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Hasta mediados de marzo de este año la economía de los Estados Unidos marchaba saludable. Con una actividad económica pujante y dinámica, nadie podía prever que solo semanas después el castillo de naipes se vendría abajo. El impacto económico del coronavirus en Estados Unidos, ha sido demoledor. Ha dejado una reguera de muertos y miles de empresas moribundas.

Actualmente hay cientos de empresas quebradas y otras al borde de la quiebra con una población llena de miedo e incertidumbre por el futuro. Si bien el auxilio financiero a millones de personas que quedaron desempleadas y a miles de empresas ha amortiguado el golpe, esto no ha sido suficiente para levantar nuevamente la economía.

Ahora la economía más grande del mundo teme un rebrote que haga retroceder al país después de los costosos avances logrados. Una segunda ola de coronavirus en algunos estados del sur y el oeste, donde la población se tomó a la ligera las medidas, prendió las alarmas de Wall Street.

La Reserva Federal y los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial) han hecho sus previsiones para este y el próximo año. Incluyendo las revisiones que describen un panorama más desalentador que amenaza con acelerar el ritmo de destrucción de empresas en sectores como el turismo, la energía y otros.

Así estaban las cosas antes de la pandemia

El año pasado la economía estadounidense cerró con un crecimiento moderado del 2,3%, mayor que el 1,3% de la Zona euro. La previsiones económicas para 2020 eran ligeramente más bajas que en 2019 con un crecimiento moderado del 2%.

Por otra parte, la tasa de desempleo antes del covid-19 era de 3,7%, por mucho la más baja registrada en el último medio siglo. Así mismo, los salarios reales y la productividad del país venían creciendo junto con los votos a favor de la reelección de Donald Trump.

En 2019, el déficit fiscal de EE.UU cerró en 4,9%, en tanto que la deuda equivalía al 108% del PIB. Los expertos habían recomendado moderar los estímulos fiscales para evitar un sobrecalentamiento y una mayor elevación del déficit fiscal público.

Comenzando el año y después de una batalla verbal sin precedentes, finalmente EE.UU y China, las dos economías más grandes del mundo, firmaban un armisticio temporal. Los mercados recibieron el acuerdo con alborozo y optimismo.

Aunque durante la segunda mitad de 2019 la producción industrial mostró cierta debilidad, los demás indicadores eran medianamente positivos. Los aumentos en los precios de la vivienda y el crecimiento de las ventas minoristas, generaron optimismo en el mercado de capitales.

De acuerdo con los índices de gestores de compra (PMI), la actividad económica estadounidense apuntaba hacia una creciente expansión en el sector industrial y en los servicios. Acompañada de un aumento de los índices de confianza de los consumidores durante los dos primeros meses del año. De hecho, eran los más altos de la historia reciente y venían en franco avance desde el último trimestre de 2019.

Entonces llegó el covid-19…

En medio de una economía próspera y boyante aparece el virus de origen chino en los Estados Unidos. Desde entonces más de tres millones de personas en el país se han contagiado de coronavirus y otras 132,000 han fallecido. Tales cifras superan los casos contabilizados en la Unión Europea.

Hasta ahora, el país ha registrado más de 2,5 millones de contagios por coronavirus y ha superado los 125.000 fallecidos. Sin haber superado la primera ola de contagios ya hay un rebrote en Arizona, Florida, California y Texas.

A finales de abril el virus alcanzó su pico en los estados del norte: Illinois, Massachusetts New Jersey y Nueva York, hasta llegar a estabilizarse. Pero en las últimas semanas la pandemia ha repuntado en los estados del sur y el oeste.

Ante tal escenario, los planes estadounidenses de reapertura y reactivación económica se han retrasado. La percepción de los inversionistas y de la población en general de que la pandemia estaba controlada debió modificarse y pisar tierra.

Se creía que para esta época ya estarían normalizados los viajes internacionales, pero no fue así. Al punto que la UE excluyó a EE.UU de la lista de países con los que compartiría cielos abiertos.

