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El gigante británico HSBC vende por un simbólico euro sus sucursales en Francia. Es más, será una operación que, en realidad, le supondrá pérdidas estimadas en unos 2.000 millones de euros.

Siguiendo con su estrategia de deshacerse de sus posiciones en países en los que no es fuerte en rentabilidad, el HSBC sale de Francia vendiendo su banco minorista a My Money Group.

En mayo, el grupo con sede central en el Reino Unido, había dado a conocer que se retiraba casi por completo de los Estados Unidos y que el paso siguiente era Europa.

La idea del HSBC es concentrar sus esfuerzos en Asia, gracias a su fuerte presencia en Hong Kong.

La marca se va de Estados Unidos y Europa porque no es lo suficientemente rentable.

HSBC acordó vender al My Money Group, que pertenece al fondo Cerberus. Es un acuerdo que significará una pérdida de alrededor de 2 mil millones de euros para el banco británico, pero de esa forma le pondrá fin a una larga lucha por deshacerse de ese negocio en el país que gobierna Emmanuel Macron.

Mientras el HSBC se va de Europa, Cerberus continúa comprando bancos en la región, donde el fondo de capital privado con sede en Estados Unidos ya posee participaciones en los gigantes alemanes Deutsche Bank y Commerzbank.

El acuerdo hará que My Money adquiera las 240 sucursales de HSBC y se haga cargo de unos 3.800 empleados. Además, sumará 25 mil millones de euros en activos.

De esta forma, My Money pasará a ser uno de los grandes jugadores en la banca minorista de Francia, segmento de mercado repleto de competencia.

De acuerdo con el presidente ejecutivo de My Money, Eric Shehadeh, la idea del grupo es que el banco “vuelva a ser rentable, tres años después de haber tomado el control”.

Las acciones del HSBC

Luego de haberse conocido el acuerdo, las acciones de HSBC cayeron casi un 2 por ciento este viernes antes del cierre de los mercados.

Si bien no se dieron a conocer los detalles finos de las negociaciones, el precio de venta sería de 1 euro a valor nominal. El banco británico acordó compensar cualquier déficit en esa valoración si llegara a disminuir la valuación desde  ahora y hasta que se firme los papeles. 

My Money dijo que “resucitará” la marca Credit Commercial France (CCF), que HSBC adquirió por más de 10 mil millones de euros en 2001 cuando intentaba afianzarse en uno de los mercados más grandes de Europa.

También espera invertir 210 millones de euros en la infraestructura tecnológica de la unidad de HSBC.

Según determinan las leyes de Francia, ambas partes deben ahora consultar a los empleados sobre el acuerdo. 

Si tanto el HSBC como My Money deciden continuar, el pacto podría firmarse entre septiembre y diciembre de 2022 y todo el traspaso finalizará en 2023.

Según Shehadeh, My Money será un “empleador responsable” y no habrá salidas de trabajadores, al menos en lo inmediato. Los recortes de empleo ocurrirían entre 2024 y 2025.

Como sucedió en los Estados Unidos HSBC conservará otras partes de su negocio francés que son mucho más rentables y que le demandan menos recursos.

En esta lista están las unidades de banca comercial y de inversión.

HSBC

HSBC, Francia y un negocio imposible

Como explicamos antes, el acuerdo marca la segunda salida de HSBC de un mercado occidental de relevancia en 2021. Este año ya vendió sus posiciones minoristas en Estados Unidos de la mano de la estrategia del presidente ejecutivo Noel Quinn, quien busca reducir lo más posible las pérdidas del banco en países donde viene luchando, sin éxito, desde hace décadas.

La baja tasa de interés de los bancos centrales y la competencia de los jugadores nacionales se han combinado para hacer que los negocios minoristas tradicionales de captación de depósitos sean muy poco interesantes en muchos mercados desarrollados en los últimos años. En especial en aquellos bancos que no son fuertes en volumen.

El HSBC comenzó un proceso de reestructuración en Francia en octubre de 2019. Lo llamó “revisión estratégica”.

Desde entonces ha querido vender su negocio minorista en ese país pero no logró ofertas satisfactorias.

De acuerdo con los informes contables, el HSBC tuvo en Francia una pérdida antes de impuestos de 289 millones de euros en el año financiero que finalizó en diciembre de 2020.

Durante todo el año de la pandemia el HSBC buscó atraer el interés de compradores, pero la necesidad de una fuerte reestructuración y la complejidad de los acuerdos, que deben pasar las regulaciones locales, fueron un estorbo.

Todos los bancos franceses que inicialmente realizaron una potencial compra, se retiraron sin hacer una oferta.

El banco holandés ING también ha puesto su negocio en la banca minorista francesa bajo el mismo concepto: “revisión estratégica”.

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