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La empresa Iberdrola presentó una demanda contra ACS, acusándola de competencia desleal y daño reputacional grave. La compañía eléctrica alega que la constructora divulgó información sobre una futura demanda millonaria que su presidente, Florentino Pérez, estaría preparando en su contra. 

De acuerdo con Iberdrola, la prensa publicó el pasado 22 de febrero que el presidente de ACS iba a interponer una demanda por 2.600 millones de euros por el “caso Villarejo”. Dicha cifra aparentemente es para compensar el daño que Ignacio Sánchez Galán, presidente de la eléctrica, le produjo a la constructora al negarle un asiento en el consejo de administración. 

Iberdrola argumenta que se ha dañado “su imagen, credibilidad y reputación corporativa”, lo cual le genera un perjuicio “inmediato y duradero”. Por ello, con esta medida, la compañía eléctrica busca que el Juzgado Mercantil nº 4 de Madrid declare que ACS ha cometido un acto denigratorio.

Además, Iberdrola quiere que la constructora corrija las “informaciones engañosas, incorrectas o falsas” en su contra. Igualmente, pretende que el juzgado le reconozca el derecho a que se le resarzan los perjuicios ocasionados por esa presunta competencia desleal. 

“Una buena reputación permite a las empresas atraer y retener profesionales, aumentar sus ventas, atraer inversores y conseguir financiación en mejores condiciones. Es un elemento fundamental para su estrategia de negocio y su éxito en el mercado. Cuando una noticia altera la percepción de los agentes sobre una empresa, se considera un ‘evento reputacional’ que puede deteriorar la imagen corporativa”, detalló Iberdrola

La eléctrica también señaló que la noticia se dio a conocer dos días antes de la presentación de sus resultados de 2020. “De ninguna manera puede considerarse como casual, sino más bien evidencia mala fe y búsqueda intencionada de generar el mayor perjuicio posible”. Según Iberdrola, las acciones de ACS fueron malintencionadas, con el fin de avisar y/o amenazar a los inversores, accionistas y clientes.

ACS rechaza las acusaciones de Iberdrola

La constructora negó haber comunicado sus intenciones de dañar a Iberdrola. Mediante un comunicado, aseguró que nadie está preparando una demanda millonaria por daños contra la eléctrica. A juicio de ACS, las acciones de la eléctrica son una “maniobra de distracción”.

En 2008, la constructora compró el 20% del capital social de Iberdrola e intentó nombrar un consejero por el sistema de representación proporcional. Sin embargo, la eléctrica, presidida por José Ignacio Sánchez Galán, bloqueó la operación en cuanto catalogó a ACS como su competidor directo. 

Ambas empresas compiten de manera directa en áreas de negocio relevantes, como las energías renovables, comercialización y redes. También compiten en áreas críticas y estratégicas, como en la infraestructura de recarga del vehículo eléctrico y en la generación de hidrógeno verde.

En consecuencia, la constructora respondió con una oleada de demandas contra la eléctrica por no poder ejercer los derechos adquiridos por la compra de acciones. En 2014,  el Tribunal Supremo falló a favor de Iberdrola. 

Por otro lado, ACS acusó a Iberdrola de haber contratado al ex comisario Villarejo para espiar, chantajear y frenar su ingreso al consejo de administración de la eléctrica. Tanto a Sánchez Galán como al resto de la cúpula vinculada al caso Tándem se les imputan los delitos de cohecho activo, contra la intimidad y de falsedad en documentos del Registro Mercantil.

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