Mientras en Europa las restricciones de movilidad y contactos personales se han moderado, en los EE.UU han tenido que retomarse en ciertas zonas. De nuevo han cerrado escuelas, negocios no esenciales, sitios turísticos y el tráfico aéreo de pasajeros. Lo que hace presagiar que la reapertura no será igual ni completa en todo el país.

Impacto económico del virus

Los efectos de la pandemia en Estados Unidos fueron posteriores con respecto a China y Europa. En el primer trimestre de este año, el impacto fue menor en el país que en otras regiones del mundo, porque el virus entró más tarde en EE.UU.

El PIB de EE.UU sufrió una caída de -1,3% con respecto al último trimestre de 2019. En cambio la actividad económica de China tuvo un colapso de -9,8% y la Zona Euro de -3,8%. Pero en el segundo trimestre la caída se profundizará irremediablemente. Aun no hay datos disponibles.

Sin embargo, algunos datos dados a conocer por la Reserva federal y el Departamento del Trabajo han sido sorprendentes con respecto a la recuperación del empleo y la confianza de los inversionistas.

Entre los meses de marzo y abril, la producción industrial vio una fuerte caída en las tasas interanuales de -4,88% y -16,25% respectivamente. Este desplome económico fue menor en mayo, cuando se registró un hundimiento de -15,27%, menor que lo esperado.

Este incremento de un 1,4% en relación con el mes de abril refleja la reapertura de fábricas, que hasta entonces habían permanecido cerradas por las restricciones. Las que primero abrieron fueron las plantas automotrices y de componentes.

También durante marzo y abril las ventas minoristas se hundieron -5,6% y -19,9% en términos interanuales. En mayo la caída fue ligeramente menor (6%) con respecto al mismo mes en 2019. Pero tuvieron un sorprendente incremento del 17,7% con relación al mes de abril. Las ventas de automóviles se recuperaron en mayo al aumentar un 40%.

Caída de la confianza del consumidor y destrucción de empleos

A medida que el confinamiento se fue relajando el consumo aumentó. Esto solo demuestra cuán sensible es la economía estadounidenses a las restricciones.  

Otro dato relevante del impacto económico del covid-19 en la economía de los EE.UU, es la confianza del consumidor. Entre marzo y abril cayó fuertemente y en mayo logró recuperarse ligeramente. Aquí sí los datos muestran  que la recuperación de la confianza ha sido menor de la esperada.

Los índices PMI en el sector industrial y de servicios tuvieron desde marzo una pronunciada caída. Los datos muestran que en mayo se alcanzaron niveles récord a la baja (36 en el sector manufacturero y 26 en los servicios). Sin embargo, los últimos datos publicados muestran que se están acercando al punto de expansión.

Donde mayor incidencia ha tenido la pandemia ha sido en el mercado laboral. Las solicitudes de prestaciones por el paro cada semana son muy elevadas. A fines de marzo llegaron hasta los 3,3 millones de casos, aunque las previsiones eran de alrededor de un millón.

Este indicador tan elevado no se registraba desde 1967. Semanalmente las nuevas solicitudes vinieron en aumento pero desde la segunda quincena de abril comenzaron a caer. La cifra de paro actual en EE.UU es de unos 19,5 millones, aunque disminuyó notablemente desde de los 25 millones donde se ubicó en mayo.

2 billones de dólares para atacar los efectos del covid-19

Una tendencia similar está reflejando la tasa de paro que aumentó hasta 14,7% en abril y disminuyó a 13,3% en mayo. Quiere decir que tanto las solicitudes de prestaciones como el paro seguirán cayendo, conforme la economía se vaya reabriendo. Claro está, en un escenario sin un rebrote de coronavirus.

Las medidas gigantescas e inéditas medidas de estímulo del gobierno federal a la economía han dado resultados positivos. Particularmente en la recuperación del empleo. El programa de ayudas de dos billones de dólares se ha enfocado en apoyar a las pequeñas y medianas empresas y al sostenimiento de rentas.

El sistema sanitario ha sido reforzado mientras las farmacéuticas buscan crear una vacuna para combatir el virus. Además las pymes están siendo apoyadas con avales y préstamos para que mantengan el nivel de empleo. Tras esta extraordinaria ayuda, se espera que el país cierre el año con un déficit superior al 15% del PIB.

