anakena.

La tensa relación de Inditex con el Gobierno venezolano

Los problemas de Inditex en Venezuela empezaron en el año 2004, cuando el fallecido expresidente Hugo Chávez acusó a la multinacional española de “fraude fiscal”. Posteriormente, en 2007, el chavismo cambió su actitud permisiva con el sector privado por una más conflictiva e intolerante. 

En esa época, el exmandatario le impuso a Inditex mantener los precios en bolívares. Es allí cuando entró Phoenix World Trade a escena, al igual que el venezolano libanés Camilo Ibrahim, quien era el único socio local. Tras negociar con el grupo textil español, convirtió las tiendas en franquicias corporativas. Bajo esta modalidad, todas las tiendas pertenecen a un mismo grupo económico.

Cuando Nicolás Maduro asumió el poder, la situación no mejoró. Como la economía no estaba dolarizada, era demasiado costoso importar pantalones, camisas y zapatos. Por ello, las tiendas estuvieron desabastecidas por años. Además, así como otras compañías privadas ligadas al comercio, Zara debió enfrentarse a los operativos de control de precios por parte del Gobierno de Venezuela. 

Si los precios subían, entonces la responsabilidad caía sobre los comerciantes. Por ende, el Estado podía imponerles castigos que iban desde multas hasta el cierre de sus establecimientos. De hecho, en 2013, el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) obligó a Zara a pagar una multa de 85.000 dólares por aumentar sus precios tras la devaluación del bolívar.

¿Quién es Camilo Ibrahim?

El empresario venezolano libanés no solo administra los negocios de Inditex en Venezuela, sino que también está al frente de Plus Ultra. Esta aerolínea venezolana estuvo envuelta en una polémica porque recibió auxilios financieros para mantenerse activa en España. 

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) le otorgó 53 millones de euros. La decisión causó revuelo, porque la aerolínea ha estado siempre en números rojos desde su fundación en 2011. Sin embargo, comenzó a operar en 2016, arrastrando desde entonces pérdidas acumuladas de 10,6 millones de euros. En 2019, tuvo un resultado negativo de 2,1 millones de euros.

Para acogerse a la ayuda, Plus Ultra debió presentar un plan de viabilidad que asegure que devolverá los créditos recibidos en un plazo de siete años. Este escenario resulta poco creíble, de acuerdo con el desempeño de la aerolínea desde su fundación hasta ahora. 

Además, a Camilo Ibrahim se le acusa de tener vínculos con el gobierno de Nicolás Maduro. A pesar de ser un empresario de bajo perfil, sin una filiación política conocida, sus negocios han prosperado durante el mandato de Maduro.

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