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La famosa juguetería Imaginarium anunció que solo permanecerán abiertas sus sucursales en Málaga y Zaragoza. Asimismo, la compañía informó que continuará el negocio con solo 19 trabajadores, entre ellos el consejero delegado y algún familiar. De los 144 empleados que quedaban en plantilla, 125 personas serán despedidas, sin tener garantía de que recibirán sus finiquitos e indemnizaciones. 

La empresa acumuló una deuda de más de 22 millones de euros y se encuentra en preconcurso de acreedores. No obstante, antes de la pandemia, la situación de Imaginarium ya era delicada. El confinamiento domiciliario, las restricciones horarias y los límites de aforo para contener la pandemia de COVID-19 agravaron sus problemas económicos. 

Los sindicatos le exigieron a Imaginarium una explicación de la documentación presentada, especialmente sobre la situación con los acreedores. Igualmente, pidieron  que la compañía ofreciera un acuerdo de refinanciación, el abono de las nóminas del mes de febrero y la fecha de ejecución de los despidos.

Marta Laiglesia, secretaria general de la Federación de Servicios de CCOO-Aragón, señaló que el plan de viabilidad de Imaginarium no asegura la continuidad del negocio. En concreto, dijo que la juguetería no cuenta con la liquidez suficiente para hacerle frente a los pagos. 

La secretaria general de la Federación de Servicios de CCOO-Aragón también lamentó que la empresa cerrase tiendas en medio de la negociación de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), pues deja en evidencia su fragilidad. 

El lunes 15 de febrero fue el último día que abrieron la mayoría de las tiendas. Imaginarium dijo en un principio que mantendría algunas sucursales hasta finales de mes, pero ahora dicho escenario parece improbable. 

Por otro lado, Laiglesia insiste en que Imaginarium cumpla las leyes y pague el salario y el finiquito a sus empleados. “Imaginarium debe asumir su responsabilidad y no trasladarla a las arcas públicas para que asuma el pago Fogasa”, expresó.

El viaje de Imaginarium de la cima a la crisis

Imaginarium nació en Zaragoza en el año 1992. El empresario zaragozano Félix Tena Comadran, tras culminar sus estudios en Estados Unidos, se percató de que el mercado del juguete en España estaba desnaturalizado. Por ello, fabricó juegos de mesa junto con su esposa, su cuñado y un par de amigos a finales de los 80. También fundó una primera empresa, la cual terminó en manos de una compañía italiana del mismo sector.

A principios de los 90, Félix Tena Comadran abrió la primera tienda Imaginarium y en poco tiempo obtuvo un gran éxito. Las dos puertas, una para adultos y otra para niños, es su marca distintiva. Después de asentar su franquicia en España, el empresario zaragozano abrió tiendas en el resto de Europa, Latinoamérica y Asia. 

Imaginarium creció rápidamente y amplió su oferta con otros productos para la infancia, incluyendo una agencia de viajes, y salió a Bolsa en 2009. La gestión de Tena por poco disolvió la compañía. En consecuencia, desde hace tres años, el abogado costarricense Federico Carrillo Zurcher está a la cabeza de la juguetería. 

A pesar de que Carrillo Zurcher llevó a cabo un profundo proceso de reestructuración, con drásticos ajustes de tamaño y plantilla para salvar la empresa, el futuro de Imaginarium peligra. Debido a la emergencia sanitaria, la juguetería perdió casi 13 millones de euros en siete meses.

“Habíamos negociado con un inversor que inyectase otros cinco millones, tres de ellos en inversión convertible y después otros dos. En abril nos dijo que no lo haría, que su perspectiva del mundo había cambiado con el coronavirus y con su decisión sufrimos terriblemente porque dejamos de recibir esos dos millones y encima hubo que devolver tres”, dijo el abogado respecto al impacto de la pandemia.

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