En cuanto al empleo, abril fue un mes particularmente catastrófico en EE.UU. 20 millones de personas quedaron sin trabajo elevando aún más la cifra de paro. A pesar de las medidas tempranas que el gobierno tomó para mitigar el tsunami laboral.

En el último informe del Fondo Monetario Internacional se prevé que el PIB de EE.UU tenga una caída del -8%. Para 2021 las previsiones son de un crecimiento del 4,5%, eso es 3,9% menos al obtenido en 2019. El crecimiento de la zona euro se ubicaría en un 4,8% para 2021.

“No veremos una recuperación económica rápida”

James Galbraith.

Según evolucione la situación con el virus será la recuperación económica que, de acuerdo con ciertos pronósticos, comenzaría en el tercer trimestre del año. Sin embargo, el profesor James Galbraith, de la Escuela de Asuntos Públicos Lyndon B. Johnson de la Universidad de Texas, cree que volver a la normalidad tardará más tiempo.

Considera que aun cuando los indicadores pudieran mejorar en el corto plazo, la recuperación no será rápida. “No veremos una recuperación económica rápida porque los problemas de la economía estadounidense son estructurales”, señala Galbraith.

El catedrático basa su argumentación en varios elementos:

  1. La producción y demanda global de bienes y servicio cambió. Estados Unidos actualmente basa su producción en la alta tecnología en diversos sectores como armamento, industria aeroespacial, tecnologías de información, finanzas y servicios petroleros. “El problema es que no van a crecer las compras de aviones si la gente en el futuro va a viajar menos”, señala el investigador. Y agrega que la gente tenderá a gastar menos dinero por el cambio de mentalidad y el ajuste del consumidor a la nueva situación. Eso no se resuelve con estímulos fiscales.
  2. La destrucción de millones de puestos de trabajo. Ahora la gente gasta más en gimnasios, restaurantes, hoteles, viajes y diversión. Aunque “la incertidumbre sobre el futuro de los empleos provocará que la gente ahorre enormemente. No van a ir a conciertos, eventos deportivos, a cenar fuera de casa o viajar”, acota.
  1. Aumento del nivel de endeudamiento. En el futuro cercano “las deudas personales como la hipoteca, la renta, los servicios básicos o la educación, seguirán escalando”, afirma Galbraith. Llegará a un punto en el que los estímulos deberán cesar y el nivel de endeudamiento de la gente obligará a no contraer más deuda.

Por último, sostiene que esta crisis no es comparable a la de 2008, pues considera que esta es mucho más desafiante. “La gente sabe que vendrá la reconstrucción y la vida seguirá. Ahora no sabes qué pasará el próximo año o los que vienen”, puntualizó.

¿El covid se llevará a Trump también?

Donald Trump presidente de Estados Unidos

A pesar del impacto devastador sobre la economía estadounidense, el país tiene la oportunidad de recuperarse más rápidamente que otras regiones del mundo. Aunque la pandemia sigue golpeando a varias zonas no hay planes a la vista de encerrarse nuevamente.

Las recomendaciones y los planes del gobierno apuntan hacia la convivencia con el virus manteniendo cierto nivel de restricciones. EE.UU está en una mejor situación que Europa para recuperarse más rápidamente debido a su capacidad financiera. A pesar de que La Unión Europea ha adoptado también un amplio programa de ayudas.

Lo único cierto por ahora es la incertidumbre que acompaña esta coyuntura difícil e imprevista. Hasta ahora los países están aprendiendo a lidiar con la pandemia mientras intentan recuperarse de sus efectos. Nadie quiere volver al período de confinamiento total, pero si hay un rebrote las repercusiones serán catastróficas.

El impacto del colapso de la economía estadounidense sería global y arrastraría consigo la actividad económica en otras regiones del planeta. Para el gobierno de EE.UU es vital recuperarse de los efectos del coronavirus este mismo año.

De lo contrario para las elecciones presidenciales de noviembre, el covid-19 no solo habrá causado una devastación económica sino política en las filas republicanas. Antes de la llegada del virus Trump superaba a Joe Biden por más de 8 puntos de ventaja. Hoy la silla presidencial se tambalea.